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sábado, 7 de octubre de 2006

ARREPENTIMIENTO EN TULKU (FINLANDIA)

ARREPENTIMIENTO EN TULKU (FINLANDIA)

En Finlandia ha causado un gran revuelo (si lo que hubiera provocado fuera una gran unanimidad no habría despertado nuestra interés: será que lo que nos va es el mal rollo) el discurso de aceptación del "Premio Yahlhevala a la carrera en el campo de la Ciencia-Ficción" por parte de Hyeronimush Korvehonen, autor de la serie de novelas de a duro (o de lo que tuvieran por ahí antes de llegar el euro) "Remeros del espacio" en la que las naves surcan el éter intersideral impulsadas por la sola fuerza del empuje del viento solar sobre unos remos con una superficie enorme y todos los malos tienen nombre ruso, para regocijo de los lectores finlandeses, que no tienen un gran concepto de sus vecinos ex-soviéticos.

El autor, que llegó al acto en un momento de ánimo bastante bajo a causa de las desavenencias surgidas en su matrimonio con su esposa Galina Womannehnheim y probablemente habiendo abusado de licores de alta graduación para poder entonarse y darle la charla a los asistentes entre los que se encontraban bastantes aficionados disfrazados de timoneles, galeotes y regatistas espaciales de las naves "Oxford", "Cambridge" y "Santurce", recibió una escultura que al mismo tiempo que tiene forma de sofá de 3 cuerpos homenajea la galera espacial "Kon-Tiki-Tiki" de su novela "Traineras del espacio". Fue a tomar el micrófono para dar las gracias por el detalle y le sobrevino un ataque de tos enormemente productiva que le duró casi un minuto y aún debe resonar en los oídos de más de un asistente. Al empezar a hablar, lo primero que dijo fue: "Muchas gracias, pero soy un cabrón. Sí, un cabrón - en realidad, traduciendo literalmente del finlandés, lo que dijo fue "Soy un lapón que les arranca las astas a los renos vivos en el tiempo de la berrea", pero el sentido es el mismo-. He tirado mi vida metido en un cuarto escribiendo estas noveluchas de aventuras que no le han servido para nada a los que las han leído. Y un gilipollas por haberme puesto con esas tonterías de los remeros y no haber hecho lo que tenía que haber hecho: ver mundo, leer otras cosas, estar con mi gente, buscarme una mujer apañada y no haberme enrollado con la primera que pillé, que es una pelandusca - aunque la traducción literal sería "Mujer que en la fiesta del pueblo baila sin ropa interior de lana"- que se ha largado con mi editor. Porque los editores son unos cabrones y cuando no te roban el fruto de tu esfuerzo van y te roban a la mujer. Que lo sepáis todos. Todos. Que sois unos pardillos ¿Qué hacéis disfrazados de remeros del espacio? Que ya tenéis los huevos muy negros para andar haciendo el tonto de esta manera. Ni que yo fuera Shakespeare para saberse de memoria los nombres de las naves de mis novelas ..."
La intervención del autor terminó abruptamente con otro ataque de tos, una par de arcadas y una retirada tambaleante acompañada de un primo y ha generado una polémica sin precedentes que no parece haber hecho que ninguno de los aficionados a "Remeros del Espacio" se haya cuestionado si su completismo estará llegando demasiado lejos o si leer otro tipo de historias o dedicarse a otras actividades les enriquecería más personalmente.

Por otra parte, su editor y propietario de los derechos de la obra en su conjunto, Paavo Rehala, encontró un hueco en su luna de miel en las Maldivas para evacuar un comunicado que dice "Preferimos recordar al Hyeronimush de los buenos momentos y seguir disfrutando de la fantasía y la aventura que hay en sus novelas y también, cómo no, de la amplia gama de maquetas basada en su obra, a la que se acaban de unir la trainera interestelar "La Dorada de Chanquete" y la piragua de desembarco "Tordvalds"



No hay comentarios:

¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.