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lunes, 1 de agosto de 2016

"FRIKIS EN CAMPAÑA", LA NOVELA GRAFICA

Ilustres veteranos del mundillo cienciaficcionero francés e italiano cuentan cómo, cuándo en los sesenta y setenta algún aficionado sentía la llamada de la política y se ofrecía a participar en algún partido como candidato se le rechazaba sistemáticamente, o por leer literatura escapista, estadounidense y  capitalista si le daba por un partido de izquierdas o por leer literatura extranjera y subcultural en caso de querer tentar a uno de derechas. En España, como eso de elecciones, partidos y demás no había, lo más que se cuenta es el desprecio de los popes de los partidos comunistas, maoístas y revolucionarios cuando, entre recital y recital de cantautor comprometido - o lectura de poemas de poeta oficial del partido- le aplicaban el análisis marxista a la novela que hubiera publicado el fan en cuestión y en nombre del realismo social (peligrosamente concomitante con el realismo garbancero) se le daba tal palo que no se atrevía a asomar la cara en toda su vida.

Llegada ya la democracia (tan llegada que hasta había dado tiempo a entrar en Europa), el escritor Carlo Frabetti también hizo sus pinitos con un éxito perfectamente descriptible. Por el otro lado del espectro, Luis Alberto de Cuenca, aficionado al género (en realidad aficionado a TODOS los géneros), supo llegar a ocupar un puesto que ningún friki había ocupado siendo nombrado Secretario de Estado de Cultura (el puesto inmediatamente inferior al ministro, para los que no hayan estudiado oposiciones). Pero poco más hubo, que sepamos.

Sin embargo, la progresiva aceptación del consumo de fantasía y ciencia ficción, debida al dineral que se deja la gente en suscripciones a cadenas de pago, ha hecho que, como demuestra la cantidad de frikis simpatizantes (y dirigentes) de Podemos, ciertas puertas se hayan abierto. (Aún así, sigue en el aire la idea de que, si los friki no brillan a la hora de conseguir convencer a una mujer de que salga con ellos, raro es que lo hagan a la hora de convencer a miles de personas que les voten).

De unos años acá ha surgido con fuerza una nueva forma de comunicación política como es el libro escrito (ejem) por un político (o por su asesor, o por un becario, etc, etc) y hoy en día no hay partido político que no tenga una biografía hagiográfica de su líder y hasta se prepara un libro de recortables titulado "Viste a Albert" en el que hay que vestir a un muñeco de Albert Rivera en bolas eligiendo entre traje azul con corbata, traje azul sin corbata, traje gris con corbata, traje gris sin corbata ... El propio jefe de campaña de Podemos, Iñigo Errejón, será el autor y diseñador del libro "Pinta y colorea con Podemos", para el cual no será necesario usar en absoluto ni el lápiz azul ni el rojo y muchísimo menos el naranja, (en cambio, tras acabar el libro será necesario reemplazar el lápiz morado por desgaste total y absoluto). 
"El Político en Campaña", imagen cortesía de Javier Romero

Sin embargo, salvo los libros con guiones de Enric Sopena y César Vidal en contra de Rajoy y ZP, respectivamente, poco comic se ha trabajado en ese sentido en nuestro país (en ese sentido los franceses nos llevan años luz de ventaja): Para paliar este huevo se está acabando de dibujar la novela gráfica "Frikis en Campaña", dedicada a los aficionados al género que han decidido dar el salto a la política. Con ese estilo de dibujo a lápiz mediocre y desaliñado que tan en boga está y que exigen las editoriales especializadas para que te lo puedan editar, las 235 páginas de la obra narran el periplo de Fernando Angel Moratinos, el cual, bebiendo de las fuentes de las memorias políticas de Vargas Llosa en su campaña presidencial peruana, ha decidido contar su experiencia.

No es sólo él el protagonista del libro, también se da voz a sus amigos que cuentan cómo se iban para los primeros mítines para que no se viera solo y se desanimase con el aburrimiento de los otros asistentes (que en realidad a lo que venían era también a ver sólo al típico familiar o amigo que se ha metido en el fregado). Quitando un abuelo despistado que gritaba "¡Dales caña, Alfonso!", todo el mundo en los mítines locales estaba entretenido mirando a los móviles menos una señora que hacía ganchillo (y en algún que otro mitin de cierre de campaña también, pero las televisiones tienen la delicadeza de no emitir esos momentos). Más de un aspirante a candidato ha perdido los nervios y ha renunciado a la candidatura, no por el stress de la campaña o por los enfrentamientos internos, sino por ataques que le daban al gritar "Porque nosotros ... ¡nosotros tenemos razón! .. y ellos ... ¡ELLOS NO! ... ¿Pero me queréis hacer caso, que he venido a proponer ideas ... ¡ideas!" (Uno de los motivos de que haya tantos profesores en política no es que estén acostumbrados a explicar cosas, sino que están acostumbrados a hablar ante grandes grupos de personas que no les prestan demasiada atención)





No hay comentarios:

¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.