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sábado, 4 de septiembre de 2021

PAQUETE ESPATULA PARA CONFINAMIENTOS

Rodrigo Menéndez, editor, autor principal (y cuando no, traductor) del sello editorial Espátula, ponía hace unos meses un podcast y oía a una conocida personalidad que hablaba del tiempo que había dedicado en la reclusión de esta pandemia a releerse los pocos clásicos que le quedaban por leer. Al preguntársele por los títulos en particular ya empezaron los carraspeos, las toses y los "Hombre es que". Ya era de por sí grave que alguien hubiese querido presumir falsamente de leerse clásicos a manta pero resulta que, entre la media docena que al final pudo farfullar, ¡no había ninguno escrito por Rodry!
Dado que los murciélagos van a seguir siendo el reservorio natural de los coronavirus y que raro será que en algunos años no caiga alguna que otra pandemia más, Rodry se ha visto en la obligación de poner a disposición del ser humano en general y del lector español de ciencia ficción en particular su "Paquete Robinson de Obras Básicas, Fundamentales e Inexcusables" todas ellas de su autoría, para que cuando venga el próximo virus el pueblo llano no se vea en la obligación de recurrir a títulos de la competencia, que a saber cómo han sido editados y traducidos.
¡Vamos, que se los quitan de las manos (o del disco duro de su servidor, que también los tiene en electrónico)!
(Esta pieza o historia ha sido escrita sin intención ninguna de promocionar comercialmente los productos editoriales de Espátula ni de hacerle la pelotilla a su propietario para que nos envíe servicio de prensa o para que nos publique alguna cosa en el futuro, aunque si el hombre quiere estirarse y pagarnos un cachopo en la próxima convención que haya en Asturias no nos haremos los estrechos) 

Rodry, preparando material para la vigésimoquinta oleada.

(¿A que, leyendo esta pieza, les han venido a ustedes como reminiscencias de otros artículos en prensa que han leído antes, como un dejá vu, como un pensamiento del tipo "Esta forma de darle jabón a una editorial la he visto yo antes por algún lado"?)

sábado, 23 de marzo de 2013

LEGO Y CF ESPAÑOLA

De unos años a esta parte la empresa juguetera basada en  Billund (Dinamarca), famosa por sus bloques de plástico ensamblables y por sus figuritas con el tronco y las articulaciones paralelepipédicas y la cabeza amarilla cilíndrica ha incluido en su extenso catálogo maquetas de la estación espacial y de monumentos como la puerta de Brandenburgo, kits de iniciación a la robótica y artículos basados en Star Wars, Harry Potter y El Señor de los Anillos.

Constantemente a la busca de nuevas ideas en las que basar sus líneas de productos, varios ojeadores daneses han recalado en nuestro país para estudiar los imaginarios hispanos (y ya de paso pasar un par de semanas en las playas de Salobreña a cuenta de la empresa) y han acabado firmando suculentos precontratos de cesión de derechos.

Para el año que viene las fábricas de Lego estarían ya en condiciones de producir los primeros prototipos de una serie de figuras basada en (estaba cantado que un día como hoy tenía que haber una noticia al respecto) la conocida serie de novelas llamada "La saga de los Aznar", de la que ya se han visto una trainera nahumita y un planeta Valera acompañado de hombrecillos con trajes espaciales. (Probablemente los diseñadores daneses han debido asociar el nombre de la serie de novelas con el del expresidente del Gobierno José María Aznar  ya que todos estos astronautas tienen  bigote)

Dado el éxito internacional de la serie (Francia, Moldavia, Tayikistán, ...), otro valor seguro era el universo creado por Aguilé y Radial llamado "Acaso Caspa", del que se  están diseñando una nave "rickshaw" con distintivos  Utsarpini y pilotada por "hare-krisna" astronautas, un "colmenero" y un "juggernaut" para el que se calcula harían falta doce mil ladrillitos.

La apuesta más novedosa sería usar el mundo creado por Rodrigo Menéndez en sus novelas de espionaje ambientadas en un mundo fantástico y protagonizadas por Néstor Borondón, "El Aspecto de la Retina": el muñeco dedicado al personaje tendría unos brazos extensibles ("gadgetobrazos", en el argot maquetístico) y se acompañaría de árboles, serpientes y demás elementos de un paisaje selvático ambientado en "El Formón de Dios", donde viven algunos de los malos de la serie.

Por otra parte, se ha sabido que el novelista gaditano Rafa Martin, al que le llegaron rumores de todos estos movimientos empresariales cogió un avión y se  presentó en Smaland, dispuesto a que su Macbeth Pérez de "La grima de la Luz"  no siguiera los pasos de los protagonistas de "Viaje a un Planeta Pero Que Mu Wei", que se quedaron por problemas contractuales sin el soñado contrato que les haría aparecer en las jugueterías de toda España en los tiempos de la casa "Airgam". Sin embargo, hubieron de aclararle que en Smaland lo que se encuentra es la sede original de la multinacional sueca del mueble Ikea (que, para más inri, tiene su sede actualmente en los Países Bajos), pero sin dudarlo aprovechó para enseñarles algunos diseños basados en su "La Merienda del Navegante" que podrían usarse para su línea de perchas.

sábado, 2 de marzo de 2013

RETRATOS RAMPANTES

Se ha montado una ptolomeica bastante agria al hacerse público que la asociación Portalico AEFCF y T ha tanteado a varios pintores para la realización de una galería de retratos de anteriores presidentes y que los presupuestos que se barajan se dan de bruces con esta etapa de austeridad por la que pasamos y en cambio hubieran cuadrado estupendamente con los años locos de despilfarro que alguno debió vivir (y nosotros no).

Juan Ripollés, conocido por la estatua de Carlos Fabra, expresidente de la Diputación Provincial de Castellón, que está instalada a las puertas del ya famoso aeropuerto sin aviones, ha preparado una escena de grupo de la primera junta rectora reminiscente del cuadro del pintor renacentista Rafael Sanzio "La Escuela de Atenas", en la que el presidente, Santos que yo te pinté, señala de manera clarividente ya en el año 1992 al aficionado hispano el futuro institucional que se le abre.

