La editorial austriaca GrosseBücher GmbH, que en varios países de habla
alemana traduce al conocido novelista fantástico de ascendencia danesa
Brendan Andersen, autor de la macrosaga del universo Cashmere, está
inmersa en un espinoso procedimiento judicial tras el accidente que
sufrió un tren que iba camino de Salzburgo con un cargamento de
novedades, aparentemente provocado por el peso excesivo del mismo.
Salzburgo, conocida como la ciudad arzobispal, es sede de la Unión
Internacional de Biatlón y por haberse rodado en ella "Sonrisas y
Lágrimas", titulada como "La novicia rebelde" en Sudamérica (estos son
los detalles con los que uno acaba salpicando un artículo sin venir
demasiado a cuento cuando consulta a salto de mata la Wikipedia) y
cuenta entre su vibrante sector cultural con la librería local "Zwei
rücksichtslose Schwertkämpfer", regentada por Johannes Hyeronimus
ErveichenFeigen, al que también se considera responsable subsidiario del
siniestro, y que está adscrita a la franquicia GigantischeBücher
(GmbH).
El tren mercancías de la compañía Österreichische Bundesbahnens (OBB)
descarriló a las seis de la mañana del pasado 22 de octubre a causa,
según los informes periciales, del peso superior a lo reglamentado de
los cuatro últimos vagones, en los que iban cargados varios cientos de
ejemplares de "Der biorhytmus der Klauen" (pues no se les ha ocurrido
mejor forma de traducir el título "El Biorritmo de la Garra" que ésa),
entrega que consta de estuche, portada en cartoné y un total de 1628
páginas. Justo antes de llegar a la estación, tras un cambio de agujas,
el antepenúltimo vagón osciló, trastabilló y, finalmente, dio tal
talegazo que los libros acabaron esparcidos por entre las vías.
Lo sorprendente es que, los fans de la serie, que estaban esperando la
llegada del envío, caracterizados como algunos de los personajes,
ayudaron a los operarios del tren a recoger todos los tomos sin que
faltara luego ninguno, cosa que ha dejado atónito al director para
Austria de la empresa que organizó el transporte, Deutsche Bahn
(también denunciada, por supuesto), que, a causa de su paso varios años
por la sucursal española de la compañía, ya tenía hecho el cuerpo a que
no hubiese quedado ni uno.
Una vez iniciado el proceso judicial, la editorial pretende declarar al
autor legalmente responsable del descarrilamiento por haber, en su
opinión, inflado de manera artificial el desarrollo de la acción. Los
representantes legales de este último, por su parte, achacan la longitud
del libro a la deficiente labor del traductor, que ha metido más
figuras literarias de las imprescindibles, al negligente trabajo del
corrector de estilo, que no ha sabido atar en corto ni al traductor ni
al maquetador y, finalmente, al propio idioma alemán, que ha hecho que
la novela abarcase 1628 páginas, cuando en francés o en español
solamente han sido necesarias 1212 o 1408, respectivamente.
Estado en que quedaron las vías del tren tras el paso de semejante cargamento de tochos |
No hay comentarios:
Publicar un comentario