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viernes, 27 de abril de 2007

“101 DISCOS QUE TIENES QUE OIR”, UN LIBRO QUE NO TIENES QUE LEER



Si el lector medio de este blog (en caso de existir tal cosa) tiene gustos similares a los del escritor medio de este blog (existe tal cosa, pero sólo una) también le caerá bastante mal cierto cantante melódico que reside en Miami y que acostumbra a terminar sus estrofas con un grito algo así como “¡Ueah!” Para ese lector medio ha salido al mercado “Julito el cantante cojito”, de Hernán Migoya y Juaco Vizuete, en glorioso blanco y negro más naranja, cual los tebeos Bruguera de hace muuuucho tiempo.
Otra recomendación encabrecida de este blog es no beberse una botella de medio litro de agua justo al empezar una película si uno no quiere terminar una película (por ejemplo, “Sunshine”), más concentrado en hacer esfuerzos con la vejiga que en el desarrollo de la acción y sin saber si es que la película se desperdiga o es que uno se ha perdido algo, distraído pensando en lo a gusto que se va a quedar en cuanto se acabe la proyección y pueda entrar en el cuarto de baño del cine. (En el caso de “Sunshine”, si bien el comienzo y el desarrollo son grandiosos, el final tampoco le facilita la comprensión al espectador. Por cierto, viendo el cartel uno diría que hay cabezas de actores que ha habido que pegar de aquella manera sobre cuerpos y el resultado canta un poco)
Hay una cosa que las autoridades sanitarias no recomiendan (pero sólo porque escapa a su campo de actuación, no porque sea un consejo descabellado) y es que, cuando uno vaya a que le firmen un CD y quiera que se lo firmen, ha de tener en cuenta que si el color base de la portada es negro hay que traerse uno de esos rotuladores plateados (Véase la portada del último disco de “Los planetas” ... aunque el cantante firme como “J”, que sólo tiene una letra y quepa en ese espacio blanco-amarillento, mejor será traerse uno mismo el rotulador plateado para que resalte sobre el negro. Idem de lo mismo para el recopilatorio “Hit parade” de Paul Weller, donde no hay mucho espacio que no sea negro, por no hablar del “Black album” de Prince o del de Metallica) El mismo consejo es válido si uno va a que le firmen una espátula o un cortador de pizzas.
Otra recomendación encabrecida que hay que hacerle al público que aún tiene esa costumbre tan propia del siglo XX que es comprar CDs, DVDs y libros es la de estudiar escrupulosamente las ofertas que se le hacen, como es el caso de Carrefour que, si uno se compra 2 “productos culturales” (categoría en la que entran los Cds de Operación Triunfo, los DVDs en los que “Poti” te enseña a bailar “batuka”, sea lo que sea eso, y los libros del programa de los 40 principales de las 7 de la mañana), le regala un libro titulado “101 discos que tienes que oír” Si uno no va listo igual acaba aprovechando la oferta y se lleva a casa un libro que te dice que TIENES que oír “Guapa” de “La oreja de Van Gogh”, otro de Juanes, otro de Rosana Arbelo, ... (Ejemplo de diferencia entre España e Inglaterra: cuando la selección inglesa de fútbol quiere hacer una canción para estimular al populacho a que la anime llama a New Order y se montan una canción bastante apañadita, ¿qué hace la selección española en ese caso?: llama a Rosana. Después le echamos la culpa de tanto fracaso a los árbitros, a que la temporada es larga, a que los jugadores no sienten la camiseta ...)
Ver ese libro sobre la mesa del salón debe producir una incómoda sensación de bochorno, aunque, bien mirado, ofrece la oportunidad de utilizar como papel higiénico las portadas de algunos de los discos cuyas canciones han conseguido irritarnos tanto.

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¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.