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viernes, 15 de octubre de 2021

TALLER DE CORRECCION PARA ESCRITORES

En Valencia, bajo la dirección de Angeles Padua, experta en labores editoriales, los fines de semana que iban de Pascuas a Ramos ha tenido lugar una actividad titulada "Taller de Corrección para Escritores" cuyo objetivo no es que los aspirantes a novelista pongan las comas en su sitio o que entiendan las anotaciones y sugerencias de todos los implicados en la edición de su obra maestra, sino que aprendan a comportarse como personas civilizadas en el trato con editores, libreros y lectores durante las presentaciones editoriales, las entregas de premios, las firmas de ejemplares o las "vernissages literarias".

Viendo la película "El editor de libros", que retrata la relación entre el editor Max Perkins (Colin Firth) y el escritor Thomas Wolfe (Jude Law), capaz este último de sacar de quicio al editor más templado (y a su colega Scott Fitzgerald y a la mujer de éste, Zelda, que acaba de salir del psiquiátrico y anda delicada de los nervios) Angeles Padua vio clara la necesidad de que los escritores empiecen a comportarse como adultos y no le amarguen la existencia al resto de los participantes en el proceso editorial con rabietas o paranoias que piensan justificadas simplemente por su genio creativo.

El curso ha tenido una aceptación bastante positiva en cuanto al número de participantes aunque, revisando los cuestionarios de satisfacción de los matriculados había una sugerencia que se repetía una y otra vez: más de uno, más de dos y más de tres inscritos querían tener también sus momentos de malote a lo Hemingway (el cual también sale en la película interpretado por el actor Dominic West, especializado desde que salió en "The Wire" en hacer papeles de "pichabrava") o de autor maldito a lo Rimbaud. Dadas las concluyentes estadísticas que indican que las posibilidades de éxito comercial de una novela aumentan si en la solapa el autor da muestras de conductas de este tipo, no ha habido más remedio que programar un "Taller de incorrección para escritores" en el que se trabajarán clásicos tales como "Asesinato en la convención" de Asimov y "Aviesas intenciones" de Fernando Aramburu, se destripará la reciente novela de Prada "Mirlo blanco, corazón negro", se estudiarán los grandes momentos de bronca entre Quevedo y Góngora y se beberá absenta.

Manuel Rivas, dispuesto a dar el golpe con sus sesiones de defensa personal


Como era de esperar, las listas de espera para el segundo taller ya dan como para cinco ediciones más.

jueves, 16 de septiembre de 2021

CLASICOS PARA PANDEMIAS

Pro-Botica, la patronal de distribución de productos farmacéuticos ha decidido quedar bien con la ciudadanía y tener un detalle con la gente que aguanta horas y horas en las salas de espera de hospitales, centros de salud, residencias de la tercera edad y consultas de dentista y entretenerla de alguna manera más literaria que las revistas atrasadas que suelen encontrarse en tales sitios. El equipo de Responsabilidad Social Corporativa, encargado de la elección, se enclaustró un fin de semana en busca de una idea y para hacerse una idea de qué preocupaciones tiene en la cabeza un españolito medio en la situación actual se pegó un maratón de películas como "Estallido", "12 monos", un puñado de episodios de la serie de televisión "Apocalipsis" y la prolija saga "Resident Evil", que obligó a prolongar un día más la estancia.
Ya con el marco mental adecuado, surgió la idea de repartir "La peste" de Albert Camus y "Diario del Año de la Plaga" de DeFoe entre los pacientes pero algunos opinaron que el tono de dichas obras quizá podría generar innecesariamente cierta zozobra en el lector que va a entrar a que le saquen sangre y le exploren el organismo con objetos diversos.
Afortunadamente, de entre las novelas de ciencia ficción, de vampiros o de apocalipsis zombies se puede encontrar gran cantidad de relatos y personajes capaces de levantarle el ánimo a cualquiera y se ha elaborado una antología de narraciones con epidemias de por medio que arranca con "La máscara de la muerte roja" de Edgar Allan Poe y termina con "Ensayo sobre la ceguera” de Saramago, pasando por "Guerra Mundial Z". Que en un buen número de este tipo de historias el sector farmacéutico sea el culpable de crear el virus que crea la pandemia en cuestión sólo puede ser muestra de que el sponsor de la iniciativa tiene la suficiente amplitud de miras como para poner a disposición del público relatos en los que no queda bien o de que el equipo de marketing y promoción exterior se había tomado el día libre cuando los de Responsabilidad Social presentaron a la junta rectora la iniciativa. 

Algunos de los títulos barajados

 

sábado, 28 de agosto de 2021

LA NOVELA DE LA PANDEMIA: ¿QUIEN SERA EL PRIMERO EN ESCRIBIRLA?

 Hay un gran mito que perturba los sueños de los ciudadanos estadounidenses aspirantes a escritor (y también, aunque de otra forma, los de otros países). No los que aspiran a ser el próximo Dan Brown ni la próxima Sophie Kinsella, no. Esos que tienen ínfulas de ES-CRI-TOR pero desde muy jóvenes y que leen libros muy gordos y que ligan muy poquito y que de vez en cuando hacen tonterías como ponerse a fumar en pipa o beber absenta.
Ese mito, señoras y señores, es como la gran ballena blanca (primera pista) que se escurre esquiva en sus sueños y les atormenta y hace que quieran irse al monte cual si fueran Thoreau, irse por esos caminos de Dios cual Walt Whitman en busca del alma del país (ya a estas alturas creo que se va oliendo el tema), echarse a la carretera y retratar al pueblo llano que trabaja con sus manos encallecidas cual Steinbeck ... o irse a Nueva York a retratar desde la cima de los rascacielos hasta los sótanos del subterráneo, a negros e italianos, a anglos e irlandeses, a judíos y portorriqueños, en toda su grandeza y toda su crudeza cual Tom Wolfe en "La hoguera de las Navidades. (Y para quedar guay añadiendo una comparación postindustrial y postmoderna, escribir el guión de una serie que retrate una ciudad como queda retratada Baltimore en "The Wire").
Ese mito, niños y niñas, es ... "la gran novela americana". Qué de páginas y páginas se han escrito (y qué de tiempo se ha perdido leyéndolas y corrigiéndolas en no pocos casos) en pos de ese gran libro (regla número uno: una gran novela americana de 300 o 400 páginas no baja) que retrate en su totalidad el alma de un país. (En Alemania también han escrito grandes novelas alemanas y por haber hay hasta grandes novelas austro-húngaras pero lo de la gran novela americana es muy característico). 

Portada de la adaptación al comic de Sienkiewicz

Sin embargo, ante la crisis sanitaria que ha golpeado todo el mundo el 2020 (y lo que le queda), un nuevo mito empieza a recorrer las mentes de los escritores con tendencia a la construcción de monumentos literarios, como una variante mutada (ahí va una pista) de la gran novela americana, por las infinitas posibilidades que ofrece de lucirse describiendo las grandezas y miserias de una humanidad doliente, la heroicidad de un sanitario en primera línea de un hospìtal y la frivolidad de un Trump confundiendo a la población, el súbito silencio de las grandes metrópolis y los ruidos de fondo de los respiradores en una unidad de cuidados intensivos ... ¡la gran novela pandémica!
Don DeLillo (que ya debutó con una novela titulada "Americana") ha sido el primer gran aspirante a ostentar el título de novelista pandémico con "El Silencio" pero le ha salido una cosa cortita, cortita de unas 120 páginas que cuenta cómo toda la parafernalia electrónica se apaga de repente y deja desubicados a unos "bobos" o "pijiprogres". (Mal, muy mal, Don, qué menos que escribir 600 páginas, que para que las clases medias compren un novelón en el Carrefour hace falta que el tocho sea gordo). 

Para poder decir que de sus cursos salió el gran novelista pandémico, las universidades americanas ya se han lanzado a modificar sus masters en Escritura Creativa y ofrecen asignaturas y formación adicional sobre biología, medicina y cadenas de suministro. Qué pena que se haya muerto Michael Crichton, que sabría dar unas clases estupendas a los principiantes torpes en lo que a tecnología se refiere.

