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lunes, 17 de septiembre de 2012

LAS ENTREVISTAS DE "DIAS DE VINO Y FANDOM": HOY; RODRIGO MENENDEZ


Rodrigo Menéndez, tras esa especie de amoríos adolescentes que son los relatos publicados en revistas, debutó a mediados de los noventa con "La sonrisa del gatillazo", que afronta con un rigor sorprendente esa situación que todos comprendemos perfectamente que pueda pasar pero de la que siempre decimos que nosotros en particular nos hemos librado: En una estación espacial androides, humanos y alienígenas acuden preocupados a la andróloga cuando comprueban que con una frecuencia preocupante sus relaciones sexuales no llegan a buen (astro)puerto y se les queda una cara como de circunstancias, cuando no una especie de risa floja.

A esta novela siguieron otros relatos y novelas encurtidos también en el universo "Rimar", una utopia antibelicista sólo entendible desde la explosión del hip-hop a mediados de los ochenta, en la que la forma de resolución de conflictos no es la confrontación a sangre y fuego entre ejércitos, sino enfrentamientos entre gobernantes con forma de "combates" free-style, en los que ministros y secretarios de Estado con mucho "flow" agarran el micrófono y entonan canciones sobre bases previamente grabadas de funk, soul y fandangos de Huelva.
Precursando la irrupción del "Steampunk", una de las series que más alegrías le han dado a este autor es la que reúne sus "pastiches de guirlache" en los que aparecen Sherlock Holmes, José María "el Tempranillo" y "La Dama de las Camelias": Títulos tan inolvidables como "Sherlock Holmes meets Curro Jiménez", "Sherlock Holmes y el crimen de la Calle Curtidores" y "Sherlock Holmes tras las huellas del Sacamantecas" han sido leídos y releídos en los más selectos salones de té de la Baja Padania.
Decepitufado con numerosos detalles de la industria editorial y con las pocas croquetas que traía el catering en las presentaciones de sus novelas, decidió ponerse la galaxia por montera y, al igual que grandes rockeros que montaron sellos alternativos a las multinacionales, lanzarse a la edición bajo la marca de "Es Rúcula", en homenaje a esa hierba que llena las ensaladas de todo gafapasta que se precie. Todo el mundillo recuerda con admiración las descomunales bandejas de croquetas y las ollas y ollas de fabada asturiana que nutrieron a tanto friki durante los eventos en los que se dieron a conocer su concluyente estudio "La poesía de Isaac Asimov", cuyas cinco páginas cerraron definitivamente el debate sobre tan rico venero literario y, sobre todo, en la fiesta en que se presentó "El Aspecto de la Retina", su serie de espías ubicados en escenarios tardo-renacentistas y épico decadentes.
Y otro tipo de historia es "Canela", que narra las alteraciones que produce en la pacífica sociedad tartesa que vive feliz y contenta adorando a Astarté y asistiendo a combates de minotauros y festivales de chistes y monólogos interpretados por faunos la irrupción de un municipio del extrarradio de una capital de provincia española (se dice el pecado, pero no el pecador) Ubicado en lo que hoy es Isla Canela, perteneciente al municipio de Ayamonte, el pueblo (y en especial un grupo de poligoneros y poligoneras que lo habita) hace la vida imposible a los tartesos que buscan por todos los medios encontrar la fórmula mágica que envíe de vuelta al siglo XXI a tan incómodos vecinos.


- (Esta es la pregunta de peloteo inicial para que el entrevistado se vaya soltando) ¿Cuáles son los cambios más significativos que ha notado usted desde que empezó a publicar, allá a finales del siglo pasado?

Pero… ¿no seguimos en el siglo pasado? De hecho, ¿no estamos en el siglo anterior al pasado? ¿No iba de eso la reforma laboral, de devolvernos al siglo XIX y crear una ucronía steampunk post-apocalíptica?
Cambios, cambios. No sé. Nada espectacular, en realidad. Salvo por pequeños detalles como la impresión digital bajo demanda, la autodistribución, los programas de maquetación y la llegada del libro electrónico, seguimos más o menos como cuando Gutemberg, día arriba día abajo. No veo muy cambiado el panorama, en realidad.

- Tras dejar en manos ajenas la publicación de sus novelas decidió ponerse el sector por montera usted solo y montar una editorial: ¿Lo hace por mantener el control creativo o porque con la crisis ya no se puede fiar uno de que el socio se dedique a robarle el material de oficina?

Fue una simple cuestión de ego, en realidad. Estaba harto de que otros tomasen las decisiones y no poder atribuirme el mérito del libro entero. Ya sabes, se te acerca alguien y te dice “pues no es para tanto, y además, tú sólo lo has escrito, ¿qué merito tiene eso?”. Así que decidí que escribiría, maquetaría y torturaría a los ilustradores y a los impresores hasta que el libro fuese como yo quisiera. Y como, lógicamente, carezco de defectos (antes era un pelín soberbio, pero es algo que ya he solucionado) el resultado no puede ser más brillante.

- Al ser usted mismo el jefe y a la vez el subordinado, la cadena de mando de su editorial es de longitud cero, al contrario que muchas de sus competidoras. ¿Cómo hace usted para mantener la disciplina en una situación así? ¿No teme que de todas maneras se acaben formando camarillas en el seno de la organización?

Bueno, somos una multitud caótica pero bien intencionada que comparte el mismo cuerpo y pedacitos de la misma mente. Nos vamos apañando. Aunque el otro día, el director de recursos humanos estuvo a punto de despedirnos a los demás, acabamos llegando a un acuerdo y, tras decidir una reducción de la jornada laboral y un aumento de sueldo, la cosa no llegó a mayores.

- ¿Qué consejos le daría usted a alguien que quisiera entrar en este mundillo? (Si le hace sentirse mayor, pase de responder) ¿Y al que quisiera salirse, ¿qué le diría usted?

¿Al que quiera entrar? Que huya. Vamos, aquello de “¡Corred, insensatos!” que decía el Gandalf en el puente.
Al que quiera salirse… que ya es demasiado tarde. Esto es como el lado oscuro de la fuerza: una vez que entras ya no hay salida.

- (Otra pregunta para que el entrevistado se suelte y puede decir pestes de Hacienda, de las distribuidoras o del susum corda) ¿Cuáles son los mayores inconvenientes que debe arrostar una editorial aún en su juventud como es la suya?

Bueno, está la evidente y malintencionada conspiración de los grandes imperios editoriales y mediáticos por ningunearme, temerosos de que mi genio les deje a ellos sin mercado. Pero no es algo que me quite el sueño. De hecho, cuando lo pienso es algo que me da sueño. O algo.
Y claro, están minucias tales como promocionarte sin quedar más endeudado que Bankia en el proceso o buscar canales de distribución alternativos a los tradicionales.
Tampoco eso me quita el sueño, ahora que lo pienso.
De hecho, creo que nada me quita el sueño.
Bueno, dormir me suele quitar el sueño.

- ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente? (Esta es la pregunta para que el entrevistado se luzca y aproveche para promocionarse, he pensado que me vendría bien aprender a hacer este tipo de preguntas porque nunca se sabe lo que puede acabar haciendo uno)

Pues te lo diría, pero luego tendría que matarte. Claro que siempre puedo matarte primero y decírtelo después. O hacerlo a la vez. No sé, lo que prefieras.
Es un secreto. Es un secreto tan grande y tan terrible que yo mismo no lo sé. Al menos la parte de mí mismo que está hablando contigo y que es el becario contratado por la editorial para responder a estas cosas.
Hay otra parte que me susurra que está por ahí editar cosas de Rafael Florín de Demiurgo Tantos de y de Steven Woodred…
Pero, bueno, tampoco sé si eso es cierto. O sea, lo sé, pero no yo, sino yo, no sé si me entiendes. A mí, no a mí, quiero decir.

- Más de una vez (pero no muchas más) se ha hablado de la posibilidad de que el trabajo de editor pueda resultar atractivo para el sexo opuesto ¿Usted ha dicho alguna vez "Soy editor" para ligar?

Eso no, pero sí que debe tener que ver con el sexo la cosa, porque a veces esto de editar (y de escribir) te deja bien jodido, así que algo debe haber.

- ¿Cambiaba la situación cuando aclaraba que era editor, pero de ciencia ficción?

Mira, eso no lo he probado nunca tampoco, pero me lo apunto, que nunca se sabe.

- ¿Cuál es la tontería más grande que ha tenido que aguantarle a alguien en el negocio (si es que se puede saber)?

Ninguna, en realidad. Ten en cuenta que yo (bueno, y yo, y también yo) me muevo sobre todo por el fandom (con algún ocasional garbeo por el “otro fandom”, ya sabes el fandom gafapasta que dice ellos no son fandom), lugares ambos llenos de mentes brillantes, racionales, con una capacidad de autocrítica envidiable y con una visión de sus propias capacidades totalmente ajustadas a la realidad.
Lógicamente, con esos parámetros, tonterías las justas.
Y costas, las de Levante.

- El IVA de los libros ha quedado igual tras las últimas medidas económicas. ¿No siente un cosquilleo de agradecimiento hacia el actual gobierno, que se lo ha subido a otras formas de entretenimiento que compiten con la suya tales como los videojuegos, la música, los vídeos, el tabaco, los toros? (Como nunca se sabe dónde puede acabar uno, he querido ver si era capaz de hacer este tipo de preguntas y, voto a bríos, que sí he podido)

Lo que siento hacia el actual gobierno (y, para que no se sientan solos, podríamos incluir a su lado a gente del gobierno anterior, a varios banqueros, unos cuantos empresarios y varias docenas de economistas) sería impublicable… pero te puedo dar como pista de que un barreño del tamaño del Mediterráneo lleno de ácido sulfúrico y con todos ellos dentro puede tener algo que ver con lo que siento hacía ellos.

- Usted ya ha desarrollado un par de universos coherentes en sus textos narrativos (en sus textos fiscales no nos consta que lo haya hecho, sin embargo) en los que ya han participado otros autores. ¿Cómo hace usted para mantener esa coherencia siendo una persona incoherente (en la medida en que todos los seres humanos lo somos más o menos, no se me vaya a ofender)?

Bueno, el truco está en que no te importe la coherencia. Simplemente, pasas del tema. Las cosas tienden a arreglarse por sí solas, al final. Y, si no lo hacen, con mirar hacia otro lado, listo, fin del problema.

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¿De qué va esto?

No sabéis dónde os metéis .... Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia del todo, pero casi. Friquis, aznarquis, hards, gafapastas, conanianos, trekkies ... todos ellos pasados por la turmix (o la thermomix) de la parodia.