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sábado, 30 de marzo de 2013

MICRORRELATO: EL AGENTE NUMERO CINCO

Me llamo García.

Ramón García.

Desde mi más tierna infancia he sido adiestrado para proteger la continuidad del espacio - tiempo de esos pandilleros adolescentes que viajan adelante y atrás, de un siglo a otro, sin respetar la normativa de circulación transdimensional.

La operación de hoy no debería suponer problema, así que sin pensarlo demasiado entro como una exhalación en el cuarto donde se ha reunido el grupo de delincuentes juveniles. Pero algo va mal. Muy mal. No son de esos empolloncetes que juegan con cosas que no entienden y que se echan a llorar cuando les das el alto.

Es una emboscada.

Alguien apunta algo hacia mí y siento como si todo se disolviera a mi alrededor y yo mismo me disolviera un segundo después.

Luego, un largo no-instante que dura una eternidad.

Y ahora ... ¿dónde estoy? ¿Quién es esa mujer con ese escote? ¿Por qué se ríe tanto? ¿Qué hago vestido con una capa? Estoy en un balcón que da a una plaza llena de gente y hay cámaras que me enfocan a mí y a la mujer que se ríe. Noto en mi boca el sabor de ... uvas y tengo en la mano una copa de champán. Debe de ser la fiesta llamada "Nochevieja". La mujer risueña acerca su copa a la mía y brindo con ella. Todo el mundo espera que diga algo, lo que no sé es qué. Proyectándose en un edificio cercano veo escrito "Feliz 2005" y, con voz de entusiasmo les deseo yo también un feliz año.

¡¿Cómo que "por el culo te la h..."?!




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¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.