De Laillo, leyéndole a la gente su librillo

viernes, 27 de mayo de 2016

"LAS PRESENTACIONES EDITORIALES COMO MECANISMO DE CONTROL SOCIAL EN EL FANDOM Y EN MAS SITIOS"

"Llega una hora de la tarde en Madrid en la que, si no das una conferencia, te la dan". (Una conferencia, se entiende). Ésa es la frase atribuida a Ortega y Gasset, conocida pareja de pensadores que escribían a cuatro manos, con la que empieza el libro y que quiere hacer referencia a la desbocada actividad de charlas y presentaciones de libros que caracteriza a la Villa y Corte y que en parte explica por qué en este blog hemos aprovechado la primera oportunidad que hemos tenido para salir corriendo Despeñaperros abajo.

Ayer jueves en la conocida librería albaceteña especializada en literatura popular "La caspa del libro" ha tenido lugar la presentación editorial del ensayo que escribió Demetrio Metido, justamente, sobre la presentación editorial, ese acto social que juega un papel tan relevante en el mundo de la cultura y también en el fandom. Qué sería de las convenciones de género sin las presentaciones editoriales: hay muchos autores estrella (o estrellita) que disfrutan del contacto con los aficionados (y de la adulación desbocada de los aficionados más pelotillas y de las aficionadas más complacientes en caso de que el autor sea varón) pero, francamente, sin una presentación editorial de por medio las editoriales se muestran reticentes a sufragar gastos de viaje y hotel y los libros que le presentan al autor para firmar son obras que ya tienen su tiempo y puede que hasta de otras editoriales, con lo que el aumento de ventas parece escaso.

Resultado de su tesis doctoral "Pompa y circunstancia: las ceremonias mercantilistas en el fandom postcapitalista", el autor ha encontrado una editorial, "Páginas con Enjundia", interesada en lanzar su libro a ese mercado postcapitalista que tanto deplora. Tras acudir a 218 presentaciones editoriales de todo tamaño y pelaje y y haber hecho cola para que 193 actores le firmaran 193 libros ha acumulado un bagaje empírico que le ha llevado a definirlas, en un análisis más que lúcido, como algo que a ratos es un acto y a ratos un proceso. El propio Metido lo aclara:

"La presentación editorial es verdaderamente la reina de entre las actividades de marketing literario. Por mucho que brillen de un tiempo a esta parte el autobombo en redes sociales con su vorágine de retuiteos y 'followers', los (¡o las!) 'videobloggers' que, de manera espontánea o remunerada, comentan la obra con una cámara delante o los "booktrailers", por mucho que una entrevista en la radio o en el periódico del grupo mediático del que forma parte la editorial sea lo que haga que las compras en el Carrefour se disparen, la edición de un libro no ha terminado de verdad hasta que no se ha organizado una presentación, algo así como los obreros de la construcción, que, cuando terminan un edificio para festejarlo, matan un choto (para comérselo, no por impulso asesino).

A continuación va un cachito de la introducción que esperamos sea del gusto de los visitantes de este su blog:

- "Yo he venido aquí a presentar mi libro"

La presentación de un libro es un acto social, acompañado o no de canapés, al que acuden amigos y familiares del autor (y, si se hace en un edificio público adyacente a un centro destinado a la tercera edad, un par de abuelillos ociosos). Varios editores ya comienzan a preferir editar libros de autores de familia numerosa, que por sí solos garantizan el lleno de la sala, además de la firma y, por tanto la adquisición, de unas cuantas docenas de ejemplares.

Al autor le gusta esponjarse ante su público y hablar de lo suyo (quitando raritos como Salinger o Pynchon) y de los planes que tiene de acabar pariendo una trilogía, tetralogía, decalogía, etc. y le hace mucha ilusión que le hagan preguntas del tipo: "¿Y qué actores te gustaría que hubiera si se hiciera una película de tu libro?". Lo que responde, en una muestra de falsa modestia, suele ser "Uf, si ésta es una novela muy reflexiva e interior que no creo que le interese a Hollywood", aunque en realidad ya tiene pensados los actores secundarios, el actor principal, la actriz principal y lo que le haría a la actriz principal si se dejara.

Además de la proyección del "book trailer" en caso de haberlo, (lo cual contribuye bastante a hacer avanzar los minutos si el autor tiene poco palique), si es un poemario hay que advertir a los poco avisados que toca sí o sí el recitado de alguno de los poemas (algo así como cuando compras 300 gramos de embutido y el carnicero te da a probar una rodaja), lo cual permite al autor disfrutar de cinco minutos de oírse a sí mismo y de disfrutar de la atención de la sala, con lo que le queda compensado [ATENCIÓN: RIPIO] de sobra el esfuerzo dedicado a la composición de la obra.

Si generalmente el autor peca de soberbia (y alguna vez que otra de lujuria, pues raro es el autor que no sueña con buscarse, cual Vargas Llosa -ejemplo de escritor de derechas- o José Saramago -ejemplo de escritor de izquierdas-, una señora como cinco lustros más joven para que ella admire de él su intelecto y él admire de ella ... lo que más le plazca) el editor de la obra de lo que suele pecar es de codicia (no hay más que ver el símbolo del euro brillando en sus ojos como el Tío Gilito cuando se acerca el momento de la firma y los interesados desfilan por su mostrador para comprar un ejemplar para que firme). El pecado capital que les une es el de la envidia (y si no se saben refrenar, el de la ira) si se enteran de que a un escritor traído por otra editorial se le ha dado un horario o una sede mejor para la presentación o en la web de la convención sale su nombre con una topografía más grande.
(El sueño de todo organizador de presentaciones: Testimonio gráfico gentileza de Javier Romero)
¿Habrá choque más duro con la realidad que el que se pega el autor debutante que, lleno de ilusión cual niño de Primera Comunión, ve que a la presentación no han venido ni siquiera algunos familiares (lo cual les pone en en riesgo de ser desheredados y no ser invitados nunca más a pasar las vacaciones en el piso de la playa)? ... A menudo el escritor (o su cónyuge, que, si se trata de una autoedición o una "edición compartida" teme ver la casa llena de cajas de libros con la "gran obra" si el material no circula) comienza una campaña de presión sobre su entorno sólo comparable a la de los partidos políticos cuando quieren mantener "prietas las filas" con llamadas, mails, intervenciones en grupos de Whatsapp o de Twitter, etc que pueden ir desde querer dar penica y provocar el chantaje emocional hasta las indicaciones autoritarias y la coacción más punible.



martes, 29 de diciembre de 2015

LA CENA DE LAS OVEJAS DESCARRIADAS

(Previamente presentado en StardustCF del 28/12/2015)

Es comprensible que un escritor de ciencia ficción de vez en cuando quiera ahorrarse el trabajito de explicar el fundamento científico de todas las cosas espectaculares y llenas de sentido de maravilla que suceden en su narración y escriba una novela de fantasía. También lo es que de vez en cuando coquetee con el terror y pasen cosas que dan susto y resultan desagradables en sus novelas. Hay gente que lo lamenta (por ejemplo, Miquel Tarragó, al que le molesta mucho que George R R Martin se esté forrando con esa especie de Falcon Crest con dragones que tiene montado) pero en general se acepta sin problemas que a Fulanito se le publique un relato en una antología de miedo como es "Calabazas en el Brasero" y luego salga finalista en el premio de Ciencia Ficción de la Policlínica de Cataluña. A fin de cuentas, los tres géneros son hermanos ... o primos ... o siameses.

Sin embargo, otra cosa es que un autor quiera incursionar en otros géneros ... ajenos. Si los géneros también tienen un pasado "pulp" hasta se puede tolerar: Una historia de detectives contemporánea y tirando a "near future" ... se puede tolerar, que a William Gibson, por ejemplo, se le tolera.

Lo que ya empieza a encender los ánimos del más templado es cuando alguien se pasa de pretencioso y quiere escribir un novelón de esos "respetables" de género histórico. En ese caso ya se empieza a hablar de él con el mismo tono que se reserva para esa prima ligera de cascos o para ese "compañero" de trabajo que es tirando a trepa. Y, cuando se le considera directamente un traidor y un snob, es cuando pretende ser un miembro más del mainstream cual si fuera un Felipe G. Palmerín con sus mapas del tiempo, del caos y de isobaras, o cuando quiere presentarse como un "escritor total", lo cual nunca ha conducido a nada bueno y es lo que llevó por donde llevó al pobre Philip K Dick.

