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martes, 8 de octubre de 2013

EL ALA OESTE DE LA AEFCFFTT

Series con temática horricientástica hay muchas, pero centradas en el mundo de los aficionados a ese tipo de cosas hay pocas (bueno, "The Big Bang Theory" se ha convertido en la serie canónica). Y mostrando de una manera digna a esos mismos aficionados que luego pagan religiosamente sus suscripciones a los canales de pago ... aparentemente ninguna. Para llenar ese hueco, el canal temático por internet friquiteve.tv ha decidido emitir la serie de producción propia "El ala oeste de la AEFCFFTT", centrada en los ires y devenires de los picatostes de la asociación Portalico - AEFCFFTH (Asociación Española de Fantasías, Cuentos, Ficciones, Fábulas, Terror y Tremendismo) que desarrollan sus funciones en el ala oeste de un palacete ubicado en la localidad vizcaína de Portugalete, similar al Palacio de Longoria (sin relación ninguna, que sepamos, con la actriz y esposa de baloncestista Eva Longoria) que tiene la SGAE en Madrid.

Temas como la gestión de cuentas corrientes con los bancos, los comentarios absurdos de los aficionados en las listas de correo, la presentación de la contabilidad de la asociación, las relaciones con asociaciones de países que hablan raro... son mostrados en toda su crudeza. No cabe duda de que los guionistas se han sobrado a la hora de crear unos personajes "más grandes que la vida": un presidente abrumado por las responsabilidades de su puesto, una secretaria abrumada por los problemas de papeleo, un vocal de prensa abrumado por las convenciones anuales, un vicepresidente abrumado, anieblado y alloviznado ... Para encarnar al encargado de tratar con los socios que no pagan sus cuotas se consideró la idea de contratar a Steve van Zandt, que, además de tocar con Bruce Springsteen, hizo de Silvio Dante, "consigliere" de Tony, el capo mafioso de "Los Soprano", aunque problemas de agenda frustraron su incorporación al elenco aún habiendo hecho pruebas de cámara y vestuario.


"Así que no quieres domiciliar en el banco tu cuota ..."

Por otra parte la serie brilla en su exploración de lo que es el poder: "Cuando miro la sonrisa de un pobre friqui que acude a una Hispacón por primera vez... me digo que todos estos esfuerzos merecen la pena", dice el presidente en uno de los momentos más emocionantes. Aunque tampoco se ocultan los puntos oscuros de esa responsabilidad, como cuando se usa el poder militar de la asociación en expediciones de castigo contra asociaciones similares de otros países que no han respondido las invitaciones para acudir a la convención.

domingo, 30 de diciembre de 2007

¿UNA PELÍCULA DE LA LEGIÓN DEL ESPACIO DIRIGIDA POR LARS VON TRIER?




Corre el rumor de que el conocido cineasta danés Lars von Trier está negociando con Arturo Abedul y Sigge, autores de “La legión del espacio”, la cesión de los derechos de autor para un film basado en la popular tira que ya ha llegado a ser editada en papel por el Grupo Aserejec, el sueño de cualquier poseedor de una página web.

Encuadrada dentro de la ciencia-ficción militarista al estilo de “Starship Troopers” o las historias de Miles Vorkosigan, la serie no ha dudado en abordar temas tan caros a la ciencia – ficción como la identidad (reflejado en los legionarios, todos portando una escafandra que nunca permite que se les vea el rostro), la ingeniería genética (todos son clones), la transmigración de las almas y la progresividad fiscal. Por el camino, la tira ha ganado tantos premios Ignatius al mejor cómic que sus autores han aprovechado los trofeos para alicatarse el cuarto de baño con las planchas de mármol que los componen. (En la imagen vemos como Arturo demuestra sus dotes de bailarín marcándose un vals durante una entrega de premios con Genoveva Caldwelll, secretaria de la Asociación promotora del tema)

Aparentemente el proyecto se encuentra bastante avanzado y los personajes serían encarnados por muñecos de trapo con peceras sobre la cabeza para representar los trajes espaciales, contando con un número musical interpretado por la cantante islandesa Björk Guðmundsdóttir (Bjork a secas para los amigos y para los que hemos nacido en países romanizados y no sabemos pronunciar el apellido), rodeada por una multitud danzante de legionarios.

