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martes, 21 de agosto de 2012

"HISPACON, HISPACON, ECHA UN POCO DE VINO AL PORRÓN"

DÍAS DE VINO Y FANDOM EN ALMERÍA

El aficionado Bonifaxio Torrecilla, comercial de aparatos de comunicaciones, consideró que sería una buena obra enviarnos su crónica personal de la convención de aficionados y aficionadas (un 93 % de lo primero, un 7% de lo segundo) a lo horricientástico que tuvo lugar en Almería con el nombre de Indalcón bajo los auspicios de Rubén Giménez del Halcón, capitoste por aquel entonces del emporio editorial Grupo Aserejec, y la Universalidad de Almería. ¿Y cómo se comportó este blog, eh? ¿Cómo se comportó? Ignorándole. Sí, señores: ignorándole. Archivando su colaboración en una carpeta porque había "entradas más urgentes" Sí, sí, ni que "Días de Vino y Fandom" fuera el Washington Post o Le Figaro. Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde entonces pero ha llegado el momento de reparar este imperdonable olvido reconociendo la aportación de este aficionado que con tanto cariño dedicó minutos de su tiempo a poner al alcance de todos lo que pasó en aquella memorable Hispacón y del que aún no sabemos si volvió a encontrar algún rastro de Walt Disney.

"HISPACON, HISPACON, ECHA UN POCO DE VINO AL PORRÓN"

Este año ha habido que bajarse hasta Almería, provincia cuna de la denominación de origen "vino de la tierra del desierto de Almería" para ver a los colegas y echarse unas cañas con ellos hablando de las cosas nuestras de las novelas de marcianos.

Allá que me esperaba mi amigo Indalecio. La mitad de los almerienses se llaman Indalecio en honor al Indalo, un tótem de origen neolítico que es adorado por todos ellos. Habíamos quedado en la puerta del Hotel Embajador Vorlon, que para hacer más grata la estancia a los aficionados al terror había derramado para la ocasión por sus cañerías tres ollas de fabada asturiana. Gorgoteantes como en "Barton Fink", por ejemplo, los sonidos que emitían hicieron que nos sintiéramos como en casa todo ese tiempo, sobre todo los más lovecraftianos.
El Indalo
Tras hacer check-in, subir a la habitación, poner la tele para ver qué canales se podían coger y comprobar los límites del aire acondicionado cuando se le da al máximo, porque yo hasta que no oigo chirriar alguna pieza soy de los que no paran, fuimos en busca de la biblioteca donde se inauguraban las cosas ¡Almería nos esperaba, con los brazos abiertos igual que su tótem !

Tras unas palabras de inauguración por parte de un responsable municipal comenzó el típico  "Debate sobre el estado de la Ciencia - Ficción", que básicamente consiste en charlar sobre lo mal que va la cosa en un estado de quejumbre que hace pensar que quizá no les vendría mal una copita para entonarse a los debatientes. Y eso es lo que hicimos Indalecio y yo, echar una copita y cascar de si habíamos visto tal o cual película, que si esto está cada vez peor (da igual cuánto se lo haya currado la organización, si no nos juntamos a decir "esto está cada vez peor" me queda luego una sensación de vacío ...)

Luego había que salir a cenar y de paso probar los poco conocidos caldos de Almería y claro, que si mira qué rico este pulpo, que si vamos a este sitio, que si he quedado con dos amigas que una de las dos se acaba de separar, que si igual hay suerte y cae algo ... una cosa llevó a la otra y a eso de las 7 de la mañana sentí el sol del amanecer almeriense en toda la cara. ¿Es el Indalo un hombre primitivo que viene de juerga toda la noche y de repente le da todo el solano en la faz? Para mí que sí. Creo que ya he resuelto el misterio de esa figura, así que si la Universidad almeriense tiene a bien subvencionarme para que vuelva y les explique con más detalle mi visión no les diría que no.

A eso de las 12 de la mañana, una vez aplacada mi hambre con la tostada con tomate del hotel (con la que me pusieron a mí en particular, porque en sitios de peor reputación sé de gente que la aplaca con las que les ponen a otros) y de paso con una generosa dosis de coñac en el café señalé cuidadosamente en el mapa que me dieron en recepción los puntos donde había actividades. Por si acaso, los uní con líneas y vi que el resultado no coincidía con ningún signo esotérico como, por ejemplo, el pentáculo que traza en "From Hell" sir William Gull (ver en este enlace) Ya más tranquilo, me dispuse a recorrer Almería con el mismo ánimo con el que la recorrió en su momento Indiana Jones, que también se pasó en su momento las tierras almerienses.

Dada la dispersión de la convención en tres sedes distintas pude distinguir dispersos por la ciudad a varios aficionados perdidos intentando conectar de una sede a otra gimkana urbana. Algo me dice que más de algún almeriense se lo pasó en grande enviando a la Alcazaba a esos muchachos con gafas y camisetas negras en vez de a los lugares a los que les habían preguntado cómo llegar.

La mañana del sábado empezó de una manera bastante decepcionante con la charla "Humor y Ciencia - Ficción": Yo esperaba echar unas carcajadas, pero los ponentes Fernando Francino y Arturo Abedul, a la que no le vi la gracia por ningún lado se limitaron a engarzar anécdotas ya sabidas por todos o a hablar de un tal Luciano de Samosata y no hicieron ni una mísera imitación de Chiquito de la Calzada o por lo menos de Pajares y Esteso.

Para quitarme el mal sabor de boca, asistí a la presentación del libro titulado "UPCronías" de Ildefonso Melero, el especialista canónico en esa materia (o ese tiempo o lo que sea). ¿Hay potro universo en que Colón no ha descubierto América sino que han sido los chinos? Y, lo que más me atañe a mí ¿hay otro mundo en el que en vez de haber hecho perito agrónomo yo hubiese estudiado Derecho? ¿Qué hubiera pasado si Pili, en vez de tener a su madre viviendo a tres manzanas la hubiese tenido en una ciudad dormitorio y así no hubiese estado malmetiendo con su "Ese es un donnadie que no se merece a mi niña" hasta que consiguió que nos separáramos? Misterios, misterios ...


La cena de gala, por una vez, fue del gusto de la concurrencia y nadie se quejó ni de la calidad ni de la cantidad de comida servida, aunque alguno se quejó de la cantidad de gente que había. Los premios pasaron de mano en mano, los platos eran del gusto de los comensales y la bebida estaba bien elegida, y para las copas acabamos en un pub apropiadamente llamado "El pony pisador" ... Y claro, como ese pub tenía una política de precios razonables primero cayó una copichuela, luego otra, luego otra, y otra ... Pero a la vuelta al hotel de la Chispacón (por lo de "achispado" ... ¿lo pilla, lo pillan?), en el pasillo de mi planta, justo fui asaltado por el fantasma de Walt Disney: con su bigotillo y una pajarita me preguntaba muy exaltado si yo era comunista. Yo le notaba un tacto frío, como los que vienen del otro lado del Muro en Juego de Tronados y, aterrado, me perdí por los barrios de la ciudad aullando "Tekelili, lilí", acordándome de Lily Monster, uno de los mitos eróticos de mi adolescencia.

A la mañana siguiente volví al hotel, ya más sereno, dispuesto a encontrar rastro de la aparición fantasmal. No había nada. Algún que otro fin de semana después he vuelto a Almería decidido a investigar el suceso. ¿Delirios de un borracho? Quizás. ¿El espectro del que se dice que es el almeriense más famoso, molesto por ver cómo los japoneses, a los que su país de adopción venció en la IIª Guerra Mundial, dominan el mercado de los dibujos animados? ¿Con el paso del tiempo ha adquirido la capacidad de proyectar formas astrales más allá de la nevera en la que duerme el sueño eterno? Son misterios que estoy dispuesto si hace falta a dejarme la salud para descubrir.

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¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.