Busca, busca:

Google

martes, 1 de enero de 2013

DISCUSIONES FANDOMITICAS EN NAVIDAD

En estas fecjas tan señaladas mucha gente vuelve a casa por Navidad, se encuentra con familiares y amigos con los que hacía mucho tiempo no hablaba, bebe algo (o mucho) de alcohol y ya antes de la medianoche las lenguas se han desatado lo bastante como para poner verde a más de uno que no está presente (¿No les ha pasado que han ido al cuarto de baño, luego han ido a coger algo de la cocina y al oírseles empujar la puerta del salón ha terminado abruptamente la conversación? No se sientan mal por ello, peor aún sería que alguno no se hubiese dado cuenta y se le hubiese escapado un comentario del tipo "Se creerá que no está haciendo el ridículo con ese jersey del mercadillo que se ha traído")

Como en algunas cenas, quieras que no, pueden surgir algunos comentarios relativos a los gustos en cuanto a cine y libros (bueno o "e-pubs) que también pueden herir la sensibilidad de alguno hemos de hacer un llamamiento en pro de la mano izquierda y de la tolerancia al fandomita, que suele disfrutar cogiendo el hacha (metafórica) para destrozar las preferencias ajenas. Querido friki que nos escuchas (Sí, tú, deja los mantecados un momento, por favor): Sabes de sobra que a la gente le gusta leer cosas muy estúpidas (este año toca lo de las sombras de Gray, es lo que hay) y luego tocarte las narices con que esas novelas de terror que tanto te gustan son desagradables y de muy mal gusto. Antes de responderles como se merecen, cuenta hasta diez y deja que tu más que legítima irritación desaparezca como nieve al sol (o como lágrimas bajo la lluvia, o como un caramelo a la puerta de un colegio, o como una cáscara de melón en una cochiquera, o como ... bueno, ya te puedes imaginar cómo) Y, sobre todo, si al que te hace el comentario le rajas las ruedas del coche, que no te vea, por favor.

Todos estos comentarios vienen a coladero de los lamentables sucesos protagonizados por el conocido autor Ramiro San Martín que, como todo el mundo sabe, es agente secreto (no hay cosa que le gusta más a una madre que decirle a sus amigas que su hijo es agente secreto) y tiene acceso ilimitado a armas de todo calibre (facas, espingardas, trabucos, rifles de repetición, tornos de dentista, lanzagranadas, hachas - esta vez literales - de doble filo, mellotrowns , boleadoras, ...) Además lleva zapatos con una puntera de la que sale una bayoneta, que está un poco mellada y la tiene que afilar con una piedra, lo que nos hace suponer que de vez en cuando le da uso. (Él es de natural modesto y no lo va contando por ahí, pero en el mundillo del espionaje es famoso por haber participado de manera decisiva en la caída del Muro de Berlín saqueando una ferretería la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989 y poniendo a disposición de la multitud los picos, mazas y taladradoras con los que echaron abajo el muro que separaba ambas Alemanias)

Promocionando en una "vernissage" (no nos queda muy claro qué puede significar esta palabra, pero entendemos que queda bien) uno de sus últimos lanzamientos, llegado el rato de las copas, el típico enteradillo le hizo unos comentarios tirando a despectivos sobre su afición por la serie de novelas de magia, fantasía y gominolas de Soriano y Peláez, ambientadas en lo que se conoce como el ciclo del "Unicorn". Ramiro no se cortó y entró al trapo de la provocación y le justificó de manera clara y confundente y utilizando la palabra "cojones" por qué le gustaba tanto esa serie, pensando que así el impertinente se quedaría calladito. No fue así y la cosa se calentó, se calentó y la discusión terminó de una manera poco ejemplar, con una bala que fue a caer de rebote sobre la bandeja de los canapés y otra que quedó dentro de un pastel de gelatina.

Del graciosete, que no se llevó ningún tiro en realidad, pero que salió chillando como alma que lleva el diablo
no se ha vuelto a saber nada y Ramiro ha sido destinado a la embajada española en Ulan Bator (Mongolia) para ver si así se enfrían sus ánimos.


Una recreación artística de la balacera

No hay comentarios:

¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.