Pero, como todo lo que sube tiene que bajar, a menudo el escritor que se había elevado desde los calcañares de la literatura hasta lo que es LITERATURA DE VERDAD se la pega (en cuanto a ventas, se entiende) y decide volver con el rabo entre los piernas hacia ese género tan poco considerado socialmente del que siente que nunca debió salir porque echa de menos la gente que le saluda en las Hispacones y las preguntas en las mesas redondas y las nominaciones a los Premios Ignotus (ay, las nominaciones a los premios Ignotus, qué actos más innombrables no se habrán cometido en su nombre).
 
Se ha sabido por casualidad (unos investigadores especializados en el Club Bilderberg se encontraron un memorándum al respecto en uno de los hoteles que acogen las reuniones de este exclusivo club) que una vez al año (usualmente el fin de semana de la Hispacon), hay una cena secreta a la que acuden los principales editores del mundillo y en la que se tratan estos casos (eso explica que en una Hispacon el editor de Digamesh, Alejandro Corbacho, nunca esté cuando se le busca). Si el autor, que se presenta compungido y con un hábito de penitente, al menos les hizo ganar dinero en su momento se le vuelve a dar una oportunidad pero se le hace saber bien claro que es una oveja descarriada que ha vuelto al redil y que tiene que volver a ganarse un lugar en el corazón de los fans.

- ¿Sabes que eres una oveja descarriada que se tiene que volver a ganar un lugar en el corazón de los aficionados?, le dice Lucio G Pardo, de Calamut.

- Sí, si, lo sé.

- ¿Y que no nos gustan nada los listillos que se dan aires de literarios?, prosigue Alejandro Corbacho.

- Sí, sí, dice el infeliz, con voz temblorosa.

- ¿Te acordarás de lo que te estamos diciendo?, sigue Miquel Tarragó.

- Siiii, quiero que en las Hispacones me sigan saludando y votándome para los Ingotus.

- Pues ya se encargará Igor de que te acuerdes. ¡Adelante, Igor!, termina Paco Garrido Arequipa.


Es entonces cuando entra Igor en la estancia, equipado con una fusta, unas tenazas y un braserillo alimentado con carbones al rojo vivo, para asegurarse de que a la oveja descarriada le queda claro cuál es su lugar.

miércoles, 3 de junio de 2015

INFULAS S.A., UNA STARTUP PARA EL MUNDO LITERARIO

Ha aparecido en el mercado de las empresas de consultoría editorial una nueva que otra cosa no, pero original sí se puede decir que lo es (no, aquí no publicitamos empresas de autoedición). Fernando Francino, su dueño, CEO, accionista principal o como puñetas se diga, dice que lo suyo es llamarla "startup" porque eso imprime un ethos muy particular de innovación, algo que no tienen las empresas tradicionales, tan ancladas en el "brick and mortar":
 -Cierre los ojos ... ¿qué piensa usted al oir la palabra "empresario"?
- Mejor me lo callo.
- Un señor gordo y con puro, ¿a que sí?
- Más o menos. Y sacudiendo latigazos en una plantación de algodón.
- Claro. ¿Se cree usted que a mí me gusta que se me asocie con eso?
- Hombre, así, así, lo dudo.
- Por eso. Para mí hasta lo de "emprendedor" me queda como algo demodé, gagá y hasta descangayado. Yo prefiero que se piense en mí como un "dinamizador de sinergias". ¿A que ya le va gustando más?
- A mí mientras me pague el artículo que ha contratado en el blog como si quiere decir que es el torero que mató a Manolete. Sigamos, por favor.

Una iniciativa como la que propone Infulas no podía sino haber surgido en la ciudad de Granada, llena de una febril vida literaria (y, según el estudio de Amazon, también lleva de una intensísima vida lectora). Si hubiera que creer a los editores granadinos, el 24% del PIB de la ciudad puede atribuirse a su sector, afirmación de cuya veracidad nos permitimos dudar, ya que si se suma la aportación al PIB de doce sectores elegidos al azar nos acaba saliendo un 694 % del PIB que lógica económica parece tener poca.

Aunque el nombre induzca a pensar que los servicios que ofrece la startup, chiringuito o como nos pidan que llamemos a la persona jurídica creada tienen que ver con la lucha contra el tabaquismo (o, viendo los anuncios de eso llamado "vapeo"o "vapping" su disimulo por medio de esas cosas que parecen canutos de bolígrafo de colorines) en realidad están enfocados a combatir otra lacra que, si bien no resulta tan dañina para la salud, sí que es el motivo de horas, papel y dinero desperdiciados. En efecto, como ya habrán adivinado los lectores más avisados, el trabajo de Francino consiste en lidiar las ínfulas de esos escritores que, pobrecitos, escriben cosas que no van a ser publicadas. Además, como en su entorno no suele haber gente con la cabeza lo suficientemente fría el aspirante a Rothfuss no sabe que tiene la necesidad imperiosa de poner los pies en la tierra y el proceso de toma de conciencia de que esa gran obra a la que ha dedicado horas y horas en realidad es una novela del montón tirando más bien a puestos de descenso puede durar meses, años o incluso puede no darse nunca y el escritor se va a la tumba pensando equivocadamente que ha sido víctima de una injusticia.

- Igual que en empresas estadounidenses llaman a alguien para encauzar al empleado que va a ser despedido (sí, igual que George Clooney en "Up in the Air", ¿quién me iba a decir a mí que me podría parecer algún día en algo a eĺ?)  numerosas editoriales recurren a mí para hacerle llegar al aspirante a escritor que ha enviado un manuscrito la idea de que debería dejar ya de dar la tabarra llamando por teléfono y buscarse un hobby que le sea más provechoso. O apuntarse a algún curso que siquiera le meta una pizca de vocabulario en su magín. O familiarizarse con el uso del corrector gramatical y el ortográfico. O leerse obras clave del género que ha decidido profanar con su proyecto de novela antes de hollar por enésima vez el sendero que trazaron. ¿He dicho "hollar"? Perdón, en realidad no quería decir más que "penetrar".

- Leon Tolstoi decía que todas las familias felices son iguales, pero que cada familia desdichada es un mundo. ¿Pasa lo mismo con los autores malos?

- Efectivamente, efectivamente. Cada escritor malo ha de ser tratado de una manera distinta, sabiendo que su psicología y su situación varía mucho: hay mucha escritora de fantasía, por ejemplo, que tiene ya en la cabeza una hexalogía a la que se le viene el mundo encima porque tenía personajes y trama como para llenar sus tardes los dos próximos lustros y que ve cómo su vida pierde todo sentido y cuyo ego ha de ser reconstruido. Yo por ejemplo recomiendo mucho actividades de albañilería porque no hay como una tarde operando un martillo neumático para olvidarse de todos esos proyectos de megasaga. Hay otros que, en cambio, sólo han escrito una novela, se han tirado un buen puñado de tardes de sábado y de domingo con ella, han vertido con calzador detalles autobiográficos y opiniones sobre la política, la sociedad y el dinero por lo general poco elaboradas y no les entra en la cabeza que eso no haya por dónde cogerlo o tenga pero que muy poco interés.

- ¿Y cómo puede ser una conversación típica de rechazo de un mal manuscrito? Es que yo mismo estaba preparando una novela y quería saber detectar las señales de que me van a decir que nones.

- Como acabo de decirle, depende de la persona. Hay personas absolutamente razonables a las que basta con decirles "¿Que qué tal tu libro? Pues que no es para tanto" para que capten la idea. En cambio hay alguno ... hay alguno que no la capta ni tirándole el manuscrito encuadernado a la cabeza. ¿Y las respuestas que me dan? Que si soy un amargado que no sabe escribir y me dedico a fastidiar a los que sí. Que si sólo a un pijo y burgués elitista como yo puede parecerle mal su ensayo (yo, que llevo veinte años votando se puede decir que hasta religiosamente a Izquierda Unida se lo hayan ganado o no). Que si yo no amo LA LITERATURA. Que si mi pobre vida sexual me lleva a rechazar SU OBRA. Que si a mí me está pagando la editorial para conseguir que rebaje su parte de las ventas. Ventas .. ¿pero qué ventas, Dios mío?