Los otros pintores, más clásicos y en la escuela de Macarrón, retratista histórico de la Casa Real, han preguntado a los anteriores mandatarios cómo les gustaría ser inmortalizados y todos, sin excepción y probablemente influidos por la obra de Italo Calvino, han pedido que se les hagan retratos rampantes. 
Rodrigo Menéndez, presidente del periodo 2002 al 2003, pidió llevar el chambergo de Shylock Holmes y aparecer montando un brioso asturcón. Gabriel Garrido, presidente en el periodo que va del 2006 al 2008, al que le va más el rollo Dune, pidió salir a lomos de un gusano de arena cual si fuera un Muad'Dib, lo que va a obligar a Fabriciano Cal a adquirir 300 kilos de arena ferruginosa para cuando tenga lugar el posado.


lunes, 17 de septiembre de 2012

LAS ENTREVISTAS DE "DIAS DE VINO Y FANDOM": HOY; RODRIGO MENENDEZ


Rodrigo Menéndez, tras esa especie de amoríos adolescentes que son los relatos publicados en revistas, debutó a mediados de los noventa con "La sonrisa del gatillazo", que afronta con un rigor sorprendente esa situación que todos comprendemos perfectamente que pueda pasar pero de la que siempre decimos que nosotros en particular nos hemos librado: En una estación espacial androides, humanos y alienígenas acuden preocupados a la andróloga cuando comprueban que con una frecuencia preocupante sus relaciones sexuales no llegan a buen (astro)puerto y se les queda una cara como de circunstancias, cuando no una especie de risa floja.

A esta novela siguieron otros relatos y novelas encurtidos también en el universo "Rimar", una utopia antibelicista sólo entendible desde la explosión del hip-hop a mediados de los ochenta, en la que la forma de resolución de conflictos no es la confrontación a sangre y fuego entre ejércitos, sino enfrentamientos entre gobernantes con forma de "combates" free-style, en los que ministros y secretarios de Estado con mucho "flow" agarran el micrófono y entonan canciones sobre bases previamente grabadas de funk, soul y fandangos de Huelva.
Precursando la irrupción del "Steampunk", una de las series que más alegrías le han dado a este autor es la que reúne sus "pastiches de guirlache" en los que aparecen Sherlock Holmes, José María "el Tempranillo" y "La Dama de las Camelias": Títulos tan inolvidables como "Sherlock Holmes meets Curro Jiménez", "Sherlock Holmes y el crimen de la Calle Curtidores" y "Sherlock Holmes tras las huellas del Sacamantecas" han sido leídos y releídos en los más selectos salones de té de la Baja Padania.
Decepitufado con numerosos detalles de la industria editorial y con las pocas croquetas que traía el catering en las presentaciones de sus novelas, decidió ponerse la galaxia por montera y, al igual que grandes rockeros que montaron sellos alternativos a las multinacionales, lanzarse a la edición bajo la marca de "Es Rúcula", en homenaje a esa hierba que llena las ensaladas de todo gafapasta que se precie. Todo el mundillo recuerda con admiración las descomunales bandejas de croquetas y las ollas y ollas de fabada asturiana que nutrieron a tanto friki durante los eventos en los que se dieron a conocer su concluyente estudio "La poesía de Isaac Asimov", cuyas cinco páginas cerraron definitivamente el debate sobre tan rico venero literario y, sobre todo, en la fiesta en que se presentó "El Aspecto de la Retina", su serie de espías ubicados en escenarios tardo-renacentistas y épico decadentes.
Y otro tipo de historia es "Canela", que narra las alteraciones que produce en la pacífica sociedad tartesa que vive feliz y contenta adorando a Astarté y asistiendo a combates de minotauros y festivales de chistes y monólogos interpretados por faunos la irrupción de un municipio del extrarradio de una capital de provincia española (se dice el pecado, pero no el pecador) Ubicado en lo que hoy es Isla Canela, perteneciente al municipio de Ayamonte, el pueblo (y en especial un grupo de poligoneros y poligoneras que lo habita) hace la vida imposible a los tartesos que buscan por todos los medios encontrar la fórmula mágica que envíe de vuelta al siglo XXI a tan incómodos vecinos.


- (Esta es la pregunta de peloteo inicial para que el entrevistado se vaya soltando) ¿Cuáles son los cambios más significativos que ha notado usted desde que empezó a publicar, allá a finales del siglo pasado?

Pero… ¿no seguimos en el siglo pasado? De hecho, ¿no estamos en el siglo anterior al pasado? ¿No iba de eso la reforma laboral, de devolvernos al siglo XIX y crear una ucronía steampunk post-apocalíptica?
Cambios, cambios. No sé. Nada espectacular, en realidad. Salvo por pequeños detalles como la impresión digital bajo demanda, la autodistribución, los programas de maquetación y la llegada del libro electrónico, seguimos más o menos como cuando Gutemberg, día arriba día abajo. No veo muy cambiado el panorama, en realidad.

- Tras dejar en manos ajenas la publicación de sus novelas decidió ponerse el sector por montera usted solo y montar una editorial: ¿Lo hace por mantener el control creativo o porque con la crisis ya no se puede fiar uno de que el socio se dedique a robarle el material de oficina?

Fue una simple cuestión de ego, en realidad. Estaba harto de que otros tomasen las decisiones y no poder atribuirme el mérito del libro entero. Ya sabes, se te acerca alguien y te dice “pues no es para tanto, y además, tú sólo lo has escrito, ¿qué merito tiene eso?”. Así que decidí que escribiría, maquetaría y torturaría a los ilustradores y a los impresores hasta que el libro fuese como yo quisiera. Y como, lógicamente, carezco de defectos (antes era un pelín soberbio, pero es algo que ya he solucionado) el resultado no puede ser más brillante.

- Al ser usted mismo el jefe y a la vez el subordinado, la cadena de mando de su editorial es de longitud cero, al contrario que muchas de sus competidoras. ¿Cómo hace usted para mantener la disciplina en una situación así? ¿No teme que de todas maneras se acaben formando camarillas en el seno de la organización?

Bueno, somos una multitud caótica pero bien intencionada que comparte el mismo cuerpo y pedacitos de la misma mente. Nos vamos apañando. Aunque el otro día, el director de recursos humanos estuvo a punto de despedirnos a los demás, acabamos llegando a un acuerdo y, tras decidir una reducción de la jornada laboral y un aumento de sueldo, la cosa no llegó a mayores.

- ¿Qué consejos le daría usted a alguien que quisiera entrar en este mundillo? (Si le hace sentirse mayor, pase de responder) ¿Y al que quisiera salirse, ¿qué le diría usted?

¿Al que quiera entrar? Que huya. Vamos, aquello de “¡Corred, insensatos!” que decía el Gandalf en el puente.
Al que quiera salirse… que ya es demasiado tarde. Esto es como el lado oscuro de la fuerza: una vez que entras ya no hay salida.

