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viernes, 2 de agosto de 2013

DERRIDA Y LA INDECIDIBILIDAD DE LOS RELATOS

Con este post este blog este día está queriendo conmemorar la entrada de Croacia en la Unión Europea. Así, vamos a darle todos la bienvenida al vivaracho fandom croata  a ... bueno, ya sabemos que cierta parte de la afición es de sota, caballo y rey y todo lo que venga de fuera de Estados Unidos (o, como mucho, del Reino Unido) le es igual, pero era escribir la frase anterior y notar ya como una perturbación en la fuerza de gente yéndose al cuadrito de búsqueda murmurando "Con lo que ha sido este blog y cómo está perdiendo el mojo de un tiempo para acá".

Por favor, hagamos un esfuerzo por abrirnos a lo que venga de fuera de nuestras fronteras porque nos enriquece ... ¿a que sería muy triste un mundo en el que sólo se comiera marmitako y fabada asturiana y no hubiera dónde comer ramen o rollitos de primavera? (sí, ya sé que esto suena a discurso buenrollista a lo Manu Chao, pero quedémonos con lo que es el mensaje, por favor)

Más aún, igual alguno de los que ha emprendido la fuga lleva al cuello justamente en estos momentos una tira de tela cuyo nombre viene del país del que hablamos (el cual, en su lengua original se llama "Hrvatska", lo cual no recuerda mucho a las corbatas, pero las derivaciones lingüísticas a veces llevan las cosas a lugares insospechados)

Dicho lo anterior, vamos a presentar una de las publicaciones que mayor eco ha despertado en todo el vibrante mundo que se arremolina en torno a la ciencia ficción en ese país balcánico de poco más de 4 millones de habitantes. Allí se habla una lengua eslava meridional (gracias, Wikipedia) que no nos queda claro si llamar "croata" o "serbocroata" (y, por lo que parece y según con quién se hable, es más que posible meter la pata a base de bien si uno elige la denominación equivocada). Zoran Embutidosdevic, que en la Universidad de Zagreb ejerce en el departamento de Estilística Prosopopéyica de lo que vamos a traducir como profesor subalterno (la otra traducción que había en Tuenti Translator era "profesor banderillero", así que no nos queda otra que dar por buena la primera) ha causado un gran impacto al aplicar el concepto de indecidibilidad de Jacques Derrida (no ha terminado la palabra "Jacques" y ya he notado una perturbación en la fuerza aún mayor, como docenas de almas recordando de repente esas clases de Filosofía a las cuatro de la tarde) a nuestro campo en su obra destinada a dinamitar las bases de la reseña tradicional fandomítica "Dok Fantascienza Domovino", que más o menos viene a ser "Mientras, en el reino de la fantaciencia ...") . (Llegados a este punto, otra descomunal perturbación en la fuerza me lleva a sospechar que la desbandada es generalizada y sólo resisten de manera heroica unas pocas unidades curtidas en mil batallas)

Zoran se atormentaba buscando la manera de, ante la tarea que se le había encomendado de preparar una antología con los mejores relatos croatas de fantasía, conseguir que nadie le pudiera acusar de parcialidad o amiguismo y demostrar de manera irrefutable la valía de los elegidos. En la propia playa de Dubrovnik (localidad conocida por hacer del "Desembarco del Rey" de Juego de Tronío en televisión), acompañando a su novia con la sombrilla en mano, se le oía murmurar "¡Tiene que haber una forma, tiene que haber una forma!". No olvidemos que este problema es viejo a más no poder: ¿cómo es posible determinar de manera objetiva la bondad (¡o maldad!) de un relato de ciencia ficción de los que saturan los buzones  de los editores de revistas y de los que nos dan la chicharra en los muros de Facebook para que los compremos para el Kindle? Por suerte, los puntos de vista del pensador francés Jacques Derrida vinieron en ayuda de Zoran para salvarle del colapso nervioso.

Una vez elegido el lugar en el que plantar la estera y ya desplegada la sombrilla, su novia, que llevaba una camiseta de cierta cadena española del sector textil, se desabrochó por debajo de la camiseta el sujetador, se lo sacó y a continuación, se despojó de la misma para hacer topless. (Sorprendentemente, una perturbación en la fuerza me dice que el seguidor medio de este blog que ha llegado hasta aquí acaba de sacarse el dedo índice de la nariz y lo está usando para mover hacia abajo el ratón y comprobar si hay testimonio gráfico de ese momento)
Este hecho, aparentemente trivial y cotidiano, despertó en Zoran una marea de pensamientos, distintos de los que por regla general pasan por la cabeza de un hombre en una situación así ¿El que una mujer deje sus senos desnudos al aire ... es un acto lingüístico o textual o ninguno de los dos? ¿En qué gramática se incardina este acto? Obviamente, en la sociedad occidental, la complejidad del sujetador  tiene un contexto diferente de en la sabana africana donde todas las mujeres van ya a pecho descubierto y no se puede decir que hagan "topless" porque no hay un "top" que se eche de "less". Más aún, ¿qué hace que ella se quite primero el sujetador y no la camiseta? ¿La sociedad croata, más católica que, por ejemplo, la eslovena, presiona para que se haga en ese orden? Todas estas reflexiones quedaron interrumpidas por
su novia Marija, que, ignorante de la inusitada asociación de ideas que había provocado y algo irritada ante la mirada fija que se le había quedado, le dijo a su novio que si le había dado lo que aquí vamos a traducir como "un aire".

A fin de cuentas, pensó Zoran, ¿qué diferencia hay entre escribir un relato de temática fantástica y ponerse en topless? No hay más que ver muchas portadas de historias de Conan y de Weird Tales en general para encontrar un hilo común. Lo que definitivamente asentó su teoría fue el ver que como a dos metros, bajo una sombrilla similar, tres chicas también se quitaban la camiseta, una de ellas sin llevar sujetador previamente, aunque sí las otras dos. Arriesgándose a un guantazo de su novia, mirándolas fijamente se preguntó si, con el corazón en la mano, podía decidir que los pechos de alguna de las chicas resultaban superiores a los de las demás. ¿Volumen, firmeza, tersura, colocación del pezón ... había algún parámetro capaz de alzarse sobre los demás? ¡No! Casi podía oir la risa de Jacques Derrida desde su tumba "¡Joven ingenuo! ¡Occidental soberbio! ¡Infeliz kantiano! ¡Tus esfuerzos son vanos! La forma de comparación que con tanto ahínco buscas es ... ¡INDECIDIBLE! ¡Jaajajajajaá!" 
Delirios derridianos

(Aunque por momentos parezca lo contrario, este post no ha sido subvencionado por el Ministerio Croata de Turismo o por la Embajada de la República Croata en España ni por ninguna marca de ropa de baño, aunque desde este blog nos mostramos abiertos a recibir una muestra de sus productos o de los encantos de Croacia para poder hablar en un post futuro con mayor propiedad)

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¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.