- Pero, ¿cómo llegó usted a este trabajo tan particular suyo?

- Le sorprenderá oirlo, pero yo cursé hasta 2º de Teología. Una de las cuestiones que siempre me obsesionaron era el problema del mal en el mundo. ¿Por qué hay gente que es pobre? ¿Por qué tanta violencia? Recuerdo que entraba en mi librería especializada favorita, me gastaba un dinero en novelas y fanzines (novelas y fanzines cuyos nombres, piadosamente, no pienso mencionar) y tras llegar a casa y empezar a leérmelas gritaba "¿Por qué Dios permite esto?" 
Trabajar para una editorial como lector de manuscritos para sacar un dinerillo no hizo más que ahondar mi angustia unamuniana y acabé pasándome a la carrera -y ésta sí que la acabé- de Filología Hispánica. Sin embargo, ahí seguían igualmente la mediocridad y la torpeza, girando hacia mí su feo rostro cada vez que me tocaba leer un proyecto de dragonada. Cuántas veces ha resonado en mi cabeza el versículo 14 de Mateo,22: "Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos". Si el mercado editorial español sólo absorbe con cuentagotas las obras de los que saben puntuar correctamente, qué no será del resto. 

Una novia que tuve, que era psicoanalista de la rama lacaniana (sí, era argentina, ¿cómo lo ha adivinado?), me decía que el rechazo del manuscrito debería conllevar un proceso de sanación para restañar las heridas que deja en el alma de ese autor ilusionado. Le hice caso, me curré un máster de Psicología Clínica y aquí me tiene, con mi stand propio en la Feria del Libro de Frankfurt y preparando un "elevator pitch" en español, otro en inglés y un tercero en alemán.

-¿Qué es lo peor de este trabajo? 

- Uff, lo peor son los poemarios. Yo no sé con qué cojones se presentan en la editorial tíos que han recitado dos o tres poemitas en la típica cafetería con sillones mullidos para que se les edite el típico 'Poemario de la Desazón' sin importarles lo más mínimo que no haya manera humana de recuperar lo gastado por parte de la editorial. Hombre, como no sea de los que dan clases en la Universidad y lo compren esos alumnos que quieren sacar matrícula o los que tienen miedo de ir a septiembre los números en la vida van a cuadrar.

- De todas maneras, usted habla de las editoriales "tradicionales". ¿No será que, como los autores reguleros han encontrado un coladero para publicar sus escritos como es Amazon, una profesión como la suya puede tener los días contados?

- Cierto, Amazon está cambiando el mercado. Cambia el canal de distribución, cambia el soporte físico ... pero el problema es el mismo, no se equivoque. Mi trabajo cubre una necesidad básica, que es la de decirle al autor que ya está bien de dar la tabarra con su novela y eso lo había en el Barroco, en la IIª República y lo habrá cuando seamos una Federación Galáctica que se expanda por el universo. Cada vez me llegan más familiares hartos de que el muchacho cada dos por tres les pide cuando no exige que compren su e-book y además en un plazo de tres días porque si no, no queda entre los x primeros de su categoría. Y claro, la familia, el primero lo compra. Y el segundo, también ... Pero llega un fin de semana que hay tiempo libre para leerse la novela del primo de Badajoz y qué malos ratos se pasan ... O peor aún, el muchacho le dice a la familia que piensa ganarse la vida escribiendo y ves que ya van tres años de escribir y tuitear y requetetuitear en redes sociales y que los ingresos obtenidos no dan ni para pagar el café que sirve para escribir por las noches. Y le contaré algo del crowdfunding, le voy a contar: Era una cálida tarde de junio cuando llegué a una lujosa urbanización en la que me esperaba una mujer cuyo primer recuerdo fue su tobillo izquierdo con una cadena dorada rodeándolo bajando por las escaleras. Mentiría si no dijera que el resto de ella no estaba a la altura, porque rodeando el tobillo derecho también había una cadena dorada. Es más, también había una rodeando su muñeca izquierda. Y también la derecha (otra cadena, no la misma que rodeaba la izquierda). Más aún, llevaba un vestido en lamé dorado (de estos que parece que dicen "frufrú" cuando rozan algo) compuesto como de aros que me recordó al muñeco de Michelin (si el muñeco de Michelin tuviera unas curvas demasiado peligrosas como para poder frenar en seco).

Me miró como solo puede mirar una mujer que cada vez que entra en una cafetería a por su café con leche y su croissant dice que pueden quedarse la vuelta y me espetó:

- Me han dicho que es usted el mejor.
- Así es. No le han engañado. Lo que no sé es quién ha podido decírselo porque antes que usted sólo he tenido otro cliente. Pero por si le interesa aquí tiene mi Currículum Vitae, mi carpeta con las referencias, mi certificado de compatibilidades, un llavero y un imán de nevera con el logo de la empresa ...
Me interrumpió agarrándome de las solapas de la gabardina (sí, yo también me pregunto qué hacía yo en junio con una gabardina):
- ¿No oye ese ruido? ¡Ese infernal ruido! ¡No me diga que no lo oye!
-  Pues ahora que lo dice, tiene el aire acondicionado muy fuerte y se oye desde el recibidor. Aunque ahora que caigo es verdad, oigo a alguien tecleando en un ordenador como un descosido.
- ¡Eso es! ¡Será la ruina de esta familia! ¡Estoy verdaderamente desesperada! ¡Ese infernal tecleo me va a volver loca! Haría lo que fuera por parar esto
- ¿Y si se calma y vamos a una cafetería tranquila en la que me pueda poner al día?
 Era el típico caso del marido que, presa de su grafomanía, desatiende sus obligaciones no sólo laborales sino hasta las maritales (en palabras de mi profesor de Religión, "hay gente a la que le da por doblar esquinas y hay gente a la que le da por chupar bombillas"). El hombre llevaba ya dos entregas de lo que planeaba que fuera una heptalogía de ciencia ficción con no sé cuántas razas, no sé cuántos planetas y no sé cuántas naves y tecnologías misteriosas ultralumínicas codiciadas por todos. Me pregunto qué tendrán la fantasía y la ciencia ficción: por ejemplo, en la novela negra raramente son tan cansinos (salvo las novelas de Stieg Larsson, al que le venía de su afición a la ciencia ficción) planeando sagas y arcos temáticos requeteestructurados y si te lees una novela del comisario Brunetti de Donna Leon, el comisario Montalbano de Camilieri o el comisario Jaritos de Markaris, te puedes saltar el orden de publicación o, si te da el punto, leértelas de delante hacia atrás, desde que el protagonista está para jubilarse y los hijos le están dando nietos hasta el día en que estrena el despacho. En lo único en lo que son un poco repetitivos es en el rango del protagonista principal, que todavía estoy esperando una novela de un portugués, por ejemplo, centrada en la telefonista de la comisaría. 

El hombre había publicado ya las dos primeras novelas en Amazon (tras haberlas enviado previamente a todas las editoriales habidas y por haber sin demasiado éxito y tras rechazar las propuestas de coedición que le llegaban, generalmente pidiéndole que avanzara él una cifra rara vez inferior a mil euros) pecando de esa soberbia que lleva a pensar a los autores que ellos mismos se bastan y se sobran para maquetar y que su obra ha alcanzado por sí misma tal grado de perfección que hace innecesario que ningún corrector ponga sus pecadoras manos sobre ella. Ni que decir tiene que en el hogar familiar suas conversacoes, cuando las había, giraban única y exclusivamente sobre un tema que su mujer, lectora ocasional de bestsellers como "Los Pilares de la Tierra" o "El Ocho" ya estaba odiando profundamente y que era la propia serie de novelas en sí y la cortedad de miras de la industria editorial, incapaz de aceptar libros tan arriesgados y con argumentos tan fuera de lo común.