- (Otra pregunta para que el entrevistado se suelte y puede decir pestes de Hacienda, de las distribuidoras o del susum corda) ¿Cuáles son los mayores inconvenientes que debe arrostar una editorial aún en su juventud como es la suya?

Bueno, está la evidente y malintencionada conspiración de los grandes imperios editoriales y mediáticos por ningunearme, temerosos de que mi genio les deje a ellos sin mercado. Pero no es algo que me quite el sueño. De hecho, cuando lo pienso es algo que me da sueño. O algo.
Y claro, están minucias tales como promocionarte sin quedar más endeudado que Bankia en el proceso o buscar canales de distribución alternativos a los tradicionales.
Tampoco eso me quita el sueño, ahora que lo pienso.
De hecho, creo que nada me quita el sueño.
Bueno, dormir me suele quitar el sueño.

- ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente? (Esta es la pregunta para que el entrevistado se luzca y aproveche para promocionarse, he pensado que me vendría bien aprender a hacer este tipo de preguntas porque nunca se sabe lo que puede acabar haciendo uno)

Pues te lo diría, pero luego tendría que matarte. Claro que siempre puedo matarte primero y decírtelo después. O hacerlo a la vez. No sé, lo que prefieras.
Es un secreto. Es un secreto tan grande y tan terrible que yo mismo no lo sé. Al menos la parte de mí mismo que está hablando contigo y que es el becario contratado por la editorial para responder a estas cosas.
Hay otra parte que me susurra que está por ahí editar cosas de Rafael Florín de Demiurgo Tantos de y de Steven Woodred…
Pero, bueno, tampoco sé si eso es cierto. O sea, lo sé, pero no yo, sino yo, no sé si me entiendes. A mí, no a mí, quiero decir.

- Más de una vez (pero no muchas más) se ha hablado de la posibilidad de que el trabajo de editor pueda resultar atractivo para el sexo opuesto ¿Usted ha dicho alguna vez "Soy editor" para ligar?

Eso no, pero sí que debe tener que ver con el sexo la cosa, porque a veces esto de editar (y de escribir) te deja bien jodido, así que algo debe haber.

- ¿Cambiaba la situación cuando aclaraba que era editor, pero de ciencia ficción?

Mira, eso no lo he probado nunca tampoco, pero me lo apunto, que nunca se sabe.

- ¿Cuál es la tontería más grande que ha tenido que aguantarle a alguien en el negocio (si es que se puede saber)?

Ninguna, en realidad. Ten en cuenta que yo (bueno, y yo, y también yo) me muevo sobre todo por el fandom (con algún ocasional garbeo por el “otro fandom”, ya sabes el fandom gafapasta que dice ellos no son fandom), lugares ambos llenos de mentes brillantes, racionales, con una capacidad de autocrítica envidiable y con una visión de sus propias capacidades totalmente ajustadas a la realidad.
Lógicamente, con esos parámetros, tonterías las justas.
Y costas, las de Levante.

- El IVA de los libros ha quedado igual tras las últimas medidas económicas. ¿No siente un cosquilleo de agradecimiento hacia el actual gobierno, que se lo ha subido a otras formas de entretenimiento que compiten con la suya tales como los videojuegos, la música, los vídeos, el tabaco, los toros? (Como nunca se sabe dónde puede acabar uno, he querido ver si era capaz de hacer este tipo de preguntas y, voto a bríos, que sí he podido)

Lo que siento hacia el actual gobierno (y, para que no se sientan solos, podríamos incluir a su lado a gente del gobierno anterior, a varios banqueros, unos cuantos empresarios y varias docenas de economistas) sería impublicable… pero te puedo dar como pista de que un barreño del tamaño del Mediterráneo lleno de ácido sulfúrico y con todos ellos dentro puede tener algo que ver con lo que siento hacía ellos.

- Usted ya ha desarrollado un par de universos coherentes en sus textos narrativos (en sus textos fiscales no nos consta que lo haya hecho, sin embargo) en los que ya han participado otros autores. ¿Cómo hace usted para mantener esa coherencia siendo una persona incoherente (en la medida en que todos los seres humanos lo somos más o menos, no se me vaya a ofender)?

Bueno, el truco está en que no te importe la coherencia. Simplemente, pasas del tema. Las cosas tienden a arreglarse por sí solas, al final. Y, si no lo hacen, con mirar hacia otro lado, listo, fin del problema.

viernes, 24 de agosto de 2012

HACIA UN MERCADO IBÉRICO DE LA FANTASÍA

Hace unos años se publicaba en StardustCF:
Zapatero, Sócrates (no confundir con el futbolista brasileño) y Gabriel Garrido,

Con motivo de la última cumbre hispano - portuguesa se ha celebrado, promocionado por ambos ministerios de Cultura, un encuentro entre aficionados a la fantahorriciencia con el fin de fortalecer los vínculos entre los dos fandoms.
El acto comenzó con la escucha de los himnos nacionales y el tradicional intercambio de banderines, a lo que se añadió por parte española el reparto de aceite, aceitunas y tortas de Inés Rosales y por parte portuguesa de CDs de "Madredeus" interpretando clásicos de la tuna.
España, que presentaba para la ocasión un verdadero "drink-team" con reconocidos escritores y editores como Rodrigo Menéndez y Lucio G Pardo y una medular compuesta por la Junta al completo de la Asociación Española de Fantaciencia, Terror e Hiposulfitos (presidente, vicepresidente, secretaria, vocales y algún que otro diptongo) inició el juego reconociendo la ignorancia del aficionado medio español respecto a todo lo que se cuece en el vecino país (pocos hay capaces de nombrar más de dos escritores portugueses, y eso contando a Saramago como escritor de género, aunque hay que tener en cuenta que hay aficionados que tampoco son capaces de nombrar más de dos escritores que no hayan publicado en Tifun Mask)
Por tanto, se ha ofrecido a repartir en colegios y universidades portuguesas la antología de relatos "Fisiones", comprometiéndose a velar por su calidad, pues hay quien teme que repartir una antología con relatos malos pueda generar un incidente diplomático. Además, se ofreció mantener un portugués rotatorio en la junta rectora de la asociación española y a traducir a la lengua de Camoens el reglamento de los premios Ignatius por si alguien tuviera los suficientes arrestos como para leérselo.
Por parte lusa, varios aficionados se han comprometido a leerse la antología "Fisiones" y tres de ellos se han ofrecido a escribir novelas ambientadas en el universo de los Aznar ("Gargalhadas em Nahum", "Saudade da Valera" y "Planeta de destruçao") y a hacer comentarios intrascendentes en las listas de correo españolas, dado que a veces los aficionados españoles no dan abasto y hay veces que determinadas noticias se quedan sin su parte de comentarios bizantinos, hueco que llenará la participación portuguesa a partir de ahora.
La reunión concluyó con un concierto de fados obra de Silverio Boavista, editor de novelas de ciencia - ficción en sus ratos libres que refleja en toda su obra musical un sentimiento triste y melancólico más que de pérdida de pérdidas, pues componía un fado cada vez que le llegaba un justificante de ventas de la distribuidora y veía que la facturación no cubría ni de lejos los costes de edición.
La ministra de Cultura, doña Carmen Calvo, acompañada de su homóloga doña Isabel Pires de Lima, gozosa tras el acuerdo alcanzado, exclamó "Ya no hay Pirineos para la fantasía". Tras recibir un soplo de un asesor se corrigió: "Me alegra poder decir que el terror español ya ha cruzado el río Tajo y está a las puertas de Lisboa", lo que provocó el pánico de los pequeños comerciantes lisboetas, que entendieron que se refería a que El Corte Inglés iba a abrir una nueva sucursal dispuesta a hacerse con nuevas partes del mercado. 