Como era de esperar, el cineasta danés ha levantado polémicas y muchos de los aficionados a la serie ya han expresado su desagrado e incluso ha habido tres que han dejado de incluir la tira en sus blogs: “El danés ese va a hacer una mierda como el sombrero de un picador”, "¿Cómo va a hacer una película de naves espaciales uno que le tiene miedo a los aviones?", “Yo no voy al cine a oír los grititos de la guomonsdonstir esa ni harto de vino” o “¿Pero cómo convenzo a mi novia para llevarla a ver una película de ese tío?”

domingo, 18 de noviembre de 2007

¿NO HAY SEXO EN LA HISPACÓN?


(El efecto cómico del título anterior aumenta si se tararea con la musiquilla de la canción “No hay marcha en Nueva York” del grupo Mecano, en la que se incluía uno de los más bellos versos de la música pop de los ochenta entonado por una de sus más potentes voces: “que te comen el coco con los telefilmes /pero es un ardid /y estoy loco/por irme a Madrid”)
Por medios que no vienen a cuento ha llegado a este blogete la carta de queja de un asistente a la última Hispaconst, en la que le hace llegar su malestar a uno de los responsables de la entidad organizadora por lo que considera “serias carencias que la Funkdación debería solventar en futuras actividades”
Señor Mario:
Soy (gran borrón de Tipp-ex de un lado a otro de la página), asistente a la convección anual de fantasía, ciencia-ficción y etcétera que se ha desarrollado el primer fin de semana de noviembre en su sede de la calle Max Planck (o Niels Bohr o Enrico Fermi, no recuerdo bien ... nunca he tenido un gran concepto de los físicos que necesitan reactores nucleares para poder hacer descubrimientos) de la Isla de la Chartreuse en Sevilla. La experiencia en general no ha estado mal: como sociólogo que está preparando un estudio que se titulará “Fandom y fracaso existencial” me resulta fascinante ver a tantos aficionados a ese género intercambiar opiniones como personas civilizadas y no he percibido en absoluto esa supuesta incapacidad de interacción social que se les achaca – lo que no quiere decir que cuando se juntan en un corrillo no sea para mantener una discusión absolutamente bizantina sobre los temas más intrascendentes-. Le comento lo del estudio por si le interesa que acuda a algún acto en que cuadre mi conocimiento sobre el tema (o si en alguna boda, bautizo o comunión necesita de un prestidigitador, “Gedeón el Misterioso”, hará las delicias de pequeños y mayores). Además me he pulido una respetable cantidad de dinero en los tenderetes de las editoriales y librerías que acudieron al evento lo cual supongo que habrá contribuido a que sientan su presencia justificada.
A estas alturas de la carta, señor Miramax, usted se estará preguntando que si me lo he pasado bien de qué me estoy quejando: pues se lo voy a explicar. Seguro que usted se habrá dado cuenta alguna vez que haya tenido que volverse del trabajo a su casa a recoger algo olvidado de todo el tiempo que se le habrá ido entre una cosa y otra. O alguna vez habrá metido los pies en un charco y habrá buscado desesperadamente por calles y calles de toda la isla esponjas para el calzado y pañuelos de papel para chupar esa humedad que hace que los calcetines se destiñan sobre los pies. Pues en una situación parecida me encontré yo el pasado sábado a causa de la ubicación de su sede:

El viernes, además de otra mucha gente interesante que acudía a la convección me encontré con varios miembros femeninos de la web de foros www.seducen.com que me ayudaron a conocer la noche sevillana. ¿Qué le voy a contar yo a usted que no sepa? Baste decirle que no asomamos el pelo por ninguna de las actividades programadas antes de las 12 de la mañana, y confieso que si no fuera por ver a una de ellas las limpiadoras del hostal hubiesen tenido que sacarme de entre las sábanas como si fuera una mancha ... nada que no arregle una buena taza de café, pensé mientras me dirigía a la sede de la convección. O un té, le dije a uno de los tres camareros del catering. O Colacao, que tampoco tenían. Afortunadamente, para mantenerme despierto estaba una de las chicas de la noche anterior, en cuya compañía asistí a unas mesas redondas muy interesantes por parte de varios escritores de terror que, como es costumbre, describen la situación de su mercado como pavorosa. Ella y yo pudimos aprovechar las consolas Wii que ustedes incluyeron para que la concurrencia se desahogara dando raquetazos aunque fuera virtuales si se aburrían de tanta charla. Quién me iba a decir a mí que podría sacarle algún partido a las innumerables partidas jugadas con mi sobrino para enseñarle a esa chica cuya identidad no sería correcto revelarle, señor Miramax, a jugar al golf de la Wii atrayéndola a mi vera, apoyando los brazos sobre sus caderas para que cogiera el palo virtual de la mejor forma posible. El ejercicio nos despertó el apetito, con lo que volvimos a tomar conciencia de lo problemático que es comer en la isla un sábado a mediodía. Vimos cerrada la cafetería que hay enfrente de la Fundación, así que acabamos recorriendo durante tres cuartos de hora el recinto de la Cartuja en busca primero de un restaurante representativo de la cocina sevillana, luego simplemente de un restaurante y al final en busca de cualquier sitio en el que nos echaran de comer, fuera lo que fuera. Después me han comentado que había un restaurante abierto ese mismo sábado. Qué pena que no se hiciera anunciar con fuegos artificiales porque así lo hubiéramos visto y no hubiésemos tenido que llamar a un taxi para suplicarle que, por favor, nos llevara al sitio más cercano en el que se pudiera comprar comida.
Además de que el taxi tuvo que venir desde el centro y nos acabó llevando al bar de su cuñado dándonos un bonito paseo por toda Sevilla para que pudiéramos contemplarla en toda su grandeza y en toda su extensión y así el taxímetro también pudiera correr más también me queda el mal sabor de boca (literal) de que el cuñado (un hombre con pocos dientes, pero los pocos tenía se habían quedado con todo el calcio de los que faltaban) tenía el mismo amor por el trabajo bien hecho que su pariente político y nos puso unas croquetas que, al contrario que el taxi, que había prolongado su trayecto por la ciudad mucho más tiempo del imprescindible, habían pasado por el microondas menos, de forma que al hincarles el diente dimos con un núcleo duro, como quien encuentra un premio en el roscón de Reyes, aún por descongelar.
Será porque nada une tanto como las desgracias compartidas, pero tras pedir un segundo taxi que nos enseñó las partes de la ciudad que se había olvidado el anterior, volví a la sede de la Hispacón con mi mano sobre su hombro, como queriendo protegerla de los aparcacoches que andaban por la isla. La primera ponencia que tocaba esa tarde hizo honor a su nombre, al menos en lo que a mí se refiere: la erudita Genoveva Caldwell puso una imagen de un subgénero del fantástico que se hace en Japón conocido como carai, uruguai o rajoi en la que no recuerdo si había monstruos, marcianos o qué, sólo puedo recordar el sonrojo que me vino viendo a la muchacha que salía, cómo salía y todo lo que le salía, y lo primero que pensé fue “Ufff, esta ponencia me pone”.


Esta turbación mía no le pasó desapercibida a mi amiga que, de verme así, debió experimentar una sensación similar, pues dejó su mano sobre mi vientre, no sé si consciente o inconscientemente. Mi mano, que ahora estaba sobre su cadera, la apretaba contra mí y amenazaba con explorar nuevos territorios que es mejor no recorrer en público por el qué dirán. Por suerte, la ponente dio por concluida la charla antes de que perdiéramos el control y salimos corriendo de la sala, olvidándonos de todo lo demás. Recuerdo que mientras nos besábamos apasionadamente en el hall alguien dijo “Eso es chupar caracoles, sí señor”. Mucha envidia es lo que hay. Y poca educación.