- ¿Y la familia? ¿Y los amigos?, le pregunté yo, viendo cómo su lengua lamía los restos de leche merengada que quedaban en su labio superior. 
- Ah, para él ya no hay amigos, sólo followers para comprarle en Amazon las dos puñeteras novelas. Tiene ya aburridos a los amigos de decirles que si no le compran no llegará arriba en los rankings y de cada dos o tres días insistir e insistir con capítulos gratis, desafíos y todas esas chorradas sobre "gamificación" que debe haber leído es no sé qué e-pub. Yo ya estoy harta de decirle '¡Manolo, elige: tus novelas o yo!' y que se me quede mirando, murmure algo y ya está. ¿A usted le parece eso contestación?

La miré de arriba abajo y le dije "Doña Carlota, ... ¿puedo llamarle sólo Carlota? ... aun sin haber tenido acceso a los escritos de su marido creo que la contestación adecuada hubiese sido decirle que usted"
- Carla para usted, por favor. No se puede imaginar las portadas tan feas que ha escogido para los libros, con esos marcianos que parece que tienen trompetilla. Y va y me dice que espera que le den un premio Ignominius o algo así.
- Casos así pueden llegar a ser irrecuperables. Un aislamiento tal de la realidad puede llegar a ser un desafío irresoluble. Sepa, querida Carla, que me estoy jugando mi prestigio. 
Ella cogió mis manos entre las suyas y las atrajo hacia sí y me dijo: Toda mi fe está puesta en usted. Triunfe y podrá pedirme lo que quiera.
- ¿Lo que quiera? Uff, yo puedo querer muchas cosas ...
Tirando del extremo colgante de mi corbata hacia sí hasta que mis labios quedaron a medio centímetro de los suyos, sólo pude oirle susurrar:
- Yo también puedo dar muchas cosas ...

 Mientras me iba para mi casa con las dos novelas en la mano sólo podía pensar "Con una mujer así, y el gilipollas del marido escribiendo novelas". Y a medida que iba avanzando en su lectura peor concepto me formaba de ese hombre ...  Oiga, que me ha venido usted a entrevistar y se va a quedar dormido ...

- Es que tengo la tensión un poco baja y a la hora de hacer la digestión ...

- ... Pues le decía que lo de ese hombre no tenía nombre. Situaciones más vistas que el tebeo, personajes de cartón piedra con reacciones de corchopán, signos de puntuación espolvoreados sin orden ni concierto, "infodumps" largos como un día sin pan (ah, el "infodump", una de las lacras ancestrales de la ciencia ficción) y genealogías que ocupan dos o tres páginas que francamente no se sabe a qué vienen ni qué interés pueden tener ... Nunca dejará de sorprenderme esa gente que espera que los demás compren SU LIBRO pero no se molesta en comprar (o al menos en sacar de la biblioteca) los libros de otros que han hollado previamente la misma senda y, visto que su nombre ha soportado el paso de los años, con un mérito medianamente suficiente como para permanecer en los estantes de las librerías a lo largo de los años. 

De sólo acordarme de cuando el autor quiso animar la cosa poniendo en el camino de su protagonista, masculino y heroico (de estos que no hacen heroicidades porque les preocupe la gente sino porque son así de chulos), una agente de una potencia neutral y la cosa acabó en un polvete poco menos que acrobático me da grima. Una patochada argumental así no merece menos que la técnica de guerrilla consistente en inundar el buzón del autor con folletos con la cara de Heinlein diciendo "Has escrito un espanto Y LO SABES" y, en caso de no notar mejoría ... la aplicación del conjunto de dinámicas que llamamos "la técnica Ludovico". En realidad tampoco es para tanto y no hay que echarle colirio en los ojos al autor ni nada, aunque consiste igualmente en confrontar al autor con su propia obra en su sangrante mediocridad, pero con la música de Wagner de fondo, cosa que los fans de la espada y brujería agradecen. (Los autores de ciencia ficción, en cambio, suelen preferir la suite "Los Planetas" de Gustav Holst)
"Oh, no sabia que escribo tan rematadamente mal y con tantas faltas de ortografía. Disciplínenme, por favor"
Usted se estará preguntando si el sujeto del tratamiento no sospecha que se le va a someter a una sesión así. Generalmente no. Basta con simular una petición de entrevista por parte de un blog cualquiera para que, cegado por su ego, caiga en la trampa. Una vez inmovilizado en una butaca se le leen algunos de los fragmentos más vergonzantes de su producción literaria mientras de fondo se oye música instrumental que su cónyuge, si es el caso, tarareará con frecuencia como "toma de recuerdo" para evitar que vuelva a las andadas. En el caso que le estaba contando su propia madre fue la que le leyó en voz alta las partes con mayor "fan service" de sus novelas (las más cochinotas, hablando en plata), lo que produjo en él un sonrojo que dudo se le vaya a olvidar en la vida. Si no se dispone de algún familiar cercano, siempre hay colectivos feministas encantados de prestar un servicio así.
Su mujer quedó satisfecha y yo cobré mi factura con prontitud y sin necesidad de llamar cuatro o cinco veces ni de hacer cosas extrañas con el IVA, así que todos contentos. ... Perdone, llevo ya un rato viéndole dar cabezadas. ¿Usted ha dormido poco la noche anterior, a que sí?

- Mmmf, es verdad, es verdad. No se preocupe que la granadora está funcionando perfectamente. ¿Algo más que me quiera contar? ¿Algún motivo más de queja en cuanto al sector editorial y su ... su cortedad de miras, mismamente?

- Pues mire, una cosa que me tiene a mal traer es el efecto imitación que están generando los famosos que publican un libro (que hayan llegado a escribirlo ya es arena de otro costal): ¿Con qué cara les dice uno a una familia que su niño que ha escrito el próximo Harry Potter en realidad tiene serias carencias como escritor cuando han visto el día anterior en el Carrefour que a Belén Esteban le han publicado un libro y lo cobran por veinte euros? Esta sociedad necesita una lavativa en su mismo esquema de valores. Hala, ya puede irse usted a su casa







domingo, 10 de mayo de 2015

POLITICA Y CIENCIA FICCION A SACO ...

... este jueves 14, en Librería Draco. A las 19,30 en la granadina calle Sederos, haciendo esquina con Agustina de Aragón. Con café gratis (como también se ha puesto de moda entre algunos candidatos). Animado por la presente campaña electoral, servidor dará la charla (que ya dio en Montcada i Reixach en la MIRCON de 2014) titulada "¿Por que los políticos (no) deben leer ciencia ficción?", en la que se cuestiona la utilidad de leer ciencia ficción para un concejal, un diputado o un senador. (En realidad, voy a ampliar el tema un poquito y además de la ciencia ficción, la fantasía también se va a llevar alguna colleja que otra, que se lo ha ganado en más de una ocasión. El terror, otro día, que francamente no se me ocurre por dónde meterle mano en este sentido)



El origen de esto es la charla (que ahí arriba la tenéis, grabada en Youtube) que dio Ludovico de la Jarava en la Hispacon de Quart de Poblet de 2013 (y que se ha comprometido a dar en la granaina de este 2015 ... como vemos, esto va de dos en dos años) en la que sostenía la tesis de que la lectura de ciencia ficción es algo no solo recomendable sino hasta salutífero para el servidor de lo público. Por mi parte, yo decidí someter a juicio crítico tal afirmación ("someter a juicio crítico" es un eufemismo para decir que me dejé arrastrar por mi irrefrenable tendencia a llevar la contraria) y formulé la antítesis "Por qué los políticos no deben (perder el tiempo leyendo / leer)  ciencia ficción" con la intención de que surja de toda esta dialéctica hegeliana una síntesis final. Y ahí estamos.