¿Qué ha quedado de todo esto? Pasado un número respetable de años tras la noticia, este blogg, en su misión de analizar los desarrollos en materia de fandom que hacen las distintas administraciones, se dispuso a analizar el resultado de la cumbre. Ante las constantes negativas de los miembros supervivientes de aquella junta rectora de la asociación Portalico - AEFCFFT a responder entrevistas telefónicas (qué daño ha hecho el telemarketing), decidimos invitarles a darle un tiento a un jamón serrano en un bonito cortijo de la localidad de Trevélez, ante lo cual dejaron de poner pegas.


Tras media hora cortándole lonchas al jamón y dándole a un vino de la zona, las lenguas se fueron soltando y, tras el inevitable rato de ponerle pegas a la labor de los sucesores ("Es que lo que están haciendo estos no tienen nombre, anda que le íbamos a consentir eso a Fulano ...") llegó la reflexión sobre ese momento hostórico en la frontera portuguesa. "Bueno, ahora no estamos en la junta y, como son otros los que se comen los marrones, no tenemos responsabilidades y vivimos felices y contentos", afirma Genoveva Caldwell. "Me han dicho que ese señor de las cejas de punta que nos recibió también ha dicho que el que quiera mandar que mande, que a él se la sopla todo porque ahora está contando nubes (como en una historieta de los Pitufos)", apunta Fernando Francino. "Sí, y ahora está uno con barbas que se merece que lo cuelguen del palo mayor. Yo la verdad es que cada día que pasa ese tío en el Gobierno lo anoto haciendo una raya con un puñal malayo en el cabecero de mi cama: qué ganas tengo de llegar a la 1.461, que será cuando se acabe su mandato. Y mi mujer, que no hace más que echarle QuitaArañazos ReponeTonos, también", apostilla Ildefonso Merelo. "Qué tiempos aquellos", atina Gabriel Garrido. "En un aparte, el hombre ese de las cejas de punta me dijo que en realidad lo hacía por si, igual que iba organizar una alianza de civilizaciones con la islámica y la china y no sé cuántas más, acabábamos teniendo que firmar una alianza con una civilización intergaláctica y que quién mejor que nosotros para asesorarle en la materia. Para mí que o los cylones o los vulcanianos o los extraterrestres cabezones de ET ya habían contactado con él y se quería preparar. Hombre prevenido vale por dos"

A la pregunta de si repetirían mandato, los ex-dirigentes comenzaron a buscar objetos contundentes por todo el patio y no pararon hasta acertarle en la cabeza a nuestro entrevistador con un pisapapeles y un monolito de mármol.

lunes, 9 de julio de 2007

“LA TELE QUE MAMASTE”: OTRO EXTRACTO MÁS


Seguimos mamando de las ubres del exhaustivo estudio sobre las series televisivas dedicadas al horricientástico obra del prócer del fandom Ildefonso Melero y terminamos el capítulo dedicado a “Barrio Sésamo” (el que quiera leerse la primera parte la tiene justo abajo ... en caso de tener alguna duda relativa a este último concepto y sus diferencias con el de “arriba” le remitimos a la citada serie o al libro dedicado a Jim Henson “La diferencia entre arriba y abajo”):

