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domingo, 12 de agosto de 2012

REFLEXIONES TRAS EL ENANOTHON

Tras dedicar un fin de semana a leer como un loco las novelas de Enano Rojo (¿para cuándo una quinta? ¿para cuándo una nueva temporada de la serie de televisión en que se basa?) un servidor sólo puede decir que se lo ha pasado como los indios con las desventuras de los tripulantes de la nave ...
Paquete cargado de "Enanos"


Aunque el ritmo de lectura fue constante (con un respiro que dediqué a los siete minutos sabatinos de limpieza de casa), las fuerzas no flaquearon y, salvo un rato en una cafetería el domingo por la mañana en que un servidor le echó un ojo al periódico, no surgió la necesidad de acceder a otra forma de ficción que no fueran las novelas en cuestión. 

Sillón viejo y desgastado pero que cumple su función


Bien avanzada la tarde del viernes, como a las 20:00 y bien pertrechado en el sillón, el objeto del experimento (un servidor) comenzó la lectura de "Enano Rojo: La Novela" En realidad el título español debiese haber sido "Enano Rojo: una de las novelas", pero tampoco vamos a ponernos tiquismiquis. Más aún, el título original no era exactamente ése sino que debería haber sido "Enano Rojo: El Infinito da la bienvenida a los conductores prudentes", cual si se tratara de un cartel de la Dirección General de Tráfico. (Por no hablar de que el nombre de la serie debería ser "Enana Roja", en relación a que en idioma español esos objetos astronómicos tienen género femenino)

Luego, "Mejor que la vida", también de Grant Naylor. ("¿Qué es real, qué es virtual?")

Y después "Hacia Atrás", de Ron Grant. Sorprendentemente el título no es una referencia a ninguna práctica sexual sino a cómo fluye el tiempo en la Tierra donde van a parar los protagonistas. He de confesar que con esta entrega tenía una ventaja: ya la había leído, lo que aceleró el ritmo de lectura. 

A las 6 de la tarde del domingo le llegó el turno a "Ultimo Humano", esta vez escrito por Doug Naylor. ¿Hijo de Grant Naylor? Noooo.

Sin embargo, como en Cenicienta, cayeron las doce de la noche para marcar que había terminado el fin de semana antes de haberlo terminado, así que las páginas que van de la 40 en adelante serán leídas otro fin de semana.

Salvo un momento de flaqueza en que  sintió un extraño deseo de leer tebeos de los pitufos, no hubo momentos de preocupación ni las tan temidas alucinaciones que había pronosticado algún psicólogo.

Así, desafío públicamente a los aznaristas a leerse de un tirón todas las novelas de la Saga de los Aznar como he hecho yo con la serie entera de Enano Rojo.
Idem a los aficionados a las novelas de Marte, ya sean las de Rice Burroughs (que son finitas, pero muchas) o las de Kim Stanley Robinson (que son sólo tres, pero hay que ver lo gordas que son). 
O con las novelas del Ciclo Barroco (como son ocho, es de muy, muy machotes lanzarse a por ellas, pero del fandom de un país que ha traído a este mundo a Induráin se puede esperar cualquier cosa)
O, volviendo a lo nacional, ¿no hay por ahí ningún lanzado que se quiera leer el tomo que recopila "GPS: La Leyenda del Navegador"?
O, aunque no haya tenido tiempo para generar una suficiente masa críptica ¿no se anima ningún aficionado al "Circo de la Luna Coja" de Osantonio Cotrina a hacer lo mismo?

Por otra parte, desde aquí quería lanzar un mensaje de apoyo a los fans de Juego de Tronados, cuya serie sólo lleva publicadas cinco de los siete entregas, lo que hace previsible que no puedan hacer este mismo experimento hasta dentro de 7 o 9 años, a este ritmo.

No hay comentarios:

¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.