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sábado, 31 de agosto de 2013

EL DUO PIMPINELA PREPARA UN DISCO CON HOMENAJES A LA CIENCIA FICCION

Muy probablemente las personas que visitan este blog desde Francia, Inglaterra o Estados Unidos no sepan de la pareja musical "Pimpinela". En atención a todas ellas, tanto a las que entran para poner spam del tipo "payday loans", "casino games" o "free viarga", como a las que se leen los artículos y todo, explicaremos que se trata de un dueto de nacionalidad argentina cuyas canciones suelen escenificar una discusión entre una pareja, lo cual no deja de resultar curioso, ya que en la vida real los componentes son hermano y hermana. 

Como este tipo de disputas fraternas no suele tener mayor sustancia que el "me ha tirado de las coletas" o  el "vaya un novio más feo que te has traído a casa", quitando a Fernando Esteso y su "los niños con los niños, las niñas con las niñas, las niñas son muy malas, los niños son muy buenos", no hay forma de componer una canción sobre esta base (y eso que el formato estrofa1 - estribillo - estrofa2 - estribillo - estribillo ha permitido hasta las mayores atrocidades). Usualmente las partes implicadas en la discusión representada a dos voces son un hombre y una mujer que mantienen una relación, aunque en alguna ocasión se incorporó otro cantante que hizo del tercer componente de un triángulo amoroso e incluso para contar las penas de una matrimonio cuya esposa era bastante ligera de cascos la Sección de Coros y Danzas del Ejército Ruso al completo dio voz a todos y cada uno de sus amantes.

En cuanto a la temática, el problema subyacente suele ser la existencia fehaciente o meramente sospechada de un tercero o tercera en liza, lo cual demuestra una vez más las graves disfunciones que aquejan a la música popular y su absoluta inutilidad para afrontar la vida real. Rara vez se tratan situaciones mucho más cotidianas, como por ejemplo: "haz el favor de venir más tapadita a comer a casa de mis padres, que menudos comentarios he oído luego", "cuando la niña me haya pedido a mí algo y yo le haya dicho que no, no le des luego tú el capricho, que ya estoy harta de quedar como la mala", "yo no sé por qué todos los años tenemos que ir en Nochebuena a casa de tus padres cuando en mi familia siempre nos juntamos esa fecha", "no seas tan retorcida que mi madre ha hecho ese comentario con la mejor intención", "yo es que no sé dónde se va el dinero en esta casa" y "ya podías haberme avisado de que la farmacia de la esquina era la de tu padre".
 Sentido homenaje a Pimpinela de los Mojinos Escozíos

El dúo argentino, para homenajear tantas obras de aventuras que han leído a lo largo de los años, como es el caso de la misma serie "La Pimpinela Escarlata", de la cual sacaron el nombre (un aventurero salva a aristócratas de ser guillotinados durante la Revolución Francesa: si hay una serie que hará que babee espuma un comunista de raza debe ser ésta), ha granado un long play con canciones inspiradas en obras que les han conmovido especialmente y entre las que hay momentos con los que disfrutarán los aficionados al género horricientástico.

"Quisimos musicar obras de Edgar Allan Poe como Annabel Lee y Ligeia pero pronto caímos en la cuenta de que el hecho de que el protagonista no pueda mantener una relación satisfactoria con las mujeres en cuestión viene dado por el hecho de que están muertas, con lo cual mal podíamos hacer un mínimo juego de voces. Lo de Scott Summers, alias 'Cíclope' de los 'X-Men' y Jean Grey, volviendo de entre los muertos o no, por el contrario, sí nos permitió darle voz a ella reprochándole que le faltara tiempo para liarse con Madeline Pryor."
Madeline Pryor, tercera en liza y además clonada
 "El protagonista de 'Facebook 451' y su mujer que pasa todo el rato metida en su muro sí que dan de sobra para una canción de las nuestras que hemos titulado 'Saca el lanzallamas y prende esta relación'"

Los hermanos Galán, que también han sucumbido a "Juego de Tronados", dedican el tema que abre el disco al particular triángulo entre el rey Reuben Barathhill, su mujer y su cuñado. Como hacen falta tres voces y ellos sólo son dos, han necesitado recurrir a una estrella invitada. Por la mente de cualquier persona mínimamente informada, al leer la expresión "estrella invitada", automáticamente pasa la imagen de un hombre con gafas de sol negras, el pelo al cero y llamado "Pitbull". Armando Christian Pérez, así llamado para el siglo, representa al pobre rey cuyo escudo de armas es un venado mientras reflexiona sobre el peso del poder y la gloria ("Casi todos los reyes hemos, yeah flow, yeah flow/provocado nuestros destino/Los que eligen un dragón, yeah flow, yeah flow/ hacen llegar lejos su aliento/y los que un venado elegimos/ sobre nuestras cabezas sentimos un peso, yeah flow, yeah flow") mientras que los dos hermanos hacen, por una vez, de hermanos.