En la Radio Televisión Española de la naciente democracia había ganas de abrir las ventanas y airear la casa y en los despachos de infantiles no estaban dispuestos a dejar que las emociones fuertes se vivieran sólo en la sección de informativos. Al igual que hoy en día bandadas de profesionales del marketing han anidado sobre los antaño inocentones programas de dibujos y marionetas, concentrados en venderles a los niños peluches, Cds, DVDs, libros coloreables, y un largo etcétera de rentable “merchandising”, por aquel entonces docenas de especialistas en pedagogía con las ideas muy claras sobre cómo debía formarse a la chiquillería ponían al día sus currícula y sus recomendaciones con la intención de pasar a formar parte de la plantilla del “Ente” y enterrar del todo al Capitán Tan, Valentina, los Hermanos Malasombra y el resto de los “Chiripitifláuticos”.
Sin embargo, en las altas esferas se había tomado la decisión de adquirir los derechos de la serie original americana y emitirla, lo cual cayó como un jarro de agua fría sobre las cabezas de las nuevas mentes pensantes: Gustavo, Epi, Blas, el profesor Siesta ... reflejaban una realidad distinta de la española: ¡la americana! (afortunadamente, el concepto de “arriba” y el de “abajo” no cambia demasiado de un lado a otro del Atlántico)
Al saber la noticia un buen número (3) de teóricos del fantástico, encabezados por el pope de la crítica del momento (de ese momento en particular, porque en los ochenta la afición le dejó de hacer caso y prefirió centrarse en dirigir una revista dedicada al coleccionismo de sellos que no duró más de tres números) Eufemio Azpitarte montó en cólera y firmó un manifiesto contra la serie venida de las Américas, afirmando que “Eso no es verdadera ciencia-ficción: Menos escenas que enseñen los números, que ya se los deberían saber de la escuela, y más que expliquen el teorema de Pitágoras: la infancia española no debería ser alimentada con historias tan simples y blandas” (Que esta gente encontrara las historias de “Barrio Sésamo” “blandas” no es de extrañar si tenemos en cuenta que los personajes están hechos de trapo: ¿qué querían, que estuvieran hechos de hormigón o de granito?)
Para acabar de complicar las cosas un grupo de trabajadores del Ente, sabedores de que en Austria se había hecho una versión punk del programa en la que los personajes no estaban hechos con trapo (“Eso es propio de hippies vegetarianos afeminados”, afirmaba el director del programa) sino con estropajo e incluso había un grupo de personajes hechos de estropajo metálico e imperdibles que les enseñaban los números a los niños tocando versiones en alemán de los Sex Pistols y los Ramones. Para los que no estén muy puestos en el tema, bien porque sean de la generación que creció leyendo “La saga de los Aznar” y no han salido de “Los Bravos” o “Los Angeles” o porque sean de la que se está criando con Naruto y no oyen más que “La Mala Rodríguez”, “El Chojín” o J-Pop, hay que aclarar que los Sex Pistols eran un grupo punk británico de la segunda mitad de los setenta liderado por Sid Vicious -véase la película “Sid y Nancy” Los Ramones eran un grupo neoyorkino también tirando a punk que, pese a lo que pueda indicar su nombre y a que también son de la quinta de los “Born in the fifties”, no guarda ninguna relación con Ramoncín, actualmente uno de los capitostes de la Sociedad Española de Autores y Ejecutables, asociación con ánimo de lucro que para hacer valer sus argumentos favorables a imponer cánones sobre todo tipo de artículos envía a sus miembros a sacarse fotos con el presidente del Gobierno y este último no sólo no les echa los perros sino que les recibe y les da de merendar.
TVE-1 acabó decidiendo crear un programa que mezclara lo mejor de ambos mundos. Por un lado, sketches de Epi, Blas y todos los demás, de los que por lo menos se sabía que ya habían funcionado en todo el mundo entero, y por otro escenas ambientadas en un barrio español en el que convivían apaciblemente en viviendas de protección oficial seres humanos y muñecos, lo cual satisfacía tanto las demandas del grupo de presión formado por las agrupaciones sindicales de actores como las de las costureras a sueldo del Ente y las de la asociación española de marionetistas.
Así, los primeros muñecos elegidos para poblar ese barrio fueron la gallina Caponata y el caracol Perezgil. Tristemente, se notó que entre los guionistas no había ningún conocedor serio de lo que es la ciencia-ficción y no se nos hizo una presentación correcta de los personajes, como se hace en cualquier novela seria del género, que dedica por lo menos treinta páginas a presentar de forma exhaustiva la situación, de forma que los lectores que han sobrevivido a esa exposición inicial entienden a la perfección el porqué de cada cosa. Por tanto, los niños del momento tenían que apechugar con la situación de un caracol de medio metro de alzada y una gallina del tamaño de un avestruz y preguntarse cómo habían llegado a parar ahí: ¿Eran miembros del cuerpo diplomático de una embajada de Muñecolandia? ¿O habían solicitado asilo político y se les había asignado una casa en ese barrio, cual si fuera un ghetto o un campo de refugiados? ¿Acaso podían ser el resultado de un experimento genético realizado por científicos nazis ocultos en Sudamérica, como en “Los niños del Brasil”?
En RTVE se fueron emitiendo los episodios a la hora en que los niños se comían la merienda lo que por aquel entonces era garantía de audiencia millonaria. Eran otros tiempos y lo que se emitía por el VHF no tenía que competir con privadas, autonómicas, Internet, la Playstation, etc, etc y si les daba por emitir música clásica a esa hora los niños se la tragaban igualmente.
Aunque a los directivos de la cadena americana no les hacía demasiada gracia que entre sus escenas de Epi y Blas, Pepe el Sonrisas y Sherlock Hemlock aparecieran la gallina y el gasterópodo: Todo zoólogo sabe que el caracol es un bicho baboso, hermafrodita (hermafrodita incompleto, para ser más precisos) y con cuernos (si hay alguien a quien le interesen las historias sexuales con morbo le aconsejamos que se empape de los procesos reproductivos de los caracoles), por no hablar de que el segundo apellido del gasterópodo, Gil, era el mismo que el del constructor entonces conocido por el hundimiento de “Los Ángeles de San Rafael” y al que después se le acabaría conociendo por “Las noches de Tal y Tal” y por presidir el Atleti y el consistorio de Marbella. (Francamente las implicaciones del caracol con la mafia del ladrillo eran manifiestas solo con verle llevara ya incorporada la casa en la chepa)

Los dos animales siguieron apareciendo un par de años en la pequeña pantalla hasta que alguien decidió ponerlos de patitas (nunca mejor dicho en el caso de la gallina, aunque no en el caso del caracol) en la calle. (No ha quedado cons
tancia de cómo reaccionaron los actores implicados, pero si tenemos en cuenta que quien interpretaba a Caponata es Emma Cohen, actual mujer de Fernando Fernán Gómez, nos podemos imaginar a dónde les diría que se podían ir):


El barrio iba a sufrir un cambio radical y el mascarón de proa iba a ser un erizo parlante de color rosa llamado Espinete.

Al igual que con Caponata, los guionistas optaron por no desvelar el misterio de su origen: ¿por qué de color rosa? ¿acaso se le habían implantado los genes de una medusa o una anémona? ¿por qué sus púas eran flácidas y ni pinchaban ni nada? ¿por qué los vecinos no se sorprendían de su presencia? Cuando un ama de casa ve entrar en su casa a un erizo rosa no le pone colacao: lo primero que hace es tirar por el fregadero el contenido de todas las bebidas alcohólicas por miedo a estar hundiéndose en el “delirium tremens” y lo segundo es decirle al marido "¿Antonio, les has dejado tú a los niños que se traigan el erizo ese de dos metros al salón de mi casa? Como se siente en el sofá con esas púas el arreglo del tapicero nos va a costar medio sueldo” (Un guionista de la escuela castiza hubiera concluido la situación con una respuesta del tipo “Mira, Matilde, si yo llevo veinte años aguantando a tu madre no sé por qué no vas a poder aguantar tú a este bicho”)

Pero Espinete no era la única violación de las leyes de la naturaleza que andaba por el barrio: Había un ser con nariz de patata y de color pardo llamado Don Pimpón de profesión desconocida (¿parado de larga duración? ¿prejubilado? ¿rentista? ¿sin hogar? ¿buzo de la Armada en periodo vacacional?) que acompañaba al erizo en sus correrías. Entre los dos consiguieron hacerse con el cariño de los niños, aunque no con el de mi padre, que cada vez que veía al erizo en pantalla pensaba “menudo gilipollas de animal”, pero mi padre no cuenta porque no era un niño.

Tan grande era su popularidad que se acabaron incorporando al acervo popular frases como “Eres más tonto que Espinete que va en bolas por la calle y luego duerme con camisón” (otra de las preguntas que se hacía la gente al verle por la tele) o “Te mueves menos que los ojos de Espinete”, frase similar a “Te mueves menos que la estatua de un funcionario”.

La nueva serie se emitió desde 1983 a 1987, lo cual indica que, más o menos, su fase de producción coincidió con la primera legislatura en la que el PSOE estuvo al mando del Gobierno de la Nación y eso explica algún que otro detalle significativo. Algún lector repondrá que la serie también coincidió en el tiempo con las dos últimas ligas que ganó el Athletic de Bilbao y no por ello hay que sacar, por ejemplo, la conclusión de que el quiosquero de la serie llevara boina para celebrar el triunfo de los leones de San Mamés. Sin embargo, es innegable que los dos mismos personajes principales acabaron reflejando las tensiones que convulsionaban el partido socialista aquellos años: don Pimpón representaba al hirsuto guerrista de la vieja escuela curtido en los tiempos de la clandestinidad ligado al sindicato UGT (no hay más que ver el gorro que llevaba, que lo conectaba con los trabajadores del campo y de la construcción, y que le hacía parecer un afectado por la reconversión de los altos hornos de Sagunto) que veía al puercoespín parlanchín como un erizo advenedizo y arribista relacionado con las altas esferas económicas y lo que se conoció como “beautiful people”.
Los conflictos ideológicos estaban a la orden del día durante del rodaje y los guiones se reelaboraban constantemente para no herir la sensibilidad de una y otra corriente. Raro era el día que no se oían epítetos como “Solchaguista vendepatrias”, “Siervo del capital”, "¿Para esto he corrido yo delante de los grises?"; ”Fósil del pasado”, “Traidor a tu clase” o “Progre decimonónico” y aún se recuerda cómo el actor que interpretaba a Don Pimpón se presentó ataviado como su personaje en el plató el día siguiente a haberse votado “Sí” mayoritariamente en el referéndum de la OTAN (actitud que, aun consciente de la necesidad de atenerse a la disciplina de partido, le costó no pocos conflictos ideológicos internos) en un estado de completa embriaguez vociferando cosas como “Si Pablo Iglesias levantara la cabeza”, “El que mejor se lo ha montado es Tierno Galván, que se ha muerto antes de tener que pasar por esto” y “Que sepáis todos que Bono va a ser el primer guerrista que traicione a Guerra”

Tristemente, la bronca llegó a nivel físico cuando alguien puso un anónimo en el buzón de “Don Pimpón” en el que le hacía saber que en un mitin de, como diría Sánchez Dragó, la Alianciña Populeira de Fraga, había habido un espectáculo infantil protagonizado por Espinete (normalmente en un mitin político ya hay de por sí momentos propios de un patio de colegio, por ejemplo, cuando se empieza a acusar al rival con argumentos del tipo “Y tú más, y tú más, ustedes no están legitimados para decir una cosa así”, pero en este caso el espectáculo infantil sí que estaba explícitamente dirigido a los niños) Su furia llegó a tal extremo que se abalanzó sobre “Espinete” y empezó a golpearle mientras gritaba “¡Ahora sí que te has vendido a la derecha! ¡Niégalo, mala mujer, niégalo!” Hicieron falta tres cámaras y una script-girl para reducir al exaltado, que nunca aceptó que el Espinete conservador pudiera ser un Espinete apócrifo. Por aquel entonces no había cánones impuestos sobre, por ejemplo, los disfraces de erizo rosa, para poder sacarle dinero en concepto de derechos de imagen a Alianza Popular (que, por otra parte, como aún no contaba con Norma Duval para animar sus mítines, tenía que apañarse con lo que fuera para entretener a las masas) así que su estrella principal no vería un duro, lo cual le molestó bastante: ¿Quién había querido manchar una trayectoria tan impecable como la suya calumniándole ante su compañero de reparto? ¿Cómo se habían atrevido en AP a aprovecharse de su trabajo actoral desarrollando al personaje? ¿De dónde habían sacado el disfraz para el show? ¿Acaso había un tráfico oculto de disfraces de Espinete sustraídos a escondidas de los estudios de Prado del Rey?

La razón de ser de esta preocupación era esa extraña moda que recorrió la España de los ochenta (tengamos en cuenta que illo tempore había unos gustos tan raros como la música disco italiana, hacer aerobic, las hombreras estrafalarias o el cómic de línea clara ) y de la que aún sentimos los efectos: Por aquel entonces era muy frecuente era ir a una fiesta enrollada, encontrarte por ejemplo a tu jefe y que, con dos o tres copas de más, te contara que, para darle aliciente a su vida sexual, su señora y él habían empezado a “experimentar” poniéndose un disfraz de Espinete. Tú, cuando te preguntaba que si habías empezado también a “probar cosas nuevas”, para salir del paso, lo primero que se te ocurría responderle era que a veces, con tu chica, os poníais, respectivamente o no, un traje de Mr Spock de Star Trek y otro de la princesa Leia de Star Wars, aunque fuera mentira. (Había gente a la que no le funcionaba el truco porque lo único que conseguía era que lo respondieran :”Oye, pues si quieres quedamos el fin de semana en mi chalet de la sierra y nos montamos una fiesta enrollada entre todos”)
Sin embargo, esta tolerancia social hacia el uso de disfraces de Espinete no se extendía hacia los que se inspiraban en otros personajes: A los sexólogos de siempre les ha sabido muy mal tener que cortarle el rollo a una persona diciéndole que es un vicioso y un pervertido pero cuando se presentaba en la consulta una señora acusando a su marido de proponerle buscar nuevas sensaciones usando para ello un disfraz de don Pimpón se apresuraban a someterle a una terapia de deshabituación con descargas eléctricas en según qué partes al tiempo que le mostraban fotos del simpático ser parecido a un híbrido entre humano y patata.
No es de extrañar que Chelo Vivares y su marido, que interpretaban, respectivamente, al erizo y a Chema, el panadero del barrio, fueran la pareja más envidiada de toda España en según qué círculos por tener acceso a los verdaderos trajes de Espinete y no las burdas imitaciones de franela que se vendían en el mercado negro. Más de una vez efectivos de la Policía Judicial hubieron de personarse en su domicilio con un mandato de registro para comprobar si estaban implicados en alguna red de tráfico de disfraces con fines sexuales inspirados en el animalito.

Dejando de lado que de los dos protagonistas principales uno fuera un puercoespín parlante y el otro no fuera humano, en absoluto humano, no se puede decir que hubiera demasiadas escenas de fantasía, ciencia-ficción o terror en las aventuras que se vivían en el barrio (el realismo garbancero que dominó España en los ochenta asfixió todo lo que oliera a marciano o a hombre – lobo a lo Paul Naschy) Sin embargo, entre las cancioncitas que entonaban los residentes del barrio hay un par de perlas que sí son dignas de mención: Una se titulaba “Son de mentira” y en ella se afirmaba que “los fantasmas y las brujas / son de mentira, sí, sí, sí”, ignoramos si con la intención de desacreditar de un plumazo todo el género de terror o si solamente se pretendía poner en solfa las historias de las que se nutre el terror clásico y abrirle así camino ante las nuevas generaciones a un terror más renovado del estilo de Ramsey Campbell o Clive Barker (si no fuera por los pinchos, uno en la vida se imaginaría a Espinete participando en alguna historia del estilo de Hellraiser, pero hay más de un estudioso que se ha oído treinta veces la canción y así lo afirma y nosotros no somos nadie para enmendarle la plana)
La otra canción que llegó a tocarle el corazoncito a los amantes del gore fue la titulada “Un erizo como yo” que, como habrán adivinado los lectores más atentos, estaba interpretada por el animalito y servía para describir su personalidad. Si bien el estribillo era un tanto anodino:

“Como soy tan alto,
corro, brinco y salto,
¡soy el erizo más listo de aquííí!”
(según esto, toda persona que mida más de 1,80 m debería andar por la calle a la carrera y dando volatines), la cosa ganaba enteros con estos versos tan sobrecogedores
“Tengo pinchos en la espalda
pero por delante no
para que cuando te abrace
no te pinche el corazón”

Por aquellos años Dan Simmons aún estaba dándole vueltas al personaje que en “Hiperión” era conocido como el Alcaudón, que clavaba a sus víctimas en “El árbol del dolor”. Quién sabe si por un momento su mente y las de los escritores del programa coincidieron, aunque seguramente Simmons se hubiese autocensurado de pasársele por la cabeza la idea del Alcaudón diciéndole a un niño que si no tenía pinchos en el pecho era para poder abrazarle sin por ello atravesarle con ellos el corazón.

La serie terminó de emitirse en el 84 (para descanso de mi padre, que ya dejó de encontrarse al encender la tele con el puercoespín) y, como suele suceder, páginas y páginas de guiones y proyectos acabaron metidas en carpetas para acabar posteriormente en archivos A-Z. Quitando a ese tipo de personas que llevan su nostalgia hasta extremos patéticos y defienden a muerte las virtudes de las series que veían durante su infancia o su adolescencia y que coleccionan cualquier tontería relacionada con ellas pocas personas habría interesadas en conocer el contenido de esos archivos. Sin embargo, varios estudiosos de la teoría y la praxis de la televisión infantil tuvieron acceso a esos archivos y descubrieron el ambicioso proyecto de llevar a la pantalla grande a los personajes de la serie con un argumento propio de la ciencia-ficción en el que se desvelaba el origen de los dos protagonistas principales (también se desvelaba el origen de Chema el panadero, pero verle darse de alta como autónomo y adquirir una furgoneta por “leasing” para comprarle las barras a las tahonas locales no tiene demasiado interés para el aficionado a la fantaciencia)

En este episodio perdido de Barrio Seśamo se planeaba mostrar el cortijo ubicado en la serranía de Cazorla donde el taimado doctor Sánchezstein tenía su laboratorio en el que se llevaban a cabo hibridaciones de seres humanos y animales siguiendo la técnica del esqueje y el injerto cual si se tratara del Doctor Moreau de H G Wells: un sanguinario vigilante producto de la combinación de células de “homo sapiens” con otras de lince ibérico que hace de malo de la película, un híbrido de mujer y urogallo, otro de hombre y cabracho, un cruce entre quisquilla y mujer que hace de señora de la limpieza y, los más abundantes y los más logrados, si no desde el punto de vista intelectual sí desde el punto de la estabilidad del metabolismo, los híbridos de erizo a los que el doctor Sánchezstein tiene vareando aceitunas en el olivar circundante.

En ese idílico escenario reminiscente de series como “El prisionero” o “La fuga de Logan” o, mejor aún, “Rebelión en la granja”, el lector más atento ya habrá imaginado que hay dos seres disconformes con sed de libertad, uno, un cruce de humano con pepino de mar que se llama Pimpón, y el otro uno de los erizoides llamado Espinete. (El doctor tiene mucho más talento a la hora de hibridar que a la hora de poner nombres)

Una vez terminado este “flash-back” volvemos a la cruda realidad del barrio (disturbios estudiantiles, elevados índices de paro, inflación desbocada, gominolas que dejan de elaborarse de forma casera y se fabrican en el extranjero con colorantes y edulcorantes artificiales ...) que hace que los dos exiliados decidan ajustar cuentas con su pasado e inicien un largo viaje en el que Don Pimpón desnuda sus deseos más profundos mientras recorren la meseta castellana. “Todos los seres quieren perpetuar su especie pero, ¿cuál es la mía? ¿Cuál es la tuya? Mírate: ni tienes genitales externos, que yo sepa. ¿Qué somos? ¿Qué hacemos en este mundo que se ríe de nosotros? ¿Somos mortales? ¿Envejeceremos? ¿Podemos reproducirnos? Dios mío, qué desolación”
La pareja es recibida por el “mad doctor” responsable de su origen y, muy gráficamente, le hace saber de sus anhelos vitales: en una escena que homenajea tanto a “Frankenstein” como a “Amarcord” de Fellini don Pimpón, enloquecido, se sube a lo alto de un olivo gritando "!Quiero una mujeeer!” El olivo es una pieza fundamental de la agricultura española y da de comer a mucha gente pero no está hecho para aguantar según qué pesos, así que don Pimpón se da de bruces en el suelo. Conmovido, Sánchezstein se ofrece a dotarles tanto de capacidad reproductiva como de “partenaires” con los que ejercerla. Después el guión se pierde durante un buen rato explicándole a la infancia todas esas cosas tan bonitas que salen en el material de educación sexual para primaria: que si el polen, que si las semillas, qué es lo que hace falta para plantarlas en terreno adecuado, que si la sexualidad responsable, etc, etc.
Afortunadamente los guionistas no desaprovechan a un personaje como el híbrido de lince y le vemos intrigar junto a un híbrido de caracol (había que aprovechar el muñeco de Perezgil), envidioso del carisma ante las masas de los recién llegados y temeroso de que don Pimpón ocupe su puesto a la diestra del profesor y le arrebate sus numerosas prebendas (acceso al reproductor de vídeo Beta y al microordenador Spectrum, pases de pernocta, zamparse un erizoide vivo y coleando cada mes ...) Justo antes de la intervención los dos malos dejan inconsciente al profesor y, aprovechando que Espinete y don Pimpón están anestesiados les dotan de sexualidad, sólo que según los perversos planes del caracol, que ha estado estudiando los procesos reproductivos del esturión con vistas a montar una piscifactoría: Cuando despiertan ven horrorizados cómo el erizo tiene una cloaca por la que evacúa huevos que sólo pueden ser fecundados por el fluido seminífero que sale de los genitales de su amigo según leen en las instrucciones de uso que les han dejado en el quirófano.
Creyéndole culpable de su condición, los dos amigos se presentan ante su creador y, en una escena obviamente escrita bajo la influencia de Blade Runner que por aquel entonces se había estrenado hacía poco, como si fueran el replicante Roy, primero le besan en la boca y después lo estampan contra las púas de Espinete que, a causa de las hormonas sexuales que corren por su sangre, están por fin erectas y puntiagudas, por lo que el profesor muere más perforado que un alfiletero.
Sin embargo, acaban sabiendo que el profesor no fue el responsable de su horrible condición (horrible si no se es un pez, porque los peces llevan millones de años reproduciéndose así y no parecen encontrar inconveniente en hacerlo así) y, sintiéndose culpables de la muerte de un inocente, deciden aliviar ese sentimiento de culpabilidad matando a dos culpables, el caracol y el lince: Don Pimpón demuestra que si se le llama “don” no es porque tenga un aire de respetable persona mayor (que, con ese sombrero, no lo tiene), sino porque se lo ganó batiéndose el cobre en los rings de lucha libre en Méjico y de un certero molinete acaba con las vidas de sus enemigos.