Fuimos en busca de un cuarto de baño para tener un poco de intimidad, aunque para eso tuviéramos que pasar por la sala central en la que tenía lugar una conferencia que debía de ser de lo más absorbente porque si no, no se explica que nadie se fijara en dos personas pasando a toda prisa, sofocadas y respirando agitadamente, una con una blusa con más botones desabrochados de lo habitual y otra con la cremallera a medio abrir y lápiz de labios extendido por rostro y cuello.

A estas alturas de lo escrito, señor Miramolín, usted pensará que, quitando las compañías encontradas, no le he encontrado más que defectos a la convección que usted ha organizado. En absoluto. De mi paso por los aseos de la sede de su Fundición guardo un recuerdo imborrable ...limpios, bien cuidados, con sanitarios y portarrollos de primerísima calidad, con una decoración impresionante ... No me hubiera importado permanecer horas y horas en ese aseo acompañado como estaba, pero se podrá imaginar usted que antes o después llegaríamos a un punto de no retorno.

Como la espada de Elric de Melniboné, que una vez desenvainada no permite a su amo llevarla de vuelta a su sitio sin antes haber dado a otros a probar su filo, así me encontraba yo. Pero, ¿dónde estaba el escudo? En el bolso de mi partenaire no. En mi cartera, desoyendo el dicho “No te vayas de hispacones desprovisto de condones”, tampoco. En los aseos ... y es aquí donde quería llegar .... tampoco. Me pregunto yo qué costaba poner una máquina de preservativos, señor Miramax. La de pasiones que deben de haberse frustrado por esa falta de previsión por su parte.

Salí corriendo y pregunté a dos azafatas vestidas de rojo (el color que más me pone) que había en la entrada “Oye, ¿no os quedarán condones?” Algo me dice que sí debían llevar, pero se cortaron pensando que les estaba tirando los tejos, como si estuviera pensando en llevármelas al cuarto de baño también. En fin, las he visto más serviciales y más atentas a que el invitado disfrutara más de la visita.