A un servidor, al contrario que algún que otro profesor de universidad, le parece de mal gusto aprovechar la situación para meterle en la sesera a la concurrencia sus opiniones políticas, así que pueden estar tranquilos de que no va a pedir el voto para nadie ni va a rajar de ningún partido ni ninguna opción política, que (casi) todas son muy respetables y expresión del pluralismo político. Con Heinlein va a haber que coger el toro por los cuernos, y más desde que a alguno se le ha ocurrido compararlo con "El Ministerio del Tiempo".  Invitados quedáis.

domingo, 19 de abril de 2015

FERIA DE MONSTRUOS

Durante la próxima Feria del Libro a celebrar en Granada y el mismísimo 23 de Abril a las 20:00, fecha de la muerte de Shakespeare y de Cervantes (más o menos), servidor participará en una charla sobre "Granada en el Fantástico" junto a Miguel Angel Alejo, David Eating e Ismael Cuesta (no va a tratar necesariamente de terror, pero algún mostruo sí que aparecerá), lo cual se pone en conocimiento de todos los lectores de este blog para que se pasen y echemos una cervecica a más luego:

http://www.ferialibrogranada.org/agenda/23-jueves/

sábado, 31 de enero de 2015

"LA LITERATURA ES ESO QUE LOS MOZALBETES ESCRIBEN MIENTRAS QUE NOSOTROS ORGANIZAMOS CONGRESOS"

Este fin de semana, durante los fastos que han tenido lugar con motivo del XIV Congrio de la Sociedad para el Estudio y Disección de la Literatura para Gente sin un Doctorado, Venancio Apotema, catedrático de Sustancia de la Estructura de la Literatura por la Muy Noble y Meliflua Universidad de Alpedrete, ha protagonizado una agria ptolomeica con Fernando Angel Moratinos, reputado teórico de la literatura horricientástica. (Queda la curiosidad malsana de saber si Fernando Angel además de teórico ha sido alguna vez práctico y guarda por ahí el típico relato fruto de un arrebato juvenil que luego pueda servir para sacarle los colores o siquiera el típico poemilla de adolescente cabreado con el mundo.)

La tensión se precipitó hasta límites insoslayables cuando, en un descanso entre sesión y sesión dedicado a café y a meterse en el cuerpo alguna magdalena que otra, Apotema y Moratinos coincidieron en la bandeja en la que quedaba la última magdalena con chocolate por dentro. 
- Vaya, parece que el señor también quiere quedarse con la última magdalena de chocolate.
- Pues sí ... 
- En mis tiempos, sabíamos quién tenía que quedarse con la última magdalena.
- Pues vaya unos tiempos, ñam, ñam, ni que fuerais Proust, ñam, ñam, respondió Fernando Angel atusándose el bigote para evitar mancharlo de café.

Las miradas de desprecio/inquina/rencor que se echaron durante ocho tensos minutos de reloj dejaron helados a todos los asistentes que no se atrevieron a romper el tenso silencio y mucho menos a pasar por entre los dos.

Que en el mundo académico haya personas que no se pueden ver no es ninguna sorpresa para nadie que se haya leído alguna novela de David Lodge
o para el que lo haya frecuentado mínimamente, pero en la fuente del incidente hay algunos cruces de comentarios fruto de posturas irreconciliables y de que a Apotema cada vez que le viene la úlcera no hay quien le aguante, según dicen. Este último siempre ha mirado con desprecio la literatura "popular", de "género" o, como él prefiere llamar, de "consumo" y considera que la Auténtica Literatura no es algo para ser "consumido" como resultado de un prosaico y deleznable intercambio comercial sino, por el contrario, algo que ha de ser degustado por parte del "connaiseur" y hasta libado, cual una libélula sobre un estanque de nenúfares. Una andanada de tal calibre, que no tuvo apuro en soltar en el congrio anterior estando presente Fernando Angel no podía sino sentar mal a todos los jóvenes turcos que tan harticos están de la vieja guardia y de lo que califican como "esteticismos vacuos", "anteojeras ideológicas", "miedo cerval a la realidad", o directamente "las pamplinas de Venancio". 

Roberto Palazuelos, estudioso logroñés autor del estudio seminal "Las novelas picantonas y su difusión por Google Play e iTunes desde el siglo XIX hasta nuestros días", también asistente al congrio y que evidentemente ha leído relatos de Conan, propone que el próximo evento se organice en una torre de marfil para que los "mayores" puedan sentirse más a gusto en su aislamiento de lo que se hace y se dice en la calle (y en el Intenné) y ha querido sintetizarlo en la frase "La literatura es eso que la gente escribe mientras que nosotros organizamos congresos".

No se sabe si fue este señor o el propio Fernando Angel, pero no resulta sorprendente enterarse de que alguien se ha metido en la habitación de hotel en la que se aloja Venancio y le ha metido pasta de dientes en frasco en el que guarda la gomina. Como broma es bastante infantil pero medio congreso se ha partido la caja al enterarse.

viernes, 27 de junio de 2014

DEFLAGRACION DE PRINCIPIOS

Lleva unas horas corriendo por el fandom una especie de presunción de rigor intelectual que lleva a la gente a poner en sus muros respectivos comentarios del tipo "Yo sólo reseño cosas que me he leído antes" o "Yo de tanto que leo hay cosas que es que ni reseño"

Ante tales tomas de postura este blog se ve obligado también atomar postura (y ya puestos, escoge la del misionero, que no entiendo por qué parece que quedas como un carca si eliges esa): Por tanto, ¿qué respuesta se da desde este blog? Pues muy simple:

"Ja, ja y mil veces ja"

Yo, para ser objetivo y no dejarme influir por la obra en sí, solo hago reseñas de libros que no he leído. Y de películas que no he visto. Y de exposiciones a las que no he ido. Y de corridas (de toros) en las que no he estado. (También podría decir que he pasado la noche en un teatro viendo un espectáculo de danza contemporánea pero eso sí que no habría quien se lo creyera)

Alguno dirá, como por ejemplo Ildefonso Melero, que así cualquiera, que lo importante es arremangarse y meterse entre pecho y espalda el producto literario en cuestión. Pues no, a ver si se cree Ildefonso que hay ganas de leerse según qué cosas. Ya es bastante jodido hablar de ellas como para encima tener que leérselas. No, no es falta de profesionalidad. Ni vagancia, voto a bríos. Es el detalle de calidad que nos destaca a los verdaderos "connaiseurs" (palabra que no sé exactamente qué quiere decir, pero que cuando la pones quedas como los grandes, aunque igual quiere decir "conejeros") O a los españoles.
¿A santo de qué viene ponerse así de estupendos cuando en este país de toda la vida hemos opinado en bares, tabernas y corralas a tumba abierta (o a calzón quitado) sin tener más que una somera idea del tema en cuestión? ¿Es que somos noruegos, acaso? ¿O renanos? El otro día en una tertulia de la tele (no de la mía en particular, entiendo que se habrá podido ver en otros televisores distintos del mío) hablaban de la presencia de Rajoy en una sesión de la Unión Africana y se veía a la legua que como alguien empezara a preguntar religión mayoritaria, francofonía o no, o variación del PIB en los últimos años de los países participantes en las sesión suspendía hasta el apuntador. Parece que nosotros los frikis estamos como para ponernos a dar lecciones de exhaustividad y metodicidad mientras que en los programas de fútbol nadie es capaz de explicar qué es un isquiotibial o una lesión de sóleo y sin embargo ahí están, llenando horas de programación.

Yo no sé qué fandom les estamos dejando a mis sobrinas, de verdad.

Recapitufando todo lo anterior, es poco arriesgado disponiendo de todos los datos brutos llegar a una conclusión. ¡Hala, a lo seguro! Y es justo de esa metodología de lo que presumen algunos. Hablamos de "inteligencia", sin embargo, cuando, al igual que los espías, a partir de unos pocos datos inconexos (si el escritor es de nuestra cuerda, si es de derechas o de izquierdas, si lo leen chavales o no, si monta broncas o no en los foros, si se enrolla viniendo a la hispacones ...) somos capaces de pergeñar (qué palabra más bonita) una reseña concluyente de la que dependerá si podemos decir o no que leemos esa novela (o vemos esa película o presenciamos ese ballet). En resumen, desde este su blog amigo propugnamos el modelo castizo de reseña, que consiste en ponerse un mondadientes en la boca, apoyarse en la barra de un bar y hablar así a calzón quitado de la novela que sea, se haya leído o no (mucho más mérito tiene lo segundo). Lo demás es alimentar la vanidad del autor, que se piensa que su libro se lo tienen que leer no sólo sus familiares y amigos, sino también los reseñadores.


viernes, 25 de octubre de 2013

CIENCIA FICCION ESPAÑOLA: LOS ABORIGENES

Hay gente que piensa que lo que se dice Ciencia Ficción no hay hasta que llega la Revolución Industrial o la Revolución Científica con los Isaac Newton y Godofredo Leibniz de "El Ciclo Barroco" de Stephenson como algunas de las estrellas principales. Es una opinión muy respetable, pero también hay quien dice que marcianadas hay desde que el mundo es mundo. Por no hablar de la concomitancia (sí, concomitancia: "Acción y efecto de acompañar una cosa a otra, u obrar juntamente con ella", según la Real Academia de la Lengua Española) entre fantasía, ciencia ficción y terror. En conclusión: ¿cuándo empezó todo este fregado? Ni se sabe. Podríamos decir que sus primeras raíces se perdieron en la noche de los tiempos y raro será que podamos encontrarlas.