Por otra parte, los aficionados draculinos que disfrutaron con "Love song for a vampire" de Annie Lennox ya hace algunos años y que esperaban algo similar pero distinto de lo que sale en las bandas sonoras de "Crepus culo" podrán poner a toda pastilla por sus altavoces el tema que protagoniza el propio Vlad Tepes que tiene que atender las quejas de sus tres "novias", las cuales, de una en una, van diciéndole que se sienten atrapadas en su relación con él y que la culpa de que la relación no progrese es de "Las otras dos" ("Sin a nadie cuentas dar/salís y entrás vos/y yo aquí como una esclava/sola con las otras dos")

Fernando Angel de Moratinos, contratado como asesor del disco dado su enorme conocimiento sobre parejas disfuncionales de la ciencia ficción, no ha dudado en señalar (y además, con el dedo, lo que demuestra que no está todo lo educadito que debiera), al matrimonio de conveniencia formado por Paul Atreides e Irulan Corrino en la saga "Dune" como merecedor de uno de los momentos álgidos del vinilo. En "El azul de tus ojos", tema que referencia la pupila, el cristalino y el párpado saturados de especia de ambos cónyuges, el dúo argentino ha contado con el coro de silbos de La Gomera para hacernos llegar las penas de la pobre consorte del Kwapisz Fenerbaçe que no le hace caso porque anda todo el rato con esa pelandusca que conoció en el desierto, aburrida como una ostra en la corte de Arrakis y harta de la gente que no se frota las suelas de una manera lo bastante concienzuda en los felpudos de palacio y lo deja todo lleno de arena.



viernes, 16 de agosto de 2013

"Tu reinado de tedio ha terminado"

Cuando uno está en la Universidad o en la secundaria y tiene que leerse un libro por sopas, pues apechuga y llega hasta el final. (O no, y luego en el comentario de texto o en el examen se ve obligado a recurrir a la inventiva, lo que, por otra parte, tampoco viene mal para despertarla) Algo parecido se da por motivos de trabajo: pensemos en los contables de toda España a los que les llega un cambio de Plan General Contable cada tres lustros, ya sean del sector público o del privado. O en los ingenieros informáticos que se tienen que leer todo un Esquema Nacional de Seguridad y a los poquitos meses, leerse el Esquema Nacional de Interoperabilidad. (Por no hablar de que, después de leérselo, hay que aplicarlo) A los sufridos lectores profesionales centrados en buscar entre los manuscritos que llegan a las editoriales a la próxima Rosaura Gallego ya les dedicaremos un próximo post, no nos hemos olvidado de ellos.

Sin embargo, en lo que es el ocio, nadie nos obliga a leernos tal o cual cosa. ¿Me puso alguien una pistola en la nuca o una ballesta apuntando a mi corazón o un tomahawk sobre la coronilla o una espada falcata a la altura del bazo para que me leyera los libros de "No-A" de Van Vogt (y el segundo en portugués, para más inri)? No. Aunque eso de que no nos obliga nadie no siempre es así: en los años setenta en según qué ámbitos decir que uno no se había leído "El Libro Rojo de Mao" o decir que no se había leído ningún libro publicado por "Ruedo Ibérico" era exponerse al suicidio social, en ciertos grupos de adolescentes no comulgar de la pasión por "Crepús culo" puede suponer perder la condición de "muy más mejor amiga" y hasta la expulsión del equipo de animadoras y haremos bien en leernos el libro que nos recomienda el vecino o vecina que se compra los libros en el Carrefour ("Código Da Vinci", "Caballo de Troya", ...) si no queremos que, encima, nos mire por encima del hombro.

Esta motivación extrínseca para la lectura no tiene necesariamente que ver con la que le lleva a uno a terminarse sí o sí un libro, sin que intervenga presión social alguna al respecto. ¿Será por cabezonería o por respeto al trabajo del autor y de toda la editorial? ¿O por un reflejo de cuando nuestra madre nos decía "Tú cómetelo todo, que dejar comida en el plato es de mala educación"? Hay gente que presume de que los libros que le gustan no se los leen enteros: "Pues yo, si no veo que a las quince páginas el libro no me seduce lo dejo de lado" Es el caso de Francisco Umbral, que decía que los libros malos los tiraba a la piscina hasta que se acababa formando una masa de papel descompuesto, probablemente para presumir de tener un estándar de lectura tan elevado como para hacer pulpa el 90% del resto de la producción literaria española. (Desconozco si algún rival del mundillo, en respuesta, reservaba un destino similar a los libros de Umbral como pasarlos por la Turmix o trocearlos como si fueran leña para alimentar la chimenea)

Al resto de los mortales, que no disponemos de servicio de prensa y que los libros que leemos nos los pagamos nosotros, nos repatea bastante habernos pulido 15, 18 y hasta 24 euros en un libro y que luego sea malo (o por debajo de nuestro elevado estándar de lectura) Por eso, como los jugadores empedernidos que tiran hasta la última moneda pensando que antes o después terminará la mala racha y empezará lo bueno, algunos dedicamos horas a leernos el truño hasta el final, en vez de cortar por lo sano y dedicar ese tiempo a otro libro que sí nos merezca la pena. Así, pasan las páginas a ritmo de caracol con diálogos poco creíbles, descripciones reiterativas o situaciones estiradas a lo largo de capítulos y capítulos mientras pensamos "No, si tendrá razón el cabrón de Fulano, que decía que iba a ser un muermo" o "Culpa mía por comprarme secuelas, culpa mía" Vamos contando las páginas que nos faltan para el final como los niños cuando van en el coche a Gandía ("papááá ... ¿queda mucho? ... es que tengo pis"), echando cuentas de si ya vamos por la tercera o la cuarta parte del libro, yendo a planchar algo o a lavar un plato pendiente o a echar un pis (sí, como el niño que va camino de Gandía) mientras comenzamos un sentir un sordo odio hacia el autor (o autora), el editor (o editora), el traductor (o traductriz), el corrector de estilo (o corrector de estila) y, ya por último hacia el librero (o el dependiente de centro comercial que usualmente trabaja en la sección de encurtidos pero que la mañana en que nos pasamos a comprar estaba atendiendo la librería para cubrirle el turno al encargado o encargada titular), los cuales, en mayor o menor medida, tienen cierta responsabilidad en todo el desaguisado.

Para evitar esas acumulaciones de mala leche que han llevado a más de un lector decepcionado a tirar por la ventana el ejemplar gritando "¡Tu reinado de tedio ha terminado!", quemarlo, pintar penes en los márgenes de las páginas y enviarlo de vuelta a la editorial o tirárselo a la cabeza al autor en una convección, desde este blog, como hemos leído por ahí que, cuando uno hace un gran esfuerzo, viene bien premiarse uno a sí mismo, queremos daros un consejo para cuando acabéis un libro particularmente indigerible: Permitíos un pequeño capricho (pero por favor, no os recompenséis comprando la secuela, que eso ya sería rozar el masoquismo). Matad un choto, en cambio. Cuando los albañiles terminan un edificio, en vez de sacarle fotos en Twitter o publicar los planos en Pinterest, lo que hacen, para festejarlo, es matar un choto. Con el objetivo de comérselo en grupo, se entiende, no porque les caiga mal la cabaña caprina (la cual, con la crisis de la construcción, debe llevar unos años de relativa calma y placidez)
Choto campero, a la manera de Almería

El curso a seguir en estos casos, por tanto, es simple: "Matad un choto". Los carniceros de España os lo agradecerán (y las cabezas de los autores también)

domingo, 24 de febrero de 2013

"CREPUSCULO" ARRASA EN LOS PREMIOS RAZZIE

... lo cual es de justicia (esa sosera de Kristen Stewart, esa "rosificación" del vampirismo, ese Taylor Lautner, que da grijma hasta para escribir su nombre ... no podían quedar sin castigo). Que Rihanna se lleve un "premio" por su papel secundario en "Battleship" también lo es. (¿A quién se le ocurre hacer una película sobre el juego de los barquitos)

He aquí el pelmarés: http://www.razzies.com/history/13winners.asp 

(Por si alguien no lo sabe, los premios Razzie, diminutivo de Golden Rapsberry Award - Premios Pedorreta de Oro, reconocen a los trabajos cinematográficos particularmente nefastos)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CREPUS CULO: LUNA NUEVA



“Críspulo”, la serie de vampiros adolescentes y poco viriles que se pelean contra hombres lobo lampiños ha suscitado las iras de los aficionados al terror de pata negra de toda la vida que han decidido poner pie (o garra) contra pared.

(Alfredo Abedul arriba, David Sojja abajo)
Ante el estreno de “Luna Nueva” (New Moon en su título original), la nueva película de la serie de novelas de la autora estadounidense Stephenie Mwyer, que cada vez se está poniendo más fondona (ver la foto), los aguerridos socios de Norte, el colectivo de escritores de terror hispanos, han decidido protestar haciendo “mooning” en el estreno de la citada pinícula. (Por si alguien no lo sabe porque no ha visto Braveheart, por ejemplo, “mooning” significa enseñar el pandero con el único propósito de ofender)

En presencia de medio elenco de la película y 12.000 adolescentes enloquecidas acompañadas de sus madres, presentes en el complejo de multisalas “Macro-Multi-Extra-giga-Plex”, David Sojja y Alfredo Abedul, ataviados con sendas gabardinas, aprovecharon un descuido del equipo de seguridad y, cuando comenzaba la proyección, se pararon frente a la pantalla interceptando con sus nalgas el foco de luz proviniente del proyector, de forma que se generó una bonita sombra sobre la pantalla similar a los marcianos cabezones de Mars Attacks.

El furor uterino casi consigue que los dos autores fueran apaleados con las porras por parte de los vigilantes (no confundir con los de Watchmen)

FELIZ DIA DE LOS INOCENTES

 Ya le habréis echado un vistazo a StardustCF , ¿no? Que las imágenes son la mar de bonicas ... ¡Feliz 2024!