Ella y yo tuvimos que salir corriendo de la sede hacia la farmacia que yo recordaba que había en la misma calle, a unos 30 metros de distancia (de ahora en adelante, nunca se me olvidará quedarme con todas las farmacias colindantes a las hispacones) ... para encontrárnosla cerrada por ser sábado por la tarde. Nunca en mi vida habré usado palabras tan fuertes para referirme al gremio de los boticarios. Nunca he corrido tan rápido buscando un establecimiento de ningún tipo.
Mientras recorríamos desesperadamente la zona yo veía un un sinfín de sitios que nos permitirían terminar lo empezado lejos de miradas curiosas y aparentemente fuera del alcance de cámaras de seguridad, pero, por más que mirábamos en los planos de
la Isla, de la que yo me sentía tan cautivo como el Número 6 en “El Prisionero”, no veíamos ninguna. Creo que en nuestras vueltas pasamos dos o tres en torno a la reproducción del cobete Arianne que, tal como estábamos, nos pareció fálico a más no poder y, cada vez que lo veíamos yo le recordaba que hay un gran número de alternativas a la penetración clásica. Sin embargo, ella desconfiaba de la proposición que le hacía (porque supongo que más de una vez se la habrían hecho y no la habrían cumplido en todos sus términos): “Tú empieza a chupar, que cuando esté para acabar te aviso”
Nuestro peregrinar por la isla de la Cartuja acabó como tenía que acabar: con mi gozo en un negro y turbio pozo. Ella se plantó y me dijo que tenía que coger al autobús de vuelta a su ciudad natal para participar aquella misma noche en un show con una boa de plumas, una camiseta de la “Legión del espacio” mojada y alguna que otra cosa que ahora no recuerdo en una discoteca para sacarse unos euros que ayudaran a pagar su título universitario de maestría en “Crítica comparada de marquetería islámica y bricolaje hindú” Yo la acompañé hasta el puente de la Barqueta, donde le esperaba un taxi que había llamado para llevarla a la estación de Prado de san Sebastián y desde allí la vi abandonarme. Me volví hacia la isla y, presa de la desesperación, como Charlton Heston en la escena final de “El Planeta de los Simios”, le di la espalda al puente que llevaba a Sevilla y grité “¡Isla de la Cartuja, yo te maldigo!” Volví a la sede de Max Planck con el rabo entre las piernas y con una mirada de rencor hacia las azafatas que seguro que hizo que buscaran en las agendas el número de la policía municipal. Tal era mi grado de excitación que llegué a pensar en vaciar el contenido de un extintor de nieve carbónica de los que había en las paredes de la fundación sobre la zona afectada para devolverla a su estado de reposo y, viendo que los miembros de la junta restora de la Asociación de Horricientástico estaban preparando los trofeos Ignatius que se entregarían durante la cena de gala y que estaban compuestos por dos loscos que se fijaban el uno al otro con pegamento, pensé en pedirles prestado uno de esos monolitos para coger cada una de las partes con una mano y, de un golpe seco, interrumpir el flujo sanguíneo por la zona.
No ayudó a mejorar mi humor ver cómo durante la entrega de premios uno de los ganadores recibía la más ardiente (más que ardiente, al rojo vivo) felicitación por parte de una presentadora de la ceremonia. (El otro presentador al verlos, debió pensar lo mismo que yo y le vi buscar con la mirada un extintor por si la cosa se calentaba en exceso y había que enfriar a la parejita con un buen chorro de dióxido de carbono)
Por tanto, señor Miramar, convaleciente como estoy de una torsión testicular que hubo que tratarme de urgencia en el hospital Virgen del Rocío a causa de la tensión padecida en la zona durante tantas horas, le ruego que abra los ojos y mejore la dotación de la sede poniendo en los aseos una máquina de preservativos, a ser posible con una amplia gama de colores, texturas y tallas,ya que tendrá usted visitantes de todo tipo de culturas y razas. Ustedes están acostumbrados a organizar congresos de rabinos, imanes, solenoides y a saber qué más y nunca habrá salido de unos señores tan adustos y venerables una petición como ésta, pero sepa que más de una pareja puede acabar agradeciéndoselo, quién sabe si hasta poniéndole su nombre a sus hijos.


Atentamente suyo,

Firma ilegible


domingo, 3 de diciembre de 2006

CRÓNICA DE LA HISPACONST 2006 I (LAS CHARLAS)

Se ha celebrado con gran éxito de crítica y público en la localidad de Dos Hermanas (Sevilla) la XXCDMIV convención de Fantahorriciencia española. Como señala Ildefonso Melero, uno de los miembros del equipo organizador: "Este año nos hemos centrado en poner muchas charlas y mesas redondas y hemos llegado a simultanear actos en tres salas distintas, igual que cuando en el circo en una pista hay leones, en otra los trapecistas y en una tercera los payasos. Para poder afrontar este reto con garantias de éxito hemos contado en la comisión organizadora con el asesoramiento de Tonetti y Pompoff, payasos del circo de Mónica Cartucci, único circo con certificado de calidad 9001:2000. Nuestra problemática era distinta, ya que, quitando un hipopótamo que hemos lanzado con una catapulta, no tenemos ni elefantes ni leones. Payasos, por el contrario, nunca han faltado en este mundillo nuestro.

Habíamos comprobado años anteriores que había gente que estaba por los pasillos en vez de quedarse en las mesas redondas chupándose las conferencias como los machotes, o incluso los había que se daban a la bebida en el bar de enfrente. Por tanto, lo que hicimos fue disponer las puertas de salida ante el balcón que daba a la plaza, lo cual evitó las típicas estampidas que se producen todos los años cuando la charla empieza y desde el primer minuto el orador hace patente que el tostón va a ser mayúsculo.

Proyecciones, sin embargo, no ha habido, aunque me cuentan que una noche en el hostal un aficionado ha representado con la sola ayuda de una linterna y sus manos haciendo sombras chinescas 'La noche de los muertos vivientes', 'Ultimátum a la tierra', '2001' y 'Los hermanos Karamazov'.