¿En qué momento el hombre de las cavernas decide abandonar el realismo sucio o, cuando ya se instaura la agricultura, garbancero y da el salto a cosas que puede que no sean posibles? ¿En qué lugar y en qué etapa del desarrollo humano a alguien se le ocurre por primera vez la idea de una invasión alienígena, por poner un ejemplo? ¿Tardó mucho en aparecer el primer enteradillo que dijo, con voz engolada "Perdona que te diga, pero eso es una chorrada porque cuando alguien se muere se queda ahí y no se levanta a pasearse, que yo soy el enterrador de la tribu y sé de lo que me hablo"?

Intentando responder estas incógnitas han surgido teorías que fiables, lo que se dice fiables no parecen mucho (a fin de cuentas, si no podemos hoy en día fiarnos de los contratos con nuestro proveedor de telefonía, cómo vamos a a fiarnos de cosas que se cuentan de cuando no había ni escritura) Una de las más insólitas es la de Bonifacio Lebrel, conocido teosofista que en 1924 situaba al Adán de los fantasistas en el municipio granadino de La Peza (más conocido como "Peza, La" en las bases de datos oficiales), del que, casualmente, era natural (y sobrino del alcalde del momento nombrado por conexiones con un cuñado de Primo de Rivera, pero eso es otro tema) Bonifacio se paseó con una varita de zahorí por la comarca y afirmó, con toda la rotundidad del mundo que la comarca estaba en el pleno epicentro de una gran masa de un mineral radioactivo al que bautizó como "fandomio", cuyas emanaciones habrían llevado a los naturales a demostrar una inventiva y una imaginación sin par a lo largo de los siglos. Hoy en día la sola idea hubiese valido para que la Diputación Provincial o la Universidad abrieran un "Centro de Estudios e Interpretación del Fandom" en su pueblo en cuyo órgano de dirección, gobernanza e interlocución con las administraciones hubiesen entrado un par de concejales, un jefe de departamento universitario y el propio interesado. Sin embrago, eran otros tiempos y no sólo no recibió el aplauso del vulgo iletrado, sino que lo único que consiguió fue que lo tiraran al pilón en las fiestas de la patrona. Si alguien pasa por ese municipio hará mejor en no preguntar por este hombre, que se fue para Tierra del Fuego dejando abultadas deudas de juego que para siempre quedaron sin pagar y llevándose consigo a la sobrina del cura para al parecer, publicar con un nombre distinto años después tres estudios sobre el tango, cada uno en una universidad distinta y situando el origen del mismo en cada una de las ciudades en que estaba ubicada la universidad.

Aun sorprendente por la afirmación de la existencia de ese supuesto mineral, el caso de Bonifacio Lebrel no es único: Los historiadores que hoy en día estudian a los historiadores que a su vez estudiaban lustros y lustros atrás este tipo de casos refieren doscientos veintiocho casos similares de individuos que sitúan el origen del fandom o en su ciudad natal o en la ciudad en la que residen o en algún punto del planeta que, por el motivo que sea, tiene una desesperada necesidad de mirar por encima del hombro a sus vecinos y que acoge con los brazos abiertos y con alguna que otra canonjía al investigador de lo fantástico.

Una de las profesiones que en secreto envidian los historiadores es la de policía. Evidentemente, no por poder llevar arma, porque les guste poner una sirena en el techo del coche o por el sabor de los donuts con café con leche, sino por el hecho de que, salvo que haya habido una escabechina como la matanza del día de San Valentín, siempre se puede pillar por banda a alguien presente durante los hechos e interrogarle hasta la aburrición. Como no es posible llevarse a un hombre de Cromagnon vivo al despacho y, tenerlo esposado hasta que cuente todo lo que sepa sobre el fantástico de su época (si es que había), el historiador mínimamente riguroso que no quiere repetir las patrañas de tantos charlatanes, se ve obligado a atarse los machos y cada dos párrafos meter, quede fea o no la frase, un "cierto número de evidencias permite soportar la idea de que ..." o un "igual resulta que no, pero estudiando estos huesecillos nos pareció como que sí, que ..."

Quizá sea por un lado una falta de pudor y por otro de rigor científico, pero pasando un servidor en autobús cerca de la localidad de Orce, en la que están las famosas minas de huesecillos de homínidos  (o de quijadas de burro, ...) con el trantran del vehículo le vino una ensoñación que, real o no, explica bastante bien cómo pudieron surgir . Ya sea memoria genética, recuerdos junguianos implantados en el cerebelo o un chorro de taquiones que le dieron unas cuantas vueltas a la galaxia y al final fueron a dar en mi cabeza llenándola de impresiones de eras pasadas la iluminación llegó a mi mente y  vi al igual que les estoy viendo a ustedes ahora mismo (es una manera de hablar, que ya sé que no les puedo ver porque están escondidos detrás de la pantalla) a unos cuantos hombres de Orce congregados ante una hoguera. Uno de ellos comenzaba una narración en un lenguaje gutural que (y mira que me está costando pillar el alemán), sin embargo, yo entendía perfectamente y que debía de ser la primera entrega dentro de una historia que el narrador definía como "más ambiciosa" (lo cual demuestra que ciertas ínfulas son consustanciales y seguramente concomitantes a toda actividad creativa desde los tiempos más remotos)
Los simpáticos Hombres de Orce de Carlos Hernández
La narración que yo presenciaba y que pienso que el destino quiso que fuera la primera salida de labios humanos (o prehumanos o incluso antropoides), trataba de un joven guerrero / cazador / pescador y hasta carroñero si las cosas se daban mal, que iba de rebelde y malote por la vida y mantenía una actitud displicente hacia los ancianos de la tribu, lo que inevitablemente logró la empatía con los más jóvenes del grupo. Esa especie de Bart Simpson de Orce no es que ofendiera a los ancianos sino que, al coger las piedras sagradas que marcaban los enterramientos para delimitar las porterías de un partido de futbito, ofendía también a los fallecidos y a los deudos de los fallecidos, que ya no sabían dónde ir a dejarles unas florecillas silvestres. (De ahí venía el conflicto de la historia, de ahí)

De esto no sólo se desprende que estos ancestros nuestros no sólo tenían la idea de dos mundos distintos, el de los vivos y el de los muertos, sino que también ya había arraigado en ellos la idea de que al abuelo hay que hacerle algo de caso, no sólo vivo, sino que también una vez que ha pasado a mejor vida. Otra cosa es que el abuelo no se contente con unas simples florecillas sino que exija un mínimo respeto y se levante de la tierra presa del frenesí dispuesto a devorar a los vivos cuando se le contraría. (Por otra parte, se ve que ya había un presagio de lo que sería el fútbol que conocemos hoy en día, con sus empresas de apuestas radicadas en Gibraltar y su periodismo "bufandero" pero eso no suele ser objetivo de este blog)

Así, los muertos ofendidos se levantan de sus tumbas en lo que sería el primer apocalipsis zombie de la historia y hasta de la prehistoria, en respuesta a la conducta desviada de los estándares oficiales por parte del chaval. Helo ahí: la ficción usada como herramienta de control social y como modo de marcar ciertas conductas como "reprensibles". (No es que sea más respetable lo que se hace hoy en día cuando sirve como vehículo para el "product placement" y para poner anuncios en medio)

¿Se le apareció un monolito negro que le llevó a pensar en esa idea al joven narrador? ¿Surgió en esa narración el primer spoiler? ¿Tuvo que aguantar ese narrador el típico comentario "realista" (en el sentido de "realismo garbancero", claro está) y "de sentido común" en plan "eso no tiene ni pies ni cabeza" ¿Hubo hacia esa historia las típicas relaciones que hoy llamaríamos fandomíticas por parte de los miembros de la tribu? Puede que así sea, pues entre los asistentes se veían pieles de bisonte (o de uro o de cabra) con la cara de ese héroe. ¿Los primeros frikis, acaso, capaces de salir con "fan fictions" similares y de organizar convenciones ataviados como el protagonista?