Una vez resuelto el tema en la granja los dos protagonistas han de afrontar su relación personal y la historia entra en el terreno del drama: don Pimpón desea dar rienda suelta a sus nuevos instintos pero Espinete, como en el fondo es un estrecho, tiene serias objeciones al respecto: “Conmigo no cuentes para 'eso', pero siempre podemos ser amigos” “Pues mira, la amistad te la puedes meter por el culo”

La película termina con un Espinete horrorizado (u horrorizada, ya que no queda del todo claro en qué género hay que encuadrarlo después de la intervención) huyendo del que fue su amigo por las nieves del polo, sabedor de que le está rastreando con su nuevo olfato capaz de percibir sus hormonas en el aire aun a kilómetros de distancia, presto a fecundar cualquier pegote de huevos que se vaya dejando por ahí.

Hemos sabido (más bien Luis G Pardo, editor de Videópolis, nos ha hecho saber mediante mailings masivos) que Rodrigo Menéndez, autor que ha lanzado al mercado pastiches que homenajean al personaje de Conan Doyle tan exitosos como “Sherlock Holmes contra Artapalo” y “Sherlock Holmes en Puerto Hurraco” planea aprovechar este guion perdido para una nueva novela que se titularía “Sherlock Holmes en el Barrio del Miedo” en la que el detective se establece en el vecindario e intenta esclarecer los sucesos misteriosos que acontecen en él, tales como posesiones diabólicas, invasiones alienígenas, robots gigantes que viajan en el tiempo y hombres polilla devoradores de trapo que amenazan con comerse a toda la población de muñecos.


sábado, 21 de enero de 2006

EDITOR POR UN DÍA

EDITOR POR UN DÍA

Que entre editores y escritores siempre ha habido tiranteces no se le escapa ni a los que piensan que Planeta, Tusquets y Seix-Barral son los nombres de las personas que escriben los libros que se venden en el Carrefour. Los primeros se quejan de tratar continuamente con un montón de vagos con la cabeza en las nubes incapaces de respetar un plazo y dispuestos a enviar a la ruina a la editorial más boyente con esos ramalazos de grandeza experimental que de cuando en cuando les vienen. Los otros sienten que sus creaciones literarias son vampirizadas por mercenarios desalmados que se enriquecen sin el menor escrúpulo editándolas de cualquier manera. Para acercar ambos mundos, de la mano de la ONG "Amanecer Freak" surge la iniciativa "Editor por un día", que permitirá a escritores sentarse por un día en la silla de un editor y familiarizarse con su problemática.

Rodrigo Menéndez ya ha pasado por la experiencia y, presa del síndrome de Estocolmo, declara: "Es sorprendente el trabajo que cuesta editar lo que escribimos, lo poco currados que entregamos los manuscritos los escritores y lo complicado que es redactar un contrato que satisfaga a las dos partes" Medardo Cabrerizo es más irónico: "La verdad es que es una experiencia que recomiendo: Qué subidón, cuando le echas en falta a un compañero del gremio las faltas de ortografía que ha cometido, lo sosos que son la trama y los personajes y le sueltas una lista de las novelas clásicas que se "parecen" a lo que él ha escrito y así intentas renegociar a la baja el contrato, con lo que le puedes intentar meter una nueva bacalada como la exclusividad de todo lo que vaya a publicar él y cualquier otro miembro de su familia en los próximos veinte años. También puedes meter a caso hecho aún más faltas de ortografía o palabrotas en las pruebas de imprenta, cambiarle el sexo a un protagonista ... con cuidado de no pasarte, no sea que mates al autor de un infarto y se te acabe la diversión. Y, para terminar de amargarle la existencia, siempre está el recurso de decirle que vas a cambiar la forma de pago porque ha habido un retraso en la libranza de la distribuidora decido a las escasas ventas de su obra maestra y se va a tener que conformar con una maleta llena de bolívares venezolanos"

Curiosamente, la idea recíproca de sentar a un editor en el pupitre de un escritor no ha despertado el interés de ningún miembro de la clase editante española. Al contactar con varios de ellos nadie ha dado ninguna respuesta, pero ayer por la tarde vimos que por debajo de la puerta de la redacción habían deslizado un papelito que decía: "Los editores no vamos a ponernos en el papel de los escritores porque eso de estarse todo un día tocándose los huevos ya lo hacemos cuando llegan las vacaciones". Esta misma mañana nos hemos encontrado otro papelito que rezaba: "Si esos vampiros son editores es porque están frustrados por no haber llegado nunca a nada escribiendo, jaja". Por favor, en el futuro utilicen el buzón como los hombres que se visten por los pies.

FELIZ DIA DE LOS INOCENTES

 Ya le habréis echado un vistazo a StardustCF , ¿no? Que las imágenes son la mar de bonicas ... ¡Feliz 2024!