El personal de la biblioteca nos ha felicitado por el desarrollo de la convención y muy en particular el personal de limpieza. 'Estos muchachos serán unos frikis, pero qué limpios y qué bien enseñados que están que no han tirado un papel al suelo'"

Uno de los puntos fuertes de la convención ha sido el de las mesas redondas y charlas, varias docenas de las cuales fueron dirigidas por el escritor y miembro de la organización Jeremías Revuelta, que supo desdoblarse hasta el punto de participar en dos charlas al mismo tiempo y desayunarse en un bar cercano un café con leche y una tostada con manteca colorá, lo que Jonatán Constantine y Fríquez Jiménez, los investigadores de lo paranormal consultados, definen como 'bilocación' y sólo saben atribuirlo o a que Revuelta es un mutante del tipo del "Hombre Múltiple" y en situaciones de stress genera copias de sí mismo venidas del futuro o a la presencia de una entidad conocida como 'doppleganger' que era la que hacía que la gente viera a Elvis Presley por todas partes y a la que, según parece, le gustaría o desayunar tostadas con manteca colorá o presentar charlas de novelistas británicos.
El mayor interés lo despertó la charla "El empapelado en las series de ciencia-ficción británicas y sus posibilidades expresivas" por Anselmo Fregenal, que abarrotó la sala y obligó a traer 17 sillas para que los asistentes pudieran ver el conjunto de diapositivas de series como "El doctor Who", "El prisionero" y "Los 7 de Blake" preparado por Anselmo, centradas en el papel que recubre las paredes y en su evolución a lo largo de los años y en cómo la elección acertada de un papel u otro es capaz de acompañar el desarrollo de la trama y de mostrar los conflictos interiores de los personajes. También especialmente aplaudida fue la charla del novelista de terror Vladmiro Tumbaabierta "Hacia la superación de la sangre", en la que afirmó que recurrir a la sangre ya no da susto y por tanto hay que recurrir a otras secreciones del cuerpo humano como la bilis, las mucosidades, el pus, la caspa y el cerumen y como muestra leyó varias pasajes de su novela "El que excreta en la oscuridad" en la que varios personajes son disueltos en sarro, legañas, flemas y moco cervical, lo que hizo que los asistentes se horrorizaran como hacía mucho que no lo hacían.

Los amantes de las abstracciones teóricas que se lo pasan mejor leyendo las reseñas de los libros que los libros en sí pudieron disfrutar de la charla que dieron el doctor en Críptica Literaria Fernando Angel Moratinos y la experta en Literatura Comparativa de Subgéneros autora del estudio "¿De qué subgénero del fantástico han salido las novelas más espantosas?" Genoveva Caldwell con el título "Nuevas visiones estructuralistas de logos y praxis del análisis de significante y significado literario basadas en un enfoque mistagógico de las novelillas de marcianos".

Siguiendo la tradición de amontonar en una misma mesa escritores de muchos sitios distintos se presentó la charla "Panorama de la ciencia-ficción por esos mundos de Dios", que Fernando Francino moderó y tradujo simultáneamente a inglés, portugués, finlandés, élfico antiguo, calatáunico y alto granatense, lo cual demuestra un coraje sin precedentes por su parte ya que en realidad no sabe expresarse correctamente en ninguna de esas lenguas. Los participantes, el británico Ian Dodgson, el portugués Joao Barrientos y el axarqués J Hernández Madrugal, que aun con una traducción correcta difícilmente hubieran coincidido en algo, no llegaron a ningún punto de entendimiento, menos en quejarse del dineral que ganan los que se dedican a escribir novelas medievales con algún mago o elfo que otro desde que Peter Jackson llevó a la pantalla "El Señor de los Anillos" mientras que las buenas historias de marcianos que invaden la tierra y desintegran cosas no dan más que para algún que otro caprichito como un fin de semana en La Riviera o una noche en una suite de algún hotel de Montecarlo.

FELIZ DIA DE LOS INOCENTES

 Ya le habréis echado un vistazo a StardustCF , ¿no? Que las imágenes son la mar de bonicas ... ¡Feliz 2024!