¿Representación prehistórica almeriense de un señor viendo en el horizonte la Estrella de la Muerte"? Chi lo sa?
En un esfuerzo similar en esta línea, el escritor canario del género Victorino Marqués ha investigado las costumbres de los primitivos guanches y para ello se ha encerrado en una gruta siguiendo una dieta similar a la de sus ancestros para saber qué efectos tendría sobre el consumo y la producción de ficción. ¿Nos sorprenderá con historias como las de Erich von Paniken sobre visitas de platillos volantes inspirando a sus ancestros historias de máquinas del tiempo, inteligencias artificiales desbocadas o licántropos? Temiendo que de tan arriesgado experimento se derive una regresión como la que se da en "Viaje alucinante al fondo de la mente" y Victorino salga convertido en un australopiteco, familiares y amigos le esperan a la entrada con sus episodios preferidos de "Los Picapiedra".

viernes, 2 de agosto de 2013

DERRIDA Y LA INDECIDIBILIDAD DE LOS RELATOS

Con este post este blog este día está queriendo conmemorar la entrada de Croacia en la Unión Europea. Así, vamos a darle todos la bienvenida al vivaracho fandom croata  a ... bueno, ya sabemos que cierta parte de la afición es de sota, caballo y rey y todo lo que venga de fuera de Estados Unidos (o, como mucho, del Reino Unido) le es igual, pero era escribir la frase anterior y notar ya como una perturbación en la fuerza de gente yéndose al cuadrito de búsqueda murmurando "Con lo que ha sido este blog y cómo está perdiendo el mojo de un tiempo para acá".

Por favor, hagamos un esfuerzo por abrirnos a lo que venga de fuera de nuestras fronteras porque nos enriquece ... ¿a que sería muy triste un mundo en el que sólo se comiera marmitako y fabada asturiana y no hubiera dónde comer ramen o rollitos de primavera? (sí, ya sé que esto suena a discurso buenrollista a lo Manu Chao, pero quedémonos con lo que es el mensaje, por favor)

Más aún, igual alguno de los que ha emprendido la fuga lleva al cuello justamente en estos momentos una tira de tela cuyo nombre viene del país del que hablamos (el cual, en su lengua original se llama "Hrvatska", lo cual no recuerda mucho a las corbatas, pero las derivaciones lingüísticas a veces llevan las cosas a lugares insospechados)

Dicho lo anterior, vamos a presentar una de las publicaciones que mayor eco ha despertado en todo el vibrante mundo que se arremolina en torno a la ciencia ficción en ese país balcánico de poco más de 4 millones de habitantes. Allí se habla una lengua eslava meridional (gracias, Wikipedia) que no nos queda claro si llamar "croata" o "serbocroata" (y, por lo que parece y según con quién se hable, es más que posible meter la pata a base de bien si uno elige la denominación equivocada). Zoran Embutidosdevic, que en la Universidad de Zagreb ejerce en el departamento de Estilística Prosopopéyica de lo que vamos a traducir como profesor subalterno (la otra traducción que había en Tuenti Translator era "profesor banderillero", así que no nos queda otra que dar por buena la primera) ha causado un gran impacto al aplicar el concepto de indecidibilidad de Jacques Derrida (no ha terminado la palabra "Jacques" y ya he notado una perturbación en la fuerza aún mayor, como docenas de almas recordando de repente esas clases de Filosofía a las cuatro de la tarde) a nuestro campo en su obra destinada a dinamitar las bases de la reseña tradicional fandomítica "Dok Fantascienza Domovino", que más o menos viene a ser "Mientras, en el reino de la fantaciencia ...") . (Llegados a este punto, otra descomunal perturbación en la fuerza me lleva a sospechar que la desbandada es generalizada y sólo resisten de manera heroica unas pocas unidades curtidas en mil batallas)

Zoran se atormentaba buscando la manera de, ante la tarea que se le había encomendado de preparar una antología con los mejores relatos croatas de fantasía, conseguir que nadie le pudiera acusar de parcialidad o amiguismo y demostrar de manera irrefutable la valía de los elegidos. En la propia playa de Dubrovnik (localidad conocida por hacer del "Desembarco del Rey" de Juego de Tronío en televisión), acompañando a su novia con la sombrilla en mano, se le oía murmurar "¡Tiene que haber una forma, tiene que haber una forma!". No olvidemos que este problema es viejo a más no poder: ¿cómo es posible determinar de manera objetiva la bondad (¡o maldad!) de un relato de ciencia ficción de los que saturan los buzones  de los editores de revistas y de los que nos dan la chicharra en los muros de Facebook para que los compremos para el Kindle? Por suerte, los puntos de vista del pensador francés Jacques Derrida vinieron en ayuda de Zoran para salvarle del colapso nervioso.

Una vez elegido el lugar en el que plantar la estera y ya desplegada la sombrilla, su novia, que llevaba una camiseta de cierta cadena española del sector textil, se desabrochó por debajo de la camiseta el sujetador, se lo sacó y a continuación, se despojó de la misma para hacer topless. (Sorprendentemente, una perturbación en la fuerza me dice que el seguidor medio de este blog que ha llegado hasta aquí acaba de sacarse el dedo índice de la nariz y lo está usando para mover hacia abajo el ratón y comprobar si hay testimonio gráfico de ese momento)
Este hecho, aparentemente trivial y cotidiano, despertó en Zoran una marea de pensamientos, distintos de los que por regla general pasan por la cabeza de un hombre en una situación así ¿El que una mujer deje sus senos desnudos al aire ... es un acto lingüístico o textual o ninguno de los dos? ¿En qué gramática se incardina este acto? Obviamente, en la sociedad occidental, la complejidad del sujetador  tiene un contexto diferente de en la sabana africana donde todas las mujeres van ya a pecho descubierto y no se puede decir que hagan "topless" porque no hay un "top" que se eche de "less". Más aún, ¿qué hace que ella se quite primero el sujetador y no la camiseta? ¿La sociedad croata, más católica que, por ejemplo, la eslovena, presiona para que se haga en ese orden? Todas estas reflexiones quedaron interrumpidas por
su novia Marija, que, ignorante de la inusitada asociación de ideas que había provocado y algo irritada ante la mirada fija que se le había quedado, le dijo a su novio que si le había dado lo que aquí vamos a traducir como "un aire".

A fin de cuentas, pensó Zoran, ¿qué diferencia hay entre escribir un relato de temática fantástica y ponerse en topless? No hay más que ver muchas portadas de historias de Conan y de Weird Tales en general para encontrar un hilo común. Lo que definitivamente asentó su teoría fue el ver que como a dos metros, bajo una sombrilla similar, tres chicas también se quitaban la camiseta, una de ellas sin llevar sujetador previamente, aunque sí las otras dos. Arriesgándose a un guantazo de su novia, mirándolas fijamente se preguntó si, con el corazón en la mano, podía decidir que los pechos de alguna de las chicas resultaban superiores a los de las demás. ¿Volumen, firmeza, tersura, colocación del pezón ... había algún parámetro capaz de alzarse sobre los demás? ¡No! Casi podía oir la risa de Jacques Derrida desde su tumba "¡Joven ingenuo! ¡Occidental soberbio! ¡Infeliz kantiano! ¡Tus esfuerzos son vanos! La forma de comparación que con tanto ahínco buscas es ... ¡INDECIDIBLE! ¡Jaajajajajaá!" 
Delirios derridianos

(Aunque por momentos parezca lo contrario, este post no ha sido subvencionado por el Ministerio Croata de Turismo o por la Embajada de la República Croata en España ni por ninguna marca de ropa de baño, aunque desde este blog nos mostramos abiertos a recibir una muestra de sus productos o de los encantos de Croacia para poder hablar en un post futuro con mayor propiedad)

FELIZ DIA DE LOS INOCENTES

 Ya le habréis echado un vistazo a StardustCF , ¿no? Que las imágenes son la mar de bonicas ... ¡Feliz 2024!