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miércoles, 8 de agosto de 2007

BARCELONA A LA LUZ DE LAS ANTORCHAS

BARCELONA A LA LUZ DE LAS ANTORCHAS

Se ha sabido que durante el apagón que ha dejado a oscuras recientemente la Ciudad Condal un grupo de aficionados a la ciencia – ficción con poco dinero y con menos escrúpulos aún quiso aprovechar la oscuridad general para completar sus colecciones saqueando “Megamesh”, la librería propiedad del conocido editor Alejandro Corvacho.

La banda de frikis malhechores, equipados con cascos de minero de esos que llevan una linterna en el frontal, pensaba lanzar un ejemplar de “La Rueda del Tiempo”, novela de fantasía publicada en tapa dura y con dos kilos de peso, contra la luna haciéndola añicos y así penetrar en la tienda, confiados en que no saltaría la alarma al no haber electricidad (por si algún lector de este blog siente la tentación de hacer parecido debería tener en cuenta que estas alarmas suelen contar con lo que se conoce como “Sistema de Alimentación Ininterrumpida” que mediante una batería acumula energía de forma que pueden funcionar un tiempo aun con la corriente cortada)

Para su sorpresa, se encontraron justo en la entrada del establecimiento al propio editor sentado en una mecedora haciendo guardia. Bebiendo de un termo de café que se había preparado para pasar la noche y alumbrándose con una antorcha y una fogata alimentada con relatos que la gente envía por si son publicados en la revista, Corvacho esgrimía una de las armas que guarda en la trastienda del establecimiento, una escopeta de perdigones. (Las otras dos son un trabuco heredado de un antepasado que vivió en las inmediaciones de Sierra Morena, un fusil “Mauser” y una espingarda de las guerras napoleónicas que no ha dudado en usar más de una vez para “desbloquear negociaciones” con un autor que pide demasiado por publicar su libro, un empleado que se sube a la parra a la hora de pedir un aumento de salario o un distribuidor que le reparte a la librería menos libros de los pedidos o se los trae un par de días después de habérselos traído a un “Corte Inglés” cercano)

Tras gritar “¿Quién vive?” y efectuar dos disparos de advertencia que impactaron uno contra una farola y otro contra el campanario de una iglesia vecina, los saqueadores pusieron pies en polvorosa mientras se les oía decir “Pues a ver de dónde saco yo el dinero para los 18 tomos de los Aznar que me faltan” y “Calla, que a ti no te faltan 74 tomos de la Dragonlance como a mí”

(A la derecha, un retrato del editor afeitado y con mitra)


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¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.