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viernes, 11 de agosto de 2006

LA RESEÑA DEL PRIMERIZO: "MÁS ALLA DEL PLANETA SILENCIOSO"


LA RESEÑA DEL PRIMERIZO: "MÁS ALLA DEL PLANETA SILENCIOSO"

Este blog, en su búsqueda constante (no sólo cayó una reseña la semana pasada, sino que ésta tampoco hemos encontrado esta una excusa para no poner otra) de nuevos valores de la crítica le ha soltado una novela a un primerizo para que perfeccione su estilo (en caso de tenerlo), se desembarace de esos tontos prejuicios que se suelen tener, aprenda a dar explicaciones racionales de porqué le pega un palo a un autor cuando le cae mal y sepa descubrir los valores del texto al que se enfrenta aun cuando lo único que vaya buscando sea naves espaciales disparándole rayos a la gente que pasa por la calle. Por eso, para que en un futuro pueda ganarse el pan escribiendo textos de presentación en las solapas de los libros de novedad (y si luego tiene el detallito de enviarnos alguna cosilla, pues se agradecería) le hemos soltado a Edelmiro Garcinuño, doctorado por la universidad de Bucaramanga en Literaturas en las que salen Marcianos, "Más allá del Planeta Silencioso", primer libro de la "Trilogía Cósmica" de C. S. Lewis:

"Siempre me he preguntado quién fue el primero en escribir las novelas de ciencia-ficción de tres en tres. Mis colegas que estudian el campo de la novela erótica siempre se sorprenden ante esta particularidad de nuestro género, dado que el fin básico del suyo no pasa de poner fin a un calentón en un plazo a ser posible inferior a 15 minutos. Por otra parte, siempre me restriegan el hecho de que yo nunca seré capaz de repetir las proezas de los héroes que aparecen en los libros que leo, mientras que ellos, al menos, intentan emular las que salen en los suyos, lo cual explica que las mujeres estudiosas de su género eviten cuidadosamente acudir a congresos que reúnan a más de dos de sus colegas masculinos, obsesionados con tal o cual escena de alguna novela licenciosa francesa del XVIII. Sin embargo, con el tiempo llega el matrimonio y a lo más que llegan es a hacer alguna cochinadita el sábado por la noche sobre el boudoir o la chaise-longue en deshabillé o con una negligeé de petit point comprada en el Carrefour.

Supongo que Clive Staples Lewis habría fruncido el ceño ante los comentarios anteriores, dado su ferviente catolicismo, y probablemente se sintiera inquieto al saber del paralelismo entre su figura y la del marqués de Sade, otro conocido escritor del otro gremio: tanto su obra como su vida han sido objeto de películas. Que Geoffrey Rush como el marqués en Quills lo hiciera mejor que Anthony Hopkins en "Tierras de Penumbra" ya es algo que queda a gusto del consumidor. (A mí como me gustaba más era como en "Frankenstein Casanova" en "Mistery Men", pero no sé de nadie que comparta esta opinión conmigo)

Tampoco creo que aprobara la rocambolesca "operación silente": el dueño de una conocida editorial del mundillo supo del interés de la editorial Mininotauro en traducir y editar en España "Out of the silent planet" con el título "Más allá del planeta silencioso" y, utilizando técnicas de espionaje industrial que sólo creíamos al alcance del ejército estadounidense supo en todo momento el grado de avance del proyecto y, al enviarse el diseño de la portada a la imprenta mediante correo electrónico, lo interceptó y lo sustituyó por uno similar en el que "Silent" se traducía como "Silente". El truco (o el engaño o la añagaza, si así se prefiere) hubiese pasado desapercibido si no fuera porque la avaricia rompió el saco y en el nuevo diseño la palabra Silente aparecía en una tinta especial que brillaba en la oscuridad el doble de cara, lo que despertó las sospechas del encargado que tuvo que rehacer la factura.

Una de las ventajas de reseñar la obra de un autor cuya ideología es sobradamente conocida es todo el trabajo que te quita: rechazas la obra en base a la ideología, aun habiéndote gustado (la obra, se entiende) con la tranquilidad que da saber que estás actuando en beneficio de todos. Con el tiempo, lo que se consigue es que los escritores le cojan miedo a las críticas, se dejen de veleidades político-filosóficas, si acaso pongan algún que otro lugar común en defensa de alguna minoría o se quejen de lo mal que funciona el mundo (o la sociedad, o los medios de comunicación, o las religiones organizadas, o los profesionales de la fontanería) y se centren en poner escenas de platillos volantes haciendo explotar cosas, que es para lo que compramos sus novelas. Tampoco es necesario que en la obra en cuestión aparezca de forma clara el punto de vista del autor: la tentación de utilizar la novela como púlpito sigue ahí, conscientemente o no: es conocido el caso del estudioso de la obra de C. S. Lewis Ebenezer Cadenazer que vió en una lista de la compra del año 1943 escrita de su puño y letra una muestra flagrante de su catolicismo al medir la altura, ligeramente superior a otras, de la letra "t", lo que le daba forma de crucifijo. Si yo hubiera dispuesto de herramientas informáticas hubiera estudiado el texto por si la letra "t" aparecía en mayúsculas más de lo habitual, pero me conformé con buscar objetos que tuvieran forma de cruz y debo reconocer que me siento decepcionado con este libro en concreto ya que no he visto ninguno. Supongo que otros libros de temática más religiosa como "Una pena en observación" los escribía en domingo (el día del Señor) y esta novela en particular la debió escribir en días de semana.

¿Hubiesen mejorado los viajes por el espacio de Ransom, el protagonista, y sus encuentros con los marcianos (sí, marcianos como Dios manda, y no seres venidos de una galaxia muy, muy lejana) si los hubiese narrado Edgar Rice Burroughs, autor de "Una princesa de Marte", "Dioses de Marte" y "Tarzán y los hombrecillos rojos de Marte"? Seguramente la trama hubiese sido algo menos coherente y nos hubiésemos perdido las reflexiones de Ransom. ¿Compensarían esta pérdida la presencia de exhuberantes marcianas no demasiado vestidas y dispuestas a enamorarse perdidamente del terrícola de visita por Marte y las batallas, persecuciones y demás peripecias, planeta rojo arriba, planeta rojo abajo? Que cada uno se quede con lo que más le compense.


1 comentario:

friki